Migraña: qué es, qué la provoca y cuándo consultar

Afecta al 14% de la población mundial, es más frecuente en las mujeres y puede llegar a ser invalidante. Los especialistas advierten que se subestima, se diagnostica poco y que automedicarse puede empeorarla.

Las mujeres son tres veces más propensas que los hombres a sufrir migraña, en parte por los cambios hormonales.

La migraña es una enfermedad neurológica que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), padece el 14% de la población mundial y afecta sobre todo a las mujeres. Suele aparecer en la pubertad o la adolescencia y se presenta con más frecuencia entre los 20 y los 50 años.

En su informe más reciente, de octubre de 2025, la OMS la ubica entre las principales causas de discapacidad en el mundo y advierte que solo una minoría de quienes la sufren recibe un diagnóstico y un tratamiento adecuados, porque todavía se la confunde con un simple dolor de cabeza.

 

Cómo se manifiesta

El Ministerio de Salud Pública (MSP) describe los episodios como dolores de cabeza de un solo lado, de intensidad moderada a severa y pulsátiles, que empeoran con la actividad física cotidiana. Pueden durar desde un par de horas hasta tres días y repetirse una vez al año o varias veces por semana.

El dolor suele venir acompañado de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido. Algunas personas tienen además lo que se conoce como aura: cambios en la visión, como destellos, puntos ciegos o líneas en zigzag, hormigueo en la cara o en un brazo y dificultad para hablar. De acuerdo con MedlinePlus, el aura aparece a menudo entre 10 y 15 minutos antes del dolor, aunque no siempre lo anticipa.

Mayo Clinic explica que la migraña puede avanzar en cuatro etapas. Uno o dos días antes pueden notarse señales sutiles, como cambios de ánimo, rigidez en el cuello, antojos de comida o bostezos frecuentes. Después del ataque es común sentir agotamiento y confusión durante hasta un día. En los niños, los episodios son más cortos y el dolor abdominal es más notorio.

 

Qué la provoca

Su causa exacta todavía no se conoce, pero la genética y el ambiente tienen un peso importante. Quien tiene un familiar con migraña tiene más probabilidades de padecerla, y las mujeres son tres veces más propensas que los hombres, en parte por los cambios hormonales.

Entre los desencadenantes más comunes figuran dormir poco o demasiado, saltearse comidas, el estrés, el alcohol (en especial el vino), el exceso de cafeína, las luces brillantes, los ruidos fuertes, los olores intensos y los cambios de clima. También algunos alimentos, como los quesos curados, el chocolate y los productos procesados o con glutamato monosódico.

El MSP advierte además que algunos anticonceptivos con estrógenos pueden estar contraindicados en personas con migraña.

Tomar analgésicos más de tres días por semana puede provocar cefaleas de rebote y volver crónico el dolor.

El riesgo de automedicarse

Según la OMS, se estima que la mitad de las personas con dolores de cabeza se tratan por su cuenta. El MSP señala que eso es justamente el principal riesgo para desarrollar una cefalea crónica que limite la vida diaria.

MedlinePlus alerta que tomar analgésicos más de tres días por semana puede provocar cefaleas de rebote, es decir, dolores que vuelven una y otra vez por el uso excesivo del medicamento. Por eso, cuando la migraña se vuelve frecuente, el MSP recomienda tratarla con fármacos preventivos y no con calmantes.

“Estos episodios pueden tener un alto impacto en la calidad de vida, limitando la actividad a nivel familiar, laboral y social”, explicó el neurólogo Oriol Franch Ubía, del Hospital Ruber Internacional.

 

Cómo se trata

No existe una cura, pero sí formas de controlarla. Llevar un diario de los dolores ayuda a identificar qué los dispara. La OMS sostiene que dormir con horarios regulares, hacer ejercicio, mantenerse hidratado, comer de forma saludable y limitar el alcohol suele ser suficiente para que muchas personas encuentren alivio.

 

Cuando consultar de urgencia

Los especialistas aconsejan acudir de inmediato a emergencias ante un dolor de cabeza repentino y muy fuerte, “como un trueno”, o si aparece con fiebre, rigidez en el cuello, confusión, visión doble o debilidad en alguna parte del cuerpo. También ante un dolor nuevo después de los 50 años o tras un golpe en la cabeza.

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