Seguridad pública

Frente Amplio aprueba moción de apoyo tras extensa jornada parlamentaria

La bancada oficialista ratificó el rumbo de la seguridad pública luego de catorce horas de debate y la presentación de cifras a la baja hoy.

Tras una maratónica sesión de catorce horas, la Cámara de Senadores aprobó este viernes una moción de «máximo respaldo» a la gestión del ministro del Interior, Carlos Negro. La iniciativa, que contó únicamente con los votos del Frente Amplio, declaró como «ampliamente satisfactorias» las explicaciones brindadas por el jerarca y su equipo técnico. El respaldo parlamentario se produce tras la interpelación solicitada por el senador colorado Pedro Bordaberry, quien durante la jornada cuestionó la eficacia del Plan Nacional de Seguridad Pública y advirtió sobre la repetición de estrategias que, a su criterio, resultaron fallidas en administraciones pasadas.

Durante su comparecencia, el ministro Negro presentó un balance del primer trimestre del año, asegurando que todos los delitos, incluidos los homicidios, han registrado una tendencia a la baja desde el inicio de su gestión. El texto aprobado por el oficialismo destaca la contundencia de estos datos y defiende el nuevo plan como una hoja de ruta robusta para abordar la criminalidad. Asimismo, la moción concluye con un llamado a considerar la seguridad ciudadana como una «causa nacional», instando a todo el espectro político a no utilizar la problemática delictiva como un botín electoral en perjuicio de la sociedad uruguaya.

Por otro lado, la oposición integrada por blancos y colorados no acompañó la moción oficialista y presentó un texto alternativo que fue rechazado. En su propuesta, manifestaron una «enorme preocupación» por el rumbo actual y exhortaron al Poder Ejecutivo a integrar el «Escudo de las Américas», la alianza continental impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump para combatir el narcotráfico. A pesar de los fuertes cruces dialécticos y la disparidad de visiones sobre el modelo policial, el gobierno logró cerrar la instancia con una ratificación política de su estrategia de seguridad en el Parlamento.

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3 Comentarios

  1. A NO OLVIDAR…
    En los años 90-2002 la Policía uruguaya atravesaba una crisis profunda: gran parte del personal tenía baja escolaridad, el equipamiento era insuficiente (faltaban balas, chalecos y uniformes), y muchos agentes vivían en barrios marginales junto a los mismos delincuentes que debían controlar. Una proporción significativa de policías no había terminado la escuela primaria. La profesionalización era mínima y la capacitación escasa.

    *Escasez de municiones y armas en buen estado.
    *Falta de chalecos antibalas y uniformes adecuados.
    *Vehículos policiales en mal estado o directamente inexistentes en varias comisarías.

    Muchos policías vivían en asentamientos precarios (“cantegriles”), lo que generaba una convivencia diaria con la delincuencia. La Policía era vista como una fuerza débil, con poca capacidad de respuesta y muy baja legitimidad social.

    A partir de los años 2005 y especialmente en la década de 2010, se inició un proceso de modernización policial:
    *Se elevaron los requisitos educativos para ingresar a la fuerza.
    *Se mejoró el equipamiento (chalecos, armas, vehículos, tecnología).
    *Se profesionalizó la formación con la creación de la Academia Nacional de Policía y programas universitarios vinculados a la seguridad.
    *Se fortaleció la infraestructura y se implementaron sistemas como el 911 y cámaras de videovigilancia.

    • A NO OLVIDAR…
      Durante el gobierno de Luis Lacalle Pou hubo denuncias de que la Policía uruguaya volvió a enfrentar problemas de equipamiento, en particular el uso de chalecos antibalas vencidos, lo que generó críticas sobre la gestión del Ministerio del Interior.

      Aproximadamente 20.000 efectivos debían contar con chaleco antibalas. En 2020 se tendrían que haber destruido unos 15.000 chalecos vencidos, pero seguían en uso años después.

      Legisladores del Frente Amplio señalaron que el Ministerio del Interior mintió en comisiones parlamentarias al asegurar que el problema estaba solucionado.

      Gobiernos anteriores (Frente Amplio, 2005–2020): Se había impulsado un proceso de profesionalización de la Policía, con mejoras en formación, salarios y equipamiento.

      Gobierno de Lacalle Pou (2020–2025):
      Se mantuvo la estructura policial, pero hubo denuncias de retrocesos en equipamiento.
      El tema de los chalecos vencidos se convirtió en símbolo de la falta de inversión en seguridad.
      La oposición reclamó mayor transparencia y planificación en la compra de insumos básicos para la protección de los efectivos.

  2. A NO OLVIDAR…
    Durante los gobiernos del Frente Amplio (2005–2020) se produjo un proceso de profesionalización de la Policía uruguaya y un cambio en la percepción ciudadana.

    * Educación y formación: Se elevaron los requisitos de ingreso (secundaria completa) y se creó la Academia Nacional de Policía con programas universitarios.
    * Equipamiento: Se dotó a la fuerza de chalecos antibalas, armas modernas, uniformes y vehículos nuevos.
    * Infraestructura: Se modernizaron comisarías y se implementaron sistemas tecnológicos como el 911 y cámaras de videovigilancia.
    * Condiciones laborales: Mejora salarial y programas de vivienda para policías, lo que redujo la situación de agentes viviendo en asentamientos precarios.
    * Aceptación social: La confianza en la Policía aumentó, en parte por la mayor presencia en barrios y por la profesionalización.

    La fuerza pasó de ser vista como débil y poco preparada en los 90, a ser considerada más profesional y equipada. El Frente Amplio impulsó una transformación estructural de la Policía uruguaya, mejorando su formación, equipamiento y condiciones de vida, lo que se tradujo en una mayor aceptación social.

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