Mi día comenzó con un acercamiento a una de las expresiones más reconocidas de la cultura china: sus símbolos y caracteres. Durante la jornada conocimos parte de su significado, observamos sus formas y aprendimos sobre las técnicas de calco utilizadas para reproducirlos, una experiencia que permitió aproximarnos a la escritura china desde una perspectiva práctica y cultural.
Horas más tarde, ese acercamiento a la cultura tomó otra forma, pues disfruté de un espectáculo de acrobacias desde el escenario del Teatro Chaoyang de Beijing donde periodistas latinoamericanos presenciamos el Epic of Chinese Rhyme, sin dudas una forma distinta de acercarse a China. Desde la mirada de una latinoamericana que está conociendo el país, el espectáculo mostró cómo una expresión artística puede convertir tradiciones, disciplina y estética en un lenguaje capaz de cruzar fronteras mediante la combinación de elementos de la tradición china con recursos escénicos contemporáneos.
Para una periodista que llega a China con la intención de conocer y contar el país desde distintas perspectivas, observar esta propuesta desde el público significó acercarme a una parte de la cultura china que se expresa a través del cuerpo, el movimiento, la música, la precisión y la estética.
El programa presenta la obra como una creación conjunta del Beijing Chaoyang Theatre y la Compañía de Acrobacia de Sichuan, construida sobre la esencia de la cultura tradicional china y a partir de una combinación de habilidades acrobáticas clásicas, estética escénica moderna y elementos culturales chinos. Desde el comienzo, lo que más llama la atención es la manera en que el espectáculo utiliza la acrobacia como vehículo para presentar una parte de la identidad cultural china.
Esta obra integra diferentes disciplinas y recursos visuales para crear una experiencia que combina atractivo artístico, impacto visual y profundidad cultural. Esa combinación resulta especialmente interesante para quien llega desde América Latina, porque permite aproximarse a una tradición cultural que, aunque distante geográficamente, puede ser comprendida desde algo tan universal como el arte.
Entre los números destacados están “Brilliance in Balance: Bowl Balancing”, basado en el equilibrio con recipientes; “Lotus Moonlight: Plate Spinning”, centrado en el manejo de platos; “Thrill of Valor: Daredevil Stunt Riding”, dedicado a las acrobacias sobre motocicletas; y “Cloud-like Grace: Shoulder Ballet”, una propuesta que lleva la acrobacia hacia una expresión más cercana a la danza.
En Uruguay, la cultura también está profundamente vinculada con la música, la danza, el movimiento y las expresiones populares. Por eso, aunque las tradiciones sean diferentes, existe una familiaridad en la manera en que el arte puede convertirse en una forma de transmitir identidad. Frente al escenario, esa diferencia cultural no funciona necesariamente como una barrera, pues el objetivo de esta presentación es rendir homenaje a la herencia de la cultura china y, al mismo tiempo, ofrecer una interpretación contemporánea de la innovación dentro de la acrobacia.

El Beijing Chaoyang Theatre aparece además vinculado a una historia de varias décadas dedicada al arte acrobático, este teatro fue sede oficial de presentaciones durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y que lleva más de 30 años dedicado a la acrobacia.
La propuesta que observé no se limita entonces a mostrar destrezas físicas. Hay una intención declarada de recuperar elementos de la cultura tradicional china y presentarlos mediante un lenguaje escénico capaz de dialogar con espectadores contemporáneos.
Llegar a China supone encontrarse con una cultura que tiene códigos, símbolos, historias y expresiones diferentes a las que forman parte de mi experiencia cotidiana. Sin embargo, el arte permite que ese acercamiento ocurra de una manera mucho más natural.
El cuerpo como memoria cultural
Uno de los elementos que más me hizo reflexionar durante la experiencia fue la relación entre disciplina y tradición. La acrobacia requiere años de preparación, coordinación y control corporal. Cuando esas capacidades se llevan al escenario y se integran con elementos de la cultura china, el resultado es una forma de conservar y transmitir conocimiento a través de la práctica.
Por ello, esta tradición se presta como parte de una herencia cultural que se encuentra con nuevas formas de innovación. Esa idea puede observarse en la propia selección de los números. El equilibrio con recipientes, el manejo de platos, las acrobacias sobre motocicletas o las figuras realizadas sobre los hombros pertenecen a lenguajes diferentes, pero todos forman parte de una misma propuesta escénica.
Para quienes cruzamos más de 15 mil kilómetros para llegar a China estas experiencias tienen un valor particular, pues el arte acorta distancias y fortalece vínculos a través de un lenguaje universal: la capacidad humana de crear, entrenar, arriesgarse y transformar una habilidad en una expresión artística. En mi caso, asistir a Epic of Chinese Rhyme significó precisamente encontrar una vía diferente para acercarme a la cultura china.
El espectáculo también evidencia que conservar una tradición no necesariamente significa mantenerla inmóvil. La obra combina técnicas acrobáticas tradicionales con estética moderna y elementos audiovisuales. La intención es construir una experiencia que conserve la esencia cultural mientras incorpora nuevas formas de presentación. Ese equilibrio entre pasado y presente resulta especialmente visible en una ciudad como Beijing, donde la historia convive constantemente con expresiones contemporáneas.
La propia trayectoria reciente de la compañía refleja además su presencia en festivales internacionales. El programa recoge reconocimientos obtenidos en 2024, 2025 y 2026, entre ellos premios en festivales internacionales de acrobacia en Rusia, China, España y Mónaco.

Conocer China también es dejarse sorprender
Esta experiencia me recordó que conocer un país no consiste solamente en acumular información sobre él. También implica observar cómo una sociedad expresa aquello que considera parte de su identidad. Y es que sentarme entre el público y contemplar una expresión artística tan vinculada con la tradición china fue también una oportunidad para reconocer algo familiar dentro de una cultura diferente, el valor que tiene el arte para preservar una memoria y, al mismo tiempo, proyectarla hacia nuevas generaciones y nuevos públicos.
Quizás esa sea una de las formas más interesantes de acercarse a China: no intentar comprenderla únicamente desde lo que uno ya conoce, sino permitirse descubrirla a través de experiencias nuevas. Considero además que fue una ventana hacia una expresión de la cultura china y, al mismo tiempo, un recordatorio de que entre América Latina y China también pueden existir puentes construidos desde el arte.

