Las plataformas digitales, comercio electrónico, automatización e inteligencia artificial han democratizado el mercado y eliminado barreras geográficas. Sin embargo, este crecimiento trae consigo desafíos legales, financieros y estructurales. El abogado laboralista Ricardo Shippritt, vicepresidente de la Comisión de Derecho Laboral del Colegio Nacional de Abogados de Panamá y secretario de la Comisión de Educación y Actualización Ejecutiva de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, conversó con Diario La R sobre los desafíos de emprender en la era digital en la región
El emprendimiento digital en Latinoamérica está transformando el crecimiento empresarial y las oportunidades para los emprendedores. Hoy, cualquier persona puede lanzar nuevos negocios gracias a la economía digital y los modelos innovadores, lo que genera un impacto social sin precedentes. La Generación Z, en particular, asume el emprendimiento no solo como una opción profesional, sino como una respuesta a sus valores y a la necesidad de generar impacto.
En los últimos años, América Latina ha vivido un crecimiento considerable en el emprendimiento digital. Shippritt observa este fenómeno desde una perspectiva distinta a la tradicional, porque señala que “siempre se ha estado acostumbrado a emprendimientos de productos físicos, mientras que los servicios digitales son totalmente diferentes y forman parte del día a día, por lo que la población tiene que irse acostumbrando progresivamente”.

Nuevas herramientas
Uno de los sectores que más ha impulsado la innovación es el de las fintech y las criptomonedas. Según el abogado, estas herramientas han permitido un acceso más amplio a nuevos métodos de pago, una mayor accesibilidad financiera y una creciente independencia económica. “Toda empresa, sin importar su tamaño, debería tener esta mirada como factor esencial, porque buscar una visión a largo plazo implica que hoy los negocios deben incorporar este tipo de herramientas digitales que beneficiará sus operaciones”. En Panamá, por ejemplo, ya existe un banco que opera con criptomonedas virtuales, y Shippritt destaca que estos avances deben ir de la mano con una regulación legal adecuada para que los inversores se sientan seguros.
A pesar del entusiasmo, muchos emprendedores cometen fallos al intentar digitalizar sus proyectos. Shippritt identifica varios puntos fundamentales. Menciona, por un lado, el descuido en el registro de marcas y patentes de invención. Por otro lado, el desconocimiento de una estructura legal apropiada. Y además, la falta de claridad sobre la procedencia de los fondos y su utilización correcta, especialmente en un contexto de centro bancario internacional. Señala que muchas veces los emprendedores desconocen estos aspectos, lo que les genera problemas a futuro.
Posicionamiento e identidad digital
Registrar una marca es otro de los temas a destacar. Para Shippritt, representa la visualización legal del negocio ante la población, porque cuando una persona registra su marca puede estar tranquila de que las cosas van a funcionar de manera adecuada. Admite que “se debe competir con grandes empresas que han crecido a mayor ritmo, pero recomienda trabajar cada uno a su propio paso, sin obsesionarse con la competencia y siendo consciente de que cada empresa es muy diferente”.
Ante la pregunta de por dónde empezar, especialmente para jóvenes que tienen un teléfono celular y quieren emprender en internet, Shippritt es enfático al afirmar que “el asesoramiento es lo más importante”. Explica que el hecho de que a una persona le vaya bien en el ámbito digital no significa que a otra le vaya igual. Por eso sostiene que “es necesario conocer el mercado, conocer al público y saber cómo funciona todo antes de construir algo. Su consejo es educarse primero, de lo contrario, solo se gastará dinero sin poder desarrollar el emprendimiento como se desea.

“Venezuela Tech Week”
Shippritt participó recientemente en el II Congreso de Emprendedores “Venezuela Tech Week”, un foro que reunió a emprendedores de toda la región. Al respecto sostiene que “hay mucho potencial, pero ese potencial depende del apoyo conjunto entre gobierno y sector privado”. Advierte que si ambas partes no ayudan en esas ideas de negocio, muchos emprendedores no van a querer arriesgarse, y la región quedará rezagada con emprendimientos que no son malos pero que no lograrán pasar de la vanguardia.
Sobre su experiencia en el foro, comenta que fue muy importante y que le permitió hacer conexiones valiosas. Observa que Venezuela ha ido evolucionando en los últimos meses, con inversiones estatales hacia el sector privado, y que eso permite conectar con emprendedores de otros países que quieren implementar sus modelos de negocio o buscar inversores que crean en sus propuestas.
Asimismo, añade que estos espacios sirven no solo para ver el avance de otros países, sino también para reflexionar sobre hacia dónde quiere llegar cada nación, porque lo que funciona en un país no necesariamente funciona en otro, aunque sí se pueden tomar ciertos elementos para no crear tantos obstáculos al momento de emprender.
Al preguntarle qué países de la región son referentes en innovación financiera, Shippritt menciona a Colombia, Venezuela y México. Señala que le sorprendió la cantidad de aplicaciones que existen, así como los fondos de inversión y las billeteras digitales. Reconoce que Panamá también ha tenido avances, pero con un público y un sector distintos. Considera que el país está iniciando poco a poco, y que lo que se busca es que este tipo de inversiones y aplicaciones se incluyan en el mercado como alternativas diferentes a la manera tradicional de emprender.
Inteligencia Artificial y desafíos
Junto a esto refiere que el avance de la inteligencia artificial y la automatización genera inquietud, especialmente entre los trabajadores. Teniendo en cuenta esto, Shippritt afirma que hay que cambiar la mentalidad. Explica que hay que ver la inteligencia artificial como un complemento y una herramienta, no como una amenaza. “Debe ser un apoyo, y el capital humano siempre debe existir. Advierte que si alguien dice que va a reemplazar su personal con inteligencia artificial, ese no es el pensamiento adecuado”.
Shippritt señala que el sector digital avanza muy rápido, pero que lamentablemente el Estado, en muchos casos, no ha dimensionado su potencial y tampoco existe una legislación que regule muchos de estos emprendimientos. Por ello, considera que el sector privado debe tomar la iniciativa y presionar al sector público para crear políticas económicas y públicas que fomenten la creación de startups, mentorías y redes de negocios. Sostiene que hay mucho potencial, pero que es necesario ir de la mano con el asesoramiento y el acompañamiento, porque una persona puede tener una gran idea, pero si no avanza de manera adecuada ni se le acompaña, no podrá explotar todo su potencial.
El salto de América Latina hacia la transformación digital está remodelando sus economías, ofreciendo oportunidades de crecimiento e innovación mientras sortea obstáculos de infraestructura y desigualdad. Esta transformación presenta un conjunto único de desafíos y oportunidades para los países latinoamericanos. Sin embargo, al mejorar la eficiencia y la productividad, las tecnologías digitales pueden mejorar la competitividad, generar empleo y la diversificación económica.
El emprendimiento digital en latinoamérica impulsado por nuevas tecnologías y una generación que no concibe su futuro sin crear. Sin embargo, el camino es una carrera de obstáculos que encuentra la meta dado un buen asesoramiento. Para Ricardo Shippritt, la clave está en la educación previa, la preparación constante y la colaboración público-privada. Solo así los emprendedores latinoamericanos podrán competir globalmente y convertir la innovación en desarrollo sostenible.

