La Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay (Actau) manifestó su preocupación ante la puesta en marcha de los sistemas de aterrizaje por instrumentos de categorías superiores (ILS CAT II y CAT III A/B) en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. A través de un comunicado oficial, el sindicato advirtió que, si bien la tecnología representa un avance significativo, actualmente no están dadas las condiciones técnicas ni de recursos humanos para garantizar una operativa segura bajo estas nuevas especificaciones de «aterrizaje a ciegas».
El sistema ILS, cuya inversión por parte de Aeropuertos Uruguay superó los 20 millones de dólares, permite que las aeronaves operen con una visibilidad de apenas 75 metros. Sin embargo, desde Actau señalan que estas maniobras de alta complejidad exigen procedimientos extremadamente precisos donde el factor humano y técnico es crítico. Entre las principales carencias detectadas, los controladores denuncian la falta de un radar de movimiento en superficie, herramienta vital para monitorear el desplazamiento de los aviones en pista cuando la visión directa es nula.
A la falta de equipamiento se suma un reclamo estructural por la escasez de personal y la ausencia de programas de capacitación específicos para estas categorías. Según Andrés Martínez, secretario de Actas de la asociación, para cubrir las demandas del sistema al cien por ciento de su capacidad se requeriría el ingreso de al menos dos trabajadores adicionales por turno. Los controladores enfatizan que su postura no responde a una oposición al progreso tecnológico, sino a la necesidad de cumplir con los protocolos de seguridad aérea internacionales.
La organización insiste en que las vacantes necesarias ya están creadas, pero la demora en su llenado y la falta de entrenamiento práctico colocan a la operativa en una situación de vulnerabilidad. Mientras la administración aeroportuaria busca reducir las cancelaciones por niebla, el colectivo de tránsito aéreo mantiene su alerta sobre la importancia de priorizar la seguridad operacional antes de habilitar definitivamente los procedimientos de baja visibilidad en la principal terminal del país.

