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Asedio energético a Cuba: Impacto en la economía y la población

Cuba enfrenta su segunda gran interrupción abrupta de suministros de combustibles, después de la caída de la Unión Soviética.
Cuba enfrenta su segunda gran interrupción abrupta de suministros de combustibles, después de la caída de la Unión Soviética.

A finales de enero de 2026, Estados Unidos endureció su política contra Cuba mediante una orden ejecutiva que impuso aranceles adicionales a los productos importados desde países que vendieran o proporcionaran petróleo a la isla. El ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, calificó esta medida como un «bloqueo energético brutal» que afecta la vida nacional y el funcionamiento del sistema eléctrico. El ministro señaló mediante una comparecencia televisiva que Cuba se ha quedado con sus “viejas tecnologías, con el gas nacional y con el sol por el día». Como evidencia de las consecuencias que ha provocado las limitaciones impuestas por el cerco petrolero de Washington.

Desde el 29 de enero, las sanciones estadounidenses apuntaron a navieras, productores de petróleo. Y presionaron a terceros países para impedir el suministro de combustibles a Cuba. Pese a que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump retirara posteriormente los aranceles punitivos impuestos a terceros países que enviaban combustible, el daño continúa y se refleja en cada calle, en cada hogar, en cada vida. 

La crisis energética, que ya venía gestándose desde mediados de 2024, se profundizó con este asedio
La crisis energética, que ya venía gestándose desde mediados de 2024, se profundizó con este asedio

Como resultado, el ministro señaló que varias fuentes de generación dependientes de importaciones tuvieron que paralizar operaciones. Entre ellas citó la central del Mariel, considerada «clave» en el sistema energético cubano, la instalación generadora de Moa en Holguín y la central flotante turca que operaba en La Habana. «El tema del combustible es el que más pesa actualmente en la generación de electricidad», subrayó De la O. La crisis energética, que ya venía gestándose desde mediados de 2024, se profundizó con este asedio. En marzo se produjeron dos desconexiones totales y una parcial del sistema electroenergético nacional, dejando al país sin servicio eléctrico en su totalidad en varias ocasiones. La población sufrió prolongados apagones de hasta dos días consecutivos en amplias zonas.

A finales de marzo, la llegada del buque petrolero ruso Anatoly Kolodkin, con 100.000 toneladas de crudo donadas por Moscú. Esto generó «expectativas, alivio» y también interrogantes, según el ministro. El combustible fue procesado en la refinería de Cienfuegos y distribuido a partir del 17 de abril. Lo que permitió una «mejoría significativa» con la disminución de cortes. Sin embargo, De la O advirtió que se distribuyen 800 toneladas diarias, la mitad del consumo habitual en esta época, «con el objetivo de alargarlo». Cuba necesita ocho barcos mensuales de combustibles (gasolina, diésel, gas licuado, crudo) para su economía y generación. Esto equivale a cinco millones de toneladas por encima de la producción nacional (2,2 millones actualmente frente a un potencial de 4,1). Con el único barco ruso sólo se tiene asegurado el suministro hasta finales de mes.

El saldo es una erosión sensible de las condiciones de vida que incluye cortes recurrentes de electricidad, deterioro de los servicios públicos de salud. Así como educación y transporte, carencia de medicamentos y elevados precios de alimentos. El gobierno cubano ha acelerado acciones para cambiar la matriz energética hacia fuentes renovables (con ayuda de China, que ha enviado paneles solares) y para ampliar el crudo nacional.

Por otra parte, las Naciones Unidas calificó el bloqueo energético como una violación al derecho internacional. Mientras tanto, el gobierno mexicano ha declarado su voluntad de seguir colaborando con la isla, mientras que Rusia anunció el envío de un segundo petrolero. El déficit de combustible fue responsable de casi la mitad de las interrupciones eléctricas en 2025. Y con la parálisis del suministro venezolano (tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026) el impacto es severo.

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