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Consecuencias del uso excesivo del paracetamol

El paracetamol es el analgésico más utilizado en el mundo, en dosis adecuadas es seguro, pero su uso crónico se ha asociado a un leve aumento de la presión arterial y a un mayor riesgo de hemorragia digestiva.

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es el fármaco más consumido a nivel global para el tratamiento del dolor
El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es el fármaco más consumido a nivel global para el tratamiento del dolor

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es el fármaco más consumido a nivel global para el tratamiento del dolor agudo y crónico. En los últimos años, especialistas han cuestionado sus beneficios en afecciones como la osteoartritis y la lumbalgia. Al mismo tiempo, ha crecido la preocupación por los efectos adversos del uso prolongado, especialmente en el sistema cardiovascular, el asma y la función renal.

La evidencia sobre los efectos adversos del paracetamol a largo plazo proviene principalmente de estudios observacionales y de cohortes. Existen pocos ensayos controlados aleatorizados, y muchos de ellos se contradicen. Por ello, los resultados deben interpretarse con precaución. Sin embargo, hay áreas donde el daño está mejor documentado. Si un médico inicia un tratamiento con paracetamol con expectativa de uso crónico, sería recomendable informar al paciente sobre posibles efectos secundarios.

Su uso crónico debe ser evaluado con cuidado por un médico, especialmente en personas con hipertensión
Su uso crónico debe ser evaluado con cuidado por un médico, especialmente en personas con hipertensión

Entre los riesgos más sólidamente establecidos se encuentran un mayor riesgo de hemorragia gastrointestinal y un pequeño aumento de la presión arterial sistólica, de aproximadamente 4 mmHg. Ambos efectos muestran cierta dependencia de la dosis, pues cuanto más se consume, mayor es el riesgo. A medida que los beneficios del paracetamol en afecciones crónicas se perciben como más limitados, la evaluación precisa de sus riesgos se vuelve cada vez más importante.

En dosis normales, el paracetamol es inocuo. Una dosis tóxica para una persona de 70 kilogramos equivale a unos treinta comprimidos de 325 miligramos ingeridos de una sola vez. Según los especialistas la muerte es improbable a menos que se superen los cuarenta comprimidos. Por lo tanto, una sobredosis grave que cause toxicidad no suele ser accidental, sino intencionada. También puede aparecer toxicidad si se toman dosis más pequeñas de forma continuada, lesionando el hígado y provocando insuficiencia hepática.

La mayoría de las sobredosis no producen síntomas inmediatos. Cuando la dosis es muy elevada, la intoxicación evoluciona en cuatro fases. En la primera fase, que ocurre a las pocas horas, la persona puede vomitar pero no parece estar enferma; en muchos casos no hay síntomas. En la segunda fase, entre 24 y 72 horas, aparecen náuseas, vómitos y dolor abdominal. Los análisis de sangre revelan un funcionamiento anormal del hígado. En la tercera fase, hacia el tercer o cuarto día, los vómitos empeoran. Se observa ictericia (piel y ojos amarillentos) y hemorragias. Pueden fallar los riñones e inflamarse el páncreas. En la cuarta fase, después del quinto día, la persona se recupera rápidamente o bien experimenta una insuficiencia hepática y de otros órganos que puede ser mortal.

Por otra parte, si la toxicidad deriva de múltiples dosis pequeñas tomadas durante varios días, el primer indicio puede ser una función hepática anormal, a veces con ictericia o hemorragias, sin las fases iniciales claras. El diagnóstico se basa en la cantidad de paracetamol en sangre y en los resultados de las pruebas de función hepática. Para reducir la toxicidad, se administra acetilcisteína, un antídoto eficaz si se aplica de manera temprana. El tratamiento debe ser rápido, ya que las posibilidades de éxito disminuyen con el paso de las horas.

El paracetamol sigue siendo un fármaco valioso para el dolor ocasional si se respetan las dosis recomendadas. Sin embargo, su uso crónico debe ser evaluado con cuidado por un médico, especialmente en personas con hipertensión, antecedentes de úlceras o enfermedad hepática. No se deben combinar varios productos que contengan paracetamol sin leer los envases, para evitar una sobredosis inadvertida. La educación sobre los riesgos y la vigilancia de los síntomas son herramientas clave para un uso seguro.

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