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Pablo Menoni sobre Ruben Rada: “No se fue, está”

El ministro de Turismo destacó la dimensión cultural de Rada y sostuvo que es “el representante más auténtico de nuestra cultura”.

La noticia de la muerte de Rubén Rada produjo en Uruguay una de esas pausas que no necesitan ser decretadas.

Durante horas, músicos, artistas, dirigentes, periodistas y ciudadanos comunes comenzaron a recordar al Negro Ruben Rada. Cada uno parecía tener su propia historia con él. Una canción, un recital, una aparición televisiva, un viaje acompañado por su música o simplemente aquella sensación de que Rada siempre había estado allí.

Para el ministro de Turismo, Pablo Menoni que conversó del tema con Diario La R ,esa permanencia explica buena parte de la dimensión del artista.

No se fue, está”, afirmó durante una conversación con Diario La R, al referirse al legado que marcó Rada.

Pero Menoni pidió poner el foco en una dimensión que, a su entender, muchas veces queda reducida cuando se habla del músico: su condición de representante de la cultura uruguaya.

“Es el representante más auténtico de nuestra cultura”, sostuvo, y rápidamente hizo una precisión: no solamente de la música ni únicamente del candombe.

De la cultura”, insistió.La diferencia no es menor.

Para Menoni, reducir a Rada a sus canciones, sus tambores o su extraordinaria trayectoria musical sería dejar afuera una parte esencial de lo que significó para Uruguay.

Porque Rada fue músico, pero también fue televisión, humor, actuación, cultura popular, música infantil, identidad y una manera singular de mostrarse ante el mundo.

Un uruguayo fuera de los moldes

Menoni encuentra otra característica que, a su juicio, explica la excepcionalidad de Rada.

Era uruguayo, profundamente uruguayo, pero no respondía necesariamente a los códigos tradicionales con los que muchas veces se identifica al país.

“Se sale de los cánones naturales que tenemos los uruguayos”, señaló.

Y puso como ejemplo algo aparentemente menor, pero que en Rada terminaba convirtiéndose en una declaración de identidad: su manera de vestirse.

El traje tradicional podía quedar atrás.Y rada hacia aparecer los colores, los championes con dibujos animados, una estética propia que rompía con la imagen más sobria y previsible del uruguayo.

Rada no parecía preocupado por encajar.Y quizás allí estaba una de sus mayores virtudes.

“Un tipo que la rompió por todos lados”, resumió Menoni.

El embajador 

Rada también fue, para el ministro, un embajador de Uruguay que hacía naturalmente transmitir nuestra nacionalidad en el mundo..

Cuando vivió en Argentina, recordó Menoni, Rada era “el uruguayo”.Y hablaba de Uruguay.

Lo hacía con su música, pero también con cada una de sus apariciones y actividades.

La cultura viajaba con él.El candombe viajaba con él.Montevideo viajaba con él.

Y en cada lugar donde aparecía quedaba algo de aquel Uruguay que había aprendido a representar sin necesidad de discursos oficiales.

De Cacho de la Cruz a los niños

La dimensión de Rada tampoco puede encerrarse en un solo género.Menoni recordó sus comienzos vinculados al jazz y su participación junto a Cacho de la Cruz, pero también señaló algo que muchas veces queda relegado cuando se repasa su trayectoria: su capacidad para transitar por terrenos musicales completamente diferentes.

Rada podía ser rítmico.Podía ser candombero.Podía acercarse al carnaval.Pero también podía ser tanguero.Podía cantar canciones sentimentales.Podía hablarle a los niños.

Y en esta última faceta dejó una obra que para Menoni merece especial reconocimiento.En su propia casa, contó, conserva la colección de música infantil de Rada.

“Un disparate lo que compuso”, recordó.

Es una anécdota sencilla, pero revela la amplitud de una trayectoria que consiguió atravesar edades y generaciones.Rada podía estar en una canción para adultos y, poco después, aparecer en la música de los niños.

Podía estar en un escenario internacional y también formar parte de la vida cotidiana de una familia uruguaya.

Uno de los músicos más reconocidos de la historia del rock mundial como Mike Jagger había llegado hasta una expresión profundamente uruguaya de la cultura del tambor por Rada.

Para Menoni, aquella escena sirve para dimensionar el lugar que Rada ocupaba en el mapa cultural.

“Para que un monstruo de ese tipo pise ese lugar es porque este hombre tenía un valor potencial humano”, señaló.

Antes que el artista, la persona

Menoni comenzó su recuerdo por ahí.Antes de hablar de premios, escenarios o canciones, habló de la familia.

“Nosotros tratamos de acompañar a la familia”, explicó.

Y enumeró los vínculos que estaban detrás del personaje público: padre, hermano, esposo, amigo.“Muy familiar”, resumió.

Es una forma de recordar que detrás del ícono estaba una persona.

Una persona que construyó una carrera extraordinaria, pero que también tuvo una vida privada, afectos, vínculos y una familia que ahora enfrenta la ausencia.

Rada tuvo la capacidad de relacionarse con distintas generaciones.

Todo eso formó parte del universo Rada.Y quizás esa sea la razón por la que su desaparición provoca una reacción tan amplia.

No murió simplemente un cantante.Murió una figura que había conseguido instalarse en distintos lugares de la identidad uruguaya.

“No se fue”

Menoni vuelve entonces a aquella frase.“No se fue, está”.

No parece una frase destinada solamente a consolar.Durante más de seis décadas hizo algo extraordinario:

“Tomó una parte del Uruguay, la convirtió en música y consiguió que el mundo la escuchara”.

Por eso, como dijo el ministro Pablo Menoni, quizás la mejor manera de hablar de Rada no sea en pasado.

“No se fue,está”.

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