Ahora aparecen documentados vínculos profesionales con la familia Costantini, incluido un poder otorgado por Eduardo Costantini y la responsabilidad técnica en estudios ambientales. El caso de los Bañados de Carrasco coloca esas relaciones nuevamente bajo la lupa.
El nombre de Óscar Caputi dejó de ser solamente el de un jerarca del Ministerio de Ambiente.Hoy aparece en el centro de una pregunta mucho más incómoda para el Gobierno: ¿dónde terminó el consultor privado y dónde comenzó el funcionario público?
La pregunta no es retórica.
El propio Ministerio de Ambiente reconoce que Caputi fue responsable técnico de numerosos estudios de impacto ambiental y del seguimiento de proyectos entre 2009 y 2025. Es decir, durante años desarrolló una actividad profesional directamente relacionada con la materia sobre la cual hoy tiene responsabilidades de gobierno.
El ministro de Ambiente habló sobre los Bañados de Carrasco, pero no respondió las preguntas que surgen tras conocerse los vínculos profesionales de su subsecretario Óscar Caputi con Eduardo Costantini y su entorno empresarial. ¿Qué sabía Ortuño? ¿Cuándo lo supo? ¿Se analizó un eventual conflicto de intereses? ¿Caputi se apartó de algún expediente?
Antes de asumir como subsecretario, además, estuvo vinculado a Enviro Consultores, firma que intervino en expedientes ambientales presentados ante organismos públicos.
Ya en junio de 2025, cuando se anunció su designación, organizaciones ambientalistas habían advertido sobre un eventual conflicto de intereses precisamente por esa situación. La Red Unión de la Costa cuestionó que Caputi llegara al Ministerio mientras la consultora con la que estaba vinculado tenía trámites de autorizaciones ambientales ante esa misma cartera. Pero ahora aparece un elemento que vuelve el asunto mucho más delicado.
Costantini: el vínculo que cambia la dimensión del caso
Una investigación publicada en la prensa uruguaya señala que Caputi fue apoderado de Eduardo Costantini en 2021, el empresario argentino detrás del proyecto inmobiliario que pretende desarrollarse en las proximidades de los Bañados de Carrasco.
Pero no sería el único vínculo.Según esa investigación, Caputi también fue responsable del estudio de impacto ambiental de una residencia construida por Rodolfo Costantini, hermano de Eduardo, en San Vicente, Maldonado.La documentación oficial consultada permite confirmar, al menos, que Óscar Caputi figura como técnico responsable del Informe Ambiental de un proyecto de construcción de viviendas perteneciente a Rodolfo Costantini en San Vicente, Maldonado. El documento está incorporado a la documentación ambiental oficial.
Esto cambia sustancialmente la pregunta. Ya no se trata simplemente de saber si Caputi trabajó alguna vez en una consultora ambiental. La pregunta pasa a ser:
¿Qué relación profesional tuvo con el grupo empresarial que hoy impulsa uno de los proyectos inmobiliarios más controvertidos del área metropolitana y qué participación tuvo posteriormente, desde el Estado, en asuntos vinculados con ese proyecto?

Bañados de Carrasco: el punto más sensible
El caso de los Bañados de Carrasco concentra buena parte de las interrogantes.Se trata de un ecosistema ambientalmente sensible sobre el cual existe una fuerte presión urbanística.
Y allí aparece un proyecto de gran escala vinculado a intereses de Eduardo Costantini.La situación adquirió una dimensión política adicional luego de que los Bañados de Carrasco fueran excluidos del listado de humedales protegidos y posteriormente reincorporados.
Las 937 hectáreas habían quedado fuera del listado de humedales protegidos en un decreto aprobado en octubre de 2025, en un contexto en el que ya estaba sobre la mesa un proyecto inmobiliario de grandes dimensiones en la zona. Posteriormente, el Ministerio de Ambiente volvió a incorporar el humedal. Y en medio de esta discusión aparece el subsecretario.
Caputi declaró públicamente que la llegada de una inversión privada podría constituir una oportunidad para la conservación y puesta en valor del humedal.
Es decir: el número dos del Ministerio de Ambiente no solamente participa de la estructura estatal encargada de analizar el problema.
También se pronunció públicamente sobre las potencialidades de una inversión privada vinculada al mismo universo empresarial con el que tuvo antecedentes profesionales. Ese cruce merece explicaciones.
La puerta giratoria
El problema institucional es todavía mayor.Cuando un profesional pasa del sector privado a un cargo de decisión pública, la experiencia adquirida puede ser una fortaleza. Pero también puede generar riesgos.Especialmente cuando la actividad privada anterior estuvo vinculada con empresas que continúan desarrollando proyectos sometidos a regulación estatal. Eso es lo que se conoce habitualmente como “puerta giratoria”.
En 2025, las organizaciones ambientalistas ya habían utilizado precisamente ese concepto para cuestionar la designación de Caputi. Señalaron que existían numerosos expedientes en los que aparecía como técnico responsable de Enviro y plantearon que esa situación podría comprometer la imparcialidad de sus decisiones públicas. Un año después, la aparición documentada de vínculos profesionales con la familia Costantini vuelve a colocar aquella advertencia en el centro del debate. La investigación no debería detenerse en declaraciones.Hay que seguir el papel. Los expedientes ambientales pueden reconstruir una historia mucho más precisa que cualquier discurso político.
Y saber , fundamentalmente, quién intervino después de que Caputi asumiera como subsecretario. Esa trazabilidad es la que permitirá establecer si estamos frente a una simple coincidencia de antecedentes profesionales o ante una situación que requiere medidas adicionales de transparencia.
El gobierno no puede mirar para otro lado
El Gobierno tiene una oportunidad sencilla para despejar las dudas.Publicar la documentación.Explicar los vínculos profesionales anteriores.Precisar hasta cuándo existieron. Informar si hubo contratos o relaciones económicas con las empresas involucradas.Detallar todos los expedientes en los que Caputi intervino desde que asumió. Informar si se excusó en alguno.Y explicar si la JUTEP fue consultada.No hay nada más efectivo contra una sospecha que la transparencia. Por el contrario, cuando existen documentos, vínculos profesionales y expedientes que se cruzan, el silencio alimenta las preguntas.
El caso recién comeinza
El denominado “caso Caputi” no debería convertirse en una discusión partidaria. Tampoco corresponde adelantar conclusiones que solamente pueden surgir de la documentación.Pero hay suficientes elementos para formular preguntas legítimas.
Un subsecretario de Ambiente con una extensa trayectoria en consultoría ambiental.
Una consultora que participó en numerosos expedientes.Un vínculo profesional documentado con integrantes de la familia Costantini.Un poder otorgado por Eduardo Costantini.
Un estudio ambiental elaborado por un integrante de esa familia.Un proyecto inmobiliario de enorme dimensión en las proximidades de los Bañados de Carrasco.
Un humedal que fue excluido y luego reincorporado al régimen de protección.Y un jerarca que públicamente habla de la inversión privada como una oportunidad para la conservación del humedal. Demasiadas coincidencias como para pedirle a la opinión pública que simplemente mire hacia otro lado. Ahora corresponde revisar los expedientes.Porque en este caso la verdadera pregunta no es si Caputi alguna vez trabajó para privados.
La pregunta es mucho más profunda:¿Puede quien tuvo determinados vínculos profesionales con los protagonistas de un proyecto ser hoy uno de los funcionarios responsables de controlar, evaluar o influir sobre las decisiones públicas que afectan ese mismo proyecto?. La respuesta debe surgir de los documentos.

