Lord John Ponsonby fue un diplomático británico clave en la creación de un Estado tapón entre Las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina) y el Imperio de Brasil. Entre 1826 y 1828 medió en el Río de la Plata para frenar la Guerra del Brasil. Esto llevó a la firma de la Convención Preliminar de Paz el 27 de agosto de 1828, donde nació el Uruguay.
Inmediatamente, el puerto de Montevideo se convirtió en una valiosa pieza geopolítica para el control del Río de la Plata, su creación respondió principalmente a la necesidad de asegurar la libre navegación y frenar la hegemonía de nuestros vecinos. Su condición de puerto natural de aguas profundas era de vital importancia comercial y militar, lo que impedía que Buenos Aires o Río de Janeiro se adueñaran en solitario de la salida al Atlántico del cono sur.
En 1863, la empresa alemana-británica Liebig’s Extract of Meat Company se instaló en Fray Bentos (hoy Patrimonio de la Humanidad). Revolucionó el mercado exportando extracto de carne y el famoso Corned Beef a escala global. El 29 de mayo de 1876, el buque francés Le Frigorifique demostró que se podía transportar carne fresca cruzando el Atlántico mediante refrigeración artificial. Impulsados por visionarios locales como Francisco Lecocq, Uruguay comenzó a pavimentar el fin de la era saladeril.
Luego se instalarán entre otros los frigoríficos Swift y Armour. Uruguay exportó masivamente carne congelada y enfriada (chilled beef) para abastecer a Europa, especialmente durante las dos Guerras Mundiales y la guerra de Corea. Uruguay era llamada «la Suiza de América», este período se ubica entre 1910 y 1950. Del puerto de Montevideo salían alimentos a más de cincuenta países con las divisas que entraban se forjaba un «Estado de Bienestar» que colapsaría a fines de los años 50. Las razones las hemos discutido antes y darían para una columna aparte.
El puerto de Montevideo llegó a ser el 15mo mejor puerto de LATAM por la CEPAL (por volumen de carga) en 2020 y hoy se encuentra en el lugar número 22. Este ranking lo lidera el puerto de Santos.
El puerto de Montevideo atraviesa una situación crítica con fuertes tensiones que involucran dos frentes principales: una disputa laboral con paros recurrentes que afecta la operativa diaria y un litigio legal millonario por el monopolio del movimiento de contenedores.
Las gremiales empresariales registran más de 30 días de paros en 2025 y otros 25 días en lo que va de 2026. Estos bloqueos e interrupciones frenan la carga y descarga, colapsan los accesos de camiones y provocan que las líneas navieras internacionales cancelen sus escalas en Montevideo para evitar demoras operativas. Ya no alcanza con ser un puerto natural, si las cadenas internacionales no hacen escala en Uruguay es un problema muy grave para exportadores e importadores. También lo es para los trabajadores del puerto.
El Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA) mantiene el reclamo por la renovación del convenio colectivo de trabajo. La exigencia de los trabajadores incluye el asegurar un mínimo de 25 jornales mensuales garantizados (trabajen o no) y demandas por la reducción de la jornada laboral sin rebaja salarial.
Hay dos frigoríficos uruguayos que no están habilitados para exportar a China, San Jacinto y Tacuarembó, esto fué a raíz tras detectar residuos de medicamentos veterinarios por encima de los límites permitidos en embarques de carne bovina. Sumemos que los frigoríficos más pequeños ya no faenan, importan la carne de Brasil y Paraguay. Las cadenas brasileñas que son dueñas de la mayoría de nuestros frigoríficos ven más rentable importar que producir.
En Paraguay el IVA y el impuesto a la renta (personal y empresarial) es del 10%, en Uruguay 22% y 30% respectivamente. El puerto de Santos suma a su actividad principal (carga propia) al puerto de trasbordo, captando cadenas que y cargas que ya no vienen a Montevideo.
El Uruguay Natural, de la trazabilidad total, del puerto libre, abierto al comercio mundial y el de la mejor carne del mundo parece cambiar de modelo. No es claro hacia dónde vamos, el único valor que parecería crecer es el déficit fiscal, de hecho lo hace a tasas mayores que el PBI.

