El Foro Urbano Mundial, establecido por la Asamblea General de la ONU en 2001 y organizado por ONU-Hábitat, es la principal conferencia internacional sobre urbanización sostenible. La decimotercera edición se celebra en Bakú, Azerbaiyán, bajo el lema “Vivienda para el mundo: ciudades y comunidades seguras y resilientes”. Participan más de 27.000 asistentes, incluidos gobiernos, planificadores urbanos, investigadores, sociedad civil y sector privado.
La directora de ONU-Hábitat, Anacláudia Rossbach, describió la situación como una “crisis global de vivienda”. Actualmente, 2800 millones de personas viven en condiciones de vivienda inadecuadas y más de 300 millones no tienen hogar. Alrededor de 1100 millones residen en barrios marginales, y se proyecta que esta cifra podría aumentar en otros 2000 millones en las próximas décadas. Entre 350 y 500 millones de niños viven en entornos de barrios marginales. Para 2050, cerca del 70% de la población mundial vivirá en ciudades, lo que intensificará la demanda de vivienda.
En el marco del WUF13 se celebró una mesa redonda titulada “Sostenibilidad climática y de vivienda desde una perspectiva de género”, en un pabellón especial para ONG. Los ponentes destacaron que el cambio climático afecta de manera desigual a las ciudades y que las mujeres y niñas, especialmente en zonas vulnerables, sufren desproporcionadamente los desafíos en materia de vivienda, riesgos ambientales y escasez de recursos.

Se subrayó el papel fundamental de las mujeres en el avance del desarrollo sostenible y la necesidad de integrar una perspectiva de género en las políticas climáticas y de vivienda. También se abordaron los riesgos climáticos, enfatizando la importancia de atender las necesidades de las mujeres en la planificación urbana. Fortalecer el liderazgo femenino en la construcción de comunidades sostenibles fue señalado como una prioridad.
Los asentamientos informales son uno de los temas centrales. ONU-Hábitat propone un cambio de enfoque: dejar de verlos únicamente como un problema, ya que en muchos casos son la única manera en que millones de personas acceden a un refugio en las ciudades.
Otro tema destacado es la recuperación urbana tras guerras y desastres. A finales de 2022, más de 123 millones de personas fueron desplazadas forzadamente, y más del 60% buscó refugio en zonas urbanas. El foro abordará la reconstrucción de comunidades de manera inclusiva, resiliente y sostenible.
La crisis climática se ha convertido en un motor clave de la crisis de vivienda. En 2023, los fenómenos meteorológicos extremos desplazaron a más de 20 millones de personas. El cambio climático podría destruir 167 millones de viviendas para 2040. Paralelamente, el sector de la construcción genera el 34% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía. El foro busca respuestas sobre cómo construir más viviendas sin agravar la crisis climática.
Anacláudia Rossbach afirmó: “Hoy debemos ser plenamente conscientes del impacto del cambio climático y la presión que ejerce sobre los sistemas de vivienda. Lo que construimos, cómo lo construimos y dónde lo construimos tiene consecuencias para los recursos naturales, la resiliencia climática y la capacidad de las comunidades para resistir impactos y desastres.” También señaló la necesidad de reconstruir comunidades de manera inclusiva.
Francine Pickup, subdirectora del PNUD, declaró: “Esta crisis global de vivienda no es principalmente un problema de construcción. Debemos ir más allá de construir casas y abordar la vivienda como un desafío complejo.” En julio, la Asamblea General de la ONU realizará una revisión a mitad de período, y se espera que las discusiones en Bakú contribuyan a evaluar los avances hacia ciudades más sostenibles, seguras y asequibles.

