Clara Pintos: La gimnasta de 12 años que busca apoyo para competir en su tercer Sudamericano

Compite en el Nivel 2 Elite y representará a Uruguay en Bolivia a fines de noviembre. Con rifas, ventas de pastas y de pulseras, su familia intenta juntar el dinero del viaje.

Clara Luciana Pintos Soto, de 12 años, se prepara para su tercer Sudamericano de gimnasia artística.

Clara Luciana Pintos Soto tiene 12 años, compite en el Nivel 2 Elite de gimnasia artística y se prepara para representar a Uruguay por tercera vez en un Sudamericano. Esta vez el torneo será en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, del 24 al 29 de noviembre. Antes estuvo en Paraguay en 2024 y en Colombia en 2025.

Llegar no está asegurado. Según su mamá, María José Soto, este es uno de los viajes más caros que les ha tocado: “Creo que andamos más o menos en los 2.300, 2.400 dólares el viaje. Porque hay que pagar estadía de ella y de Johnny, los pasajes”. A eso se suman los viáticos de esos días. “Por eso es que se hace tan complicado”, explicó en diálogo con Diario La R.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de Prex, en la cuenta número 1390936, a nombre de María Soto.

 

De las volteretas en la cama al gimnasio

Clara es alumna del profesor Johnny Lanza y entrena en el Centro Gimnástico Uruguay (CGU) desde que empezó, en 2023, cuando tenía 9 años. Antes de eso, ya practicaba en su casa. “Desde chiquita me gustó mucho hacer como volteretas y todo, me ponía en la cama, me daba volteretas, me trepaba los árboles”, contó. Su madre lo notó y, aunque al principio no podía, “después encontró un club y logró anotarme”.

Su avance fue rápido. Según María José, a los dos meses de empezar el profesor la invitó a sumar horas de entrenamiento y comenzó a entrenar “más en serio, más exigente”, saltando etapas. Al mes siguiente ya competía federada. Desde entonces participó en copas de clubes y en casi todos los campeonatos federales.

 

45 días en China

En julio de 2024, Clara pasó 45 días entrenando en un centro de alto rendimiento en Changsha, China. El viaje fue posible gracias a un Acuerdo de Cooperación Deportiva entre Uruguay y la República Popular China en 2024; un intercambio así ya se había hecho años atrás. Lanza explicó que la Federación Uruguaya de Gimnasia (FUG) envió un comunicado para saber quiénes tenían interés en participar; ellos respondieron y fue la FUG la que se comunicó con la Secretaría Nacional del Deporte (Senade).

Según el entrenador, China busca un intercambio cultural y deportivo con Uruguay porque pretende mejorar en el fútbol. En este caso, fue una empresa privada la que los recibió y les dio pasaje, alojamiento y comidas. Otras veces las estadías duraban tres meses; esta vez fue la mitad.

Allí se entrenaba en doble horario, con un corte para almorzar y descansar temprano en la tarde. Clara recordó que “entrenan mucho. Como muy fuerte”. Su mamá agregó que Clara en China podía dedicarle más horas al entrenamiento, con sesiones más intensas.

Para Lanza, ese doble horario y las instalaciones permitieron que el rendimiento de Clara avanzara “enormemente”, al punto de pasar “de nunca haber hecho gimnasia” a competir y clasificar al año siguiente a su primer Sudamericano. El profesor subrayó que los entrenamientos estuvieron a su cargo, por lo que “es destacable el material humano que hay en Uruguay, no solo por la gimnasta sino por su entrenador”. China aportó los aparatos, la infraestructura y la posibilidad de hacer consultas. También pesó la motivación de entrenar en el mismo lugar que atletas olímpicos y medallistas como Shang Chunsong, Zhou Yaqin y Zhang Boheng.

No todo fue sencillo. “A los uruguayos se nos ha hecho difícil adaptarnos al tipo de comidas que ellos consumen”, dijo Lanza, y recordó que es uno de los lugares donde más picante se come. Clara coincidió: “No me gustó mucho la comida, pero ahí siempre íbamos y buscábamos algo para comer si no me gustaba”. Igual, el balance es bueno: “Amo viajar, amo los aviones”, dijo, y aseguró que volvería a ir si se le otorga la oportunidad.

Clara y su entrenador, Johnny Lanza, en Changsha, China, donde entrenaron durante 45 días en 2024.

Un caso poco común

A los 10 años, Clara ya estaba en un Sudamericano. Allí se midió con niñas que, como explicó su mamá, empezaron a hacer gimnasia a los 3 o 4 años, y algunas llevaban siete años de práctica. Terminó a mitad de tabla. “Quizá no quedó en el mejor puesto, pero fue una buena experiencia para ella”, dijo María José.

Para Lanza, su situación es “un caso realmente insólito y prácticamente único”, el de “una niña empezando tarde gimnasia desde cero a sus 9 años y a los 10 ya estaba en un Sudamericano”. “Yo al menos no he encontrado un solo caso similar”, afirmó. Sí conoce gimnastas que empezaron tarde, incluso a los 10 años, y luego integraron una delegación nacional, pero aclaró que en ese momento no existían los niveles que hay hoy, donde está pautado lo que cada niña debe alcanzar a determinada edad.

 

Liceo de mañana y gimnasio de tarde

Clara cursa 7.º año en el Liceo N.º 37. “De mañana voy al liceo y después entreno toda la tarde”, contó. Entrena todos los días, entre tres y cuatro horas, y este año en ocasiones lo hizo en doble horario. Lo que más disfruta es “compartir con compañeras y probar nuevos ejercicios”.

Su mamá explicó que cada año la exigencia es mayor y que una de las diferencias con otros países es que Clara no puede dedicarse todo el día. Al menos una tarde por semana tiene que ir a Educación Física, porque no la exoneraron por completo, “aunque represente a nuestro país”. A veces también tiene trabajos en equipo fuera del horario de clase.

La familia, que integran también su papá, Gabriel Pintos, y su hermana de 10 años, se organiza como puede. Por los trabajos, se complica llevarla al club, así que muchas veces es Johnny quien la va a buscar al liceo y se van directo a entrenar.

 

“Es todo a pulmón”

El CGU tiene todos los aparatos de gimnasia, pero según María José le falta infraestructura para garantizar los progresos de Clara. Los recursos son limitados y hay tres grupos trabajando a la vez. Por eso, a veces la familia paga un arrendamiento para entrenar en otros clubes, como Olimpia o el Centro de Gimnasia Artística (CGA). También han entrenado En el Gimnasio Prof. Salvador Mauad, en Canelones, donde se hacen los campeonatos federales. Allí no hay que pagar por el lugar, pero sí el traslado, y hay que reservar día y hora.

“No hay un lugar, no hay un centro en Montevideo donde se pueda ir para poder entrenar libremente”, señaló María José. Explicó que los clubes con más espacio tienen una pedana grande —superficie especial acolchada y elástica donde se ejecutan los ejercicios— para las coreografías y el salto, y fosa, “que es importante, pero no todos los clubes tienen”.

Según la madre, el propio entrenador tiene que trabajar en otro lado porque no puede vivir de esto. “Es todo a pulmón”, resumió.

Clara, con la camiseta de la Federación Uruguaya de Gimnasia, en uno de sus Sudamericanos.

Cómo viaja la delegación

Este año clasificaron cinco niñas en la categoría de Clara; antes eran cuatro. Son de Olimpia, CGA y otros clubes. Viaja como encargado de equipo el profesor de la gimnasta con mejor puntuación, y Lanza acompaña a Clara porque es su entrenador. Cada niña tiene su profesor. Las deportistas se alojan en un lugar ya fijado y las familias que puedan costearlo pueden acompañarlas y quedarse en algún hotel cercano.

 

Rifas, pastas y pulseras

“Siempre hay nervios, no importa que ya haya ido”, dijo María José. “También están esos nervios de saber si vamos a llegar a conseguir el dinero para que ella pueda viajar, porque ella se entusiasma”.

Para juntar el dinero, hicieron ventas de pastas y de pizzas, organizan rifas y Clara vende pulseras y lapiceras. “Estamos vendiendo un montón de cosas (…) para poder costear, porque está muy difícil esta situación”, contó. Además, una exgimnasta de Johnny, Magui Britos, hizo un video que circula en redes y que tuvo mucha repercusión.

María José también pidió más apoyo del Estado y más difusión para un deporte que no se ve tanto como el fútbol, para que se sepa “que hay chicas que entrenan muchísimo, que dedican muchísimas horas de su vida a este deporte que las apasiona, y realmente es todo a pulmón, porque lo tienen que hacer ellas o sus familias”.

Y agradeció a quienes ya colaboraron: “Sin ellos es impensado que pueda participar en estos torneos”.

 

Las metas de Clara

Para este torneo, Clara se está preparando con mucho esfuerzo y apunta a “sacar buena nota en los aparatos”. Representar a Uruguay la hace sentir “orgullosa”, aunque también “nerviosa”. Su meta a largo plazo: llegar, por lo menos, a un Mundial.

 

Clara compite desde 2023 en copas de clubes y en casi todos los campeonatos federales.
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