Se realizó en Montevideo la reunión de cancilleres del Mercosur. Tras el encuentro y durante una conferencia de prensa, Lubetkin fue consultado por la situación generada en torno al proyecto de hidrógeno verde previsto originalmente en Paysandú y las tensiones que el emplazamiento generó del otro lado de la frontera.
El canciller sostuvo que Uruguay y Argentina están buscando reducir las diferencias y recordó que el presidente Yamandú Orsi instruyó a su gobierno a procurar la relocalización del proyecto dentro de la zona, aunque en un lugar diferente al previsto originalmente. A su entender, ese cambio permitiría eliminar las principales objeciones planteadas desde Argentina y reducir las tensiones que surgieron en torno al impacto visual y ambiental del emprendimiento. Lubetkin señaló que el acuerdo alcanzado con su colega argentino Pablo Quirno refleja una “visión similar” respecto a la necesidad de encontrar caminos que permitan superar las dificultades bilaterales.
También sostuvo que la eventual relocalización debería contribuir a despejar los cuestionamientos que dieron lugar a acciones en Argentina.
La señal política que buscó transmitir el canciller fue que, pese a las diferencias puntuales, tanto el vínculo bilateral con Argentina como el funcionamiento del Mercosur pueden continuar avanzando.
En ese sentido, destacó nuevamente el clima de la reunión informal de cancilleres y sostuvo que las diferencias entre los países no han detenido la agenda del bloque. Por otra parte Uruguay y Argentina firmaron un nuevo acuerdo sobre servicios aéreos que establece un régimen de cielos abiertos y amplía las posibilidades para el transporte de pasajeros y carga entre ambos países.
El documento fue suscripto por el canciller Lubetkin y su par argentino, Pablo Quirno, y establece un esquema con amplios derechos de tráfico y mayor flexibilidad para definir las rutas aéreas.
La nueva normativa permitirá que las compañías determinen la frecuencia y capacidad de sus servicios en función de criterios comerciales y facilitará los acuerdos de cooperación entre aerolíneas, incluyendo operaciones de código compartido.
Lubetkin destacó que el acuerdo debe ser entendido como parte de una estrategia más amplia de integración bilateral y no como una medida aislada.
“Cuando se generan problemas, tanto de nuestro lado como del otro, buscamos caminos para avanzar y concretar en beneficio de los ciudadanos de ambos países”, afirmó.
El canciller consideró que el nuevo régimen puede contribuir a dinamizar tanto el turismo como el comercio y fortalecer la conectividad entre Uruguay y Argentina.
Quirno, por su parte, definió el acuerdo como “un paso más en la búsqueda de mayor integración y relacionamiento entre países hermanos” y destacó la importancia de mantener un “diálogo franco” para resolver los asuntos comunes. El entendimiento se suma a otros avances registrados en las últimas semanas en la relación bilateral y constituye una señal de coordinación entre ambos gobiernos, en un contexto en el que también se busca resolver las diferencias vinculadas a proyectos de inversión y al desarrollo de infraestructura en zonas fronterizas.

Reunión de cancilleres
La reunión de cancilleres fue definida como informal precisamente para facilitar un intercambio más abierto entre los gobiernos. Participaron los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Lubetkin destacó el “extraordinario clima” del encuentro y sostuvo que, pese a las diferencias bilaterales que puedan existir entre algunos gobiernos, el Mercosur mostró madurez y capacidad para continuar avanzando.
Uruguay obtuvo un “rédito neto superior a US$ 27 millones” entre el 1° de mayo y fines de agosto como consecuencia de la entrada en funcionamiento del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, según informó el canciller Lubetkin.
El ministro explicó que el resultado surge de dos componentes. Por un lado, Uruguay logró más de US$ 12 millones derivados de la utilización de las preferencias arancelarias otorgadas por la Unión Europea. A esa cifra se sumaron otros US$ 15 millones vinculados al aprovechamiento de los contingentes arancelarios, conocidos como cuotas, durante esta primera etapa de implementación.
“Podemos decir que entre el primero de mayo y fines de agosto, para Uruguay estos acuerdos le dieron un rédito neto superior a 27 millones de dólares”, afirmó Lubetkin. “No estamos hablando de poco dinero, estamos hablando de resultados potentes de una realidad que apenas nace y que le está dando estos resultados a nuestro país”, agregó.
La cifra fue presentada por el canciller como una primera evidencia concreta de los beneficios que puede generar el acuerdo, después de un proceso de negociación que se extendió durante décadas.
Sin embargo, el Mercosur todavía tiene pendiente resolver un aspecto clave de la implementación: la distribución entre los países del bloque de las cuotas negociadas con la Unión Europea.
Uno de los principales asuntos fue la distribución de los contingentes arancelarios acordados con Europa. En este punto no se alcanzó un entendimiento y las posiciones de los países continúan siendo diferentes.
“Hay puntos de vista más cercanos y otros más lejanos”, explicó el canciller. Los ministros resolvieron encargar a sus equipos técnicos que continúen trabajando sobre una serie de criterios discutidos durante la reunión.
La intención es que los cancilleres vuelvan a reunirse presencialmente en Uruguay dentro de un plazo de entre 45 y 60 días, con el objetivo de procurar un acuerdo que pueda ser aprobado políticamente.
Según explicó Lubetkin, existe una línea de posiciones relativamente cercana entre Argentina, Brasil y Uruguay, mientras que Paraguay mantiene una propuesta diferente, que plantea una distribución del 25% para cada país. La discusión adquiere especial relevancia porque el esquema de cuotas puede determinar el acceso efectivo de los productores de cada país a las ventajas comerciales obtenidas con Europa.
En paralelo, el gobierno uruguayo expresó preocupación por eventuales medidas europeas que puedan afectar el acceso de los productos del Mercosur al mercado comunitario. Consultado sobre la decisión europea de suspender importaciones de carne de Brasil por cuestiones sanitarias, Lubetkin sostuvo que el bloque debe procurar que el acuerdo funcione como un mecanismo para abrir mercados y no para generar nuevas restricciones.
“Los acuerdos Unión Europea-Mercosur tienen que ser un mecanismo de abrir puertas y no de abrir y cerrar puertas dependiendo de ciertos aspectos”, afirmó.
Un Mercosur para el siglo XXI
El segundo gran tema abordado por los cancilleres fue el futuro del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), instrumento destinado a reducir las asimetrías entre los países del bloque mediante el financiamiento de obras de infraestructura y proyectos productivos, urbanos y logísticos.
Lubetkin recordó que Brasil anunció la voluntad de aportar US$ 100 millones anuales durante los próximos diez años, lo que representaría unos US$ 1.000 millones para una nueva etapa del fondo.
Ahora resta definir cuánto aportarán los demás países y cuáles serán los criterios para distribuir los recursos. La discusión también deberá contemplar la situación de Bolivia, en la medida en que avance su incorporación como miembro pleno del Mercosur. La modernización también incluye las negociaciones que el bloque lleva adelante con terceros países. Lubetkin mencionó los contactos con Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Vietnam, y señaló que Uruguay pretende avanzar rápidamente en las conversaciones con India, Japón e Indonesia. También se trató el encuentro de presidentes del Mercosur que se desarrollará en Uruguay en diciembre.

