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Prevenir para reducir los riesgos

Diabetes tipo 2: Cómo reducir el riesgo con cambios en el estilo de vida

La diabetes tipo 2 se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre y puede provocar graves problemas de salud.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo regula el azúcar en sangre
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo regula el azúcar en sangre

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo regula el azúcar en sangre. Sus causas son complejas y combinan múltiples factores de riesgo. Algunos de ellos pueden modificarse, como el nivel de actividad física, el peso corporal y la dieta. Otros, como la edad, la pertenencia a ciertos grupos étnicos y la predisposición genética, no se pueden cambiar.

Sin embargo, contar con el apoyo de un médico de cabecera para modificar los hábitos de vida puede reducir a la mitad el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Las personas con mayor riesgo son aquellas con prediabetes (niveles de azúcar en sangre por encima de lo normal pero aún no diagnósticos de diabetes) y las mujeres que han tenido diabetes gestacional durante el embarazo.

Contar con el apoyo de un médico de cabecera para modificar los hábitos de vida puede reducir a la mitad el riesgo
Contar con el apoyo de un médico de cabecera para modificar los hábitos de vida puede reducir a la mitad el riesgo

Las investigaciones señalan tres acciones principales para mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de rangos saludables. La primera es perder peso, especialmente la grasa acumulada en el abdomen. Este tipo de grasa, conocida como grasa visceral, se almacena alrededor del hígado y el páncreas y puede afectar el correcto funcionamiento de estos órganos para regular la glucosa.

La segunda es aumentar la actividad física. Cualquier ejercicio que acelere la respiración, como caminar a paso rápido, ayuda al cuerpo a utilizar mejor la insulina. También es recomendable levantarse y moverse cada 30 o 45 minutos cuando se permanece mucho tiempo sentado.

La tercera es llevar una alimentación rica en frutas, verduras, fibra y cereales integrales (como arroz integral o pan multicereal), reducir el consumo de sal, carnes rojas y procesadas, y evitar las bebidas azucaradas. Además, dormir bien y dejar de fumar (con apoyo del sistema de salud) contribuyen a disminuir el riesgo. No existen soluciones rápidas. Los especialistas recomiendan hacer pequeños cambios progresivos en lugar de transformar todo de golpe.

Existen herramientas en línea que permiten calcular el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en los próximos diez años, a partir de la altura, el peso y la medida de la cintura. Si el resultado indica un riesgo alto o muy alto, se debe consultar al médico para realizar un análisis de sangre.

Vivir con sobrepeso u obesidad no es la única causa de la diabetes tipo 2, aunque aumenta el riesgo. Alrededor de una de cada diez personas con diabetes tipo 2 tiene un peso saludable. Lo importante no es solo cuánto se pesa, sino dónde se almacena la grasa. La grasa visceral o “grasa oculta” alrededor de los órganos puede interferir en el control del azúcar en sangre, incluso en personas que aparentan ser delgadas.

La pertenencia a ciertos grupos étnicos también influye. Las personas de origen afrocaribeño, africano negro o del sur de Asia (India, Pakistán, Bangladés) tienen un mayor riesgo de diabetes tipo 2 que las de origen europeo. Pueden desarrollarla a edades más tempranas o con un peso corporal más bajo.

Para quienes tienen un peso saludable, una combinación de cambios en la alimentación y mayor actividad física -especialmente la que acelera la respiración- ayuda a mantener el peso y reducir el riesgo. Si se ha ganado algo de peso con la edad, aunque se esté dentro del rango saludable, perder esos kilos extras puede ser beneficioso.

Para las personas con sobrepeso u obesidad, perder entre el 1% y el 9% del peso corporal reduce el riesgo. Incluso si el peso no cambia significativamente, la actividad física regular y una mejor alimentación ayudan a disminuir la grasa visceral. El ejercicio aeróbico, en particular, reduce modestamente la grasa alrededor de los órganos en adultos con sobrepeso u obesidad.

Los médicos de cabecera pueden derivar a cursos de prevención de la diabetes tipo 2. También existen líneas de ayuda y foros en línea para compartir experiencias y resolver dudas. La prevención es posible, incluso con antecedentes familiares, y cada pequeño cambio cuenta.

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