Abrigo: una app uruguaya para cuidar las emociones sin sustituir la terapia

Facundo Maffoni y Guadalupe Arcardini presentaron el 10 de octubre una aplicación que reúne registro del ánimo, diario íntimo, rutinas de sueño y un botón de ayuda para momentos de crisis.

Abrigo se lanzó el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, y está disponible en Google Play y App Store

El sábado 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, se lanzó públicamente Abrigo, una aplicación de gestión emocional desarrollada en Uruguay por Facundo Maffoni y Guadalupe Arcardini.

La herramienta, pensada para acompañar a personas de entre 14 y 29 años en su vida cotidiana, reúne en una misma experiencia recursos para registrar, expresar y comprender las emociones.

Nació de una comprobación de sus creadores: muchas de las estrategias que se aprenden en terapia, o que cada uno arma por su cuenta, no están a mano cuando hacen falta. En diálogo con Diario La R, ambos insistieron en que Abrigo no sustituye la terapia, el diagnóstico ni el tratamiento profesional, sino que busca complementarlos.

 

Una idea que nació de la experiencia propia

Maffoni, de 26 años, es técnico en marketing, estudió gestión cultural y turismo, trabaja en comunicación y políticas públicas y se formó en Product Management, la gestión de productos digitales desde su creación. Arcardini es diseñadora gráfica y se sumó cuando él la invitó al proyecto.

Abrigo surgió de una necesidad personal de Maffoni: “Yo tengo un diagnóstico de trastorno bipolar desde los seis años, entonces la salud mental fue un tema que atravesó toda mi vida”, contó. Señaló que su familia, “muy cariñosa, muy amable, muy cohesionada”, lo llevó tempranamente a tratamiento profesional. Con el tiempo, notó que ciertas herramientas “que uno va creando artesanalmente”, como llevar un registro del ánimo, escribir lo que no se quiere conversar con nadie y “prenderlo fuego” o decirlo en voz alta, muchas veces faltaban.

Para el cofundador, la aplicación “es una herramienta más que te da una mano, que no reemplaza la terapia”. También aclaró que no está dirigida solo a quienes tienen un diagnóstico: “Todos vivimos en una sociedad con mucho estrés, donde el trabajo, la educación, lo que sea, vivimos tensionados en el día a día, y está bueno tener herramientas para descargar”.

Facundo Maffoni y Guadalupe Arcardini, creadores de Abrigo.

Qué ofrece y cómo funciona

La app —disponible en Google Play y App Store— se organiza en seis espacios. El registro emocional permite hacer un check-in del estado de ánimo, identificar emociones y su intensidad, y observar cambios a lo largo del tiempo. El diario íntimo y el confesionario son espacios privados para escribir, ordenar pensamientos y descargar lo que una persona necesita expresar. El rincón creativo habilita la expresión escrita, visual o sonora “sin presión social ni lógica de likes”, con propuestas para dejar el celular y salir, muchas vinculadas a la naturaleza. Guardianes del sueño reúne rutinas de desconexión nocturna para bajar estímulos y descansar mejor, mientras que Bienestar cotidiano ofrece ejercicios de respiración, meditación, autocuidado y hábitos que vinculan emociones, cuerpo, sueño y entorno.

El sexto componente, y el que los usuarios señalaron como el más diferencial durante la validación, es el botón Abrigo. Según explicó Maffoni, funciona en tres partes. Al registrarse, la aplicación pide un contacto de emergencia, que puede ser un padre, un hermano, un amigo, la pareja o un hijo.

Ante una crisis emocional, un ataque de pánico o una tristeza aguda, la persona toca el botón y ese contacto recibe un mensaje que le informa la situación y le sugiere qué acciones tomar y cuáles evitar. “Lo que pasa muchas veces es que queremos ayudar, pero por no conocer y no tener herramientas para gestionar esa situación, terminamos perjudicando y agravando la situación”, sostuvo Maffoni.

En paralelo, se reproduce un audio diseñado para acompañar ese momento puntual, que vuelve a recordar que la app no reemplaza al psicólogo y que, si la situación se agrava o se repite, hay que acudir a los servicios de emergencia. La tercera parte es un listado con los números de emergencia en salud mental de los países de habla hispana de América, para pedir ayuda profesional rápidamente.

 

Privacidad sin IA

Abrigo fue concebida como un espacio personal, sin seguidores, exposición pública ni lógica de redes sociales. Consultados sobre si la app utiliza inteligencia artificial para detectar señales de riesgo en lo que los usuarios escriben, sus creadores respondieron que no. “Creíamos que tenía que ser bastante cerrado el sistema, y la inteligencia (artificial) capaz que en algunos puntos atraviesa lo que es privado”, explicó Arcardini. Por eso, el registro de emociones no activa por sí solo el contacto de emergencia: hay que ir al botón.

Maffoni contó que la privacidad fue lo primero que apareció en las entrevistas con jóvenes y psicólogos. “Los jóvenes tenían un miedo muy grande de que algo se filtrara”, señaló. La decisión fue no recopilar “absolutamente ningún dato de los usuarios, ni siquiera qué parte usan y qué parte no”. Lo que se escribe en el diario se sube a la nube cifrado y solo accede el titular, con su cuenta y su PIN. A cambio, cada ingreso a la app muestra un aviso que recuerda que no reemplaza la terapia y ofrece los contactos de ayuda profesional.

Registro emocional, diario íntimo, rincón creativo, rutinas de sueño y el botón Abrigo: las funciones que reúne la app.

Escuchar antes de lanzar

El desarrollo siguió la metodología Design Thinking, que combinó entrevistas, encuestas, focus groups, pruebas de usabilidad, validación emocional y consulta a profesionales. En la encuesta inicial participaron 161 jóvenes de 14 a 29 años, y el 88% dijo que no usaba ninguna aplicación específica para cuidar su salud mental o registrar su ánimo. En cambio, aparecieron prácticas dispersas: escribir, hablar con alguien, escuchar música, dormir, hacer ejercicio o buscar contenidos en internet.

Frente a apps como Calm o Headspace, Maffoni sostuvo que hay “muy buenas herramientas, pero cada una tiene una función aparte”, con mucho desarrollo en meditación y pocas opciones para emergencias.

El test de usabilidad se hizo con 10 usuarios de distintas edades y perfiles tecnológicos, y más del 70% completó los cuatro flujos principales sin ayuda ni bloqueos significativos. La validación emocional, con 50 jóvenes, evaluó qué transmitían los colores, los personajes y la identidad visual; como los resultados fueron homogéneos, no se amplió la muestra.

Según los datos que el equipo difundió sobre el proceso, el 62% dijo sentir curiosidad al conocer Abrigo, el 80% calificó la estética con 4 o 5 sobre 5 y el 86% afirmó que podría usarla sin sentirse juzgado. Las pruebas derivaron en cambios: se rediseñaron accesos, se sumó una escala de intensidad emocional, se ajustó la pantalla de inicio, se optimizó el audio de sueño y se reforzó la información sobre tratamiento de datos.

En todo el proceso consultaron a más de 100 jóvenes y a entre 10 y 15 profesionales. Al final se contrató a la psicóloga Zoralda Yivotovsky, que revisó “hasta el punto y coma” de guiones y audios. Su informe destacó “un muy buen nivel de cuidado, responsabilidad y ética”, un enfoque psicosocial y comunitario, y la sección de Búsqueda de Ayuda, que orienta hacia redes profesionales. La definió como “un recurso valioso para el fortalecimiento de la salud mental comunitaria” que mantiene “siempre el puente tendido hacia la ayuda profesional”.

Pensada para jóvenes y más

Si bien el diseño, los formatos y el lenguaje se pensaron desde y para los jóvenes, sus creadores remarcaron que la aplicación es simple, intuitiva y apta para cualquier edad. “Nos centramos en los jóvenes como sujetos de diseño, pero es perfectamente utilizable para cualquier persona”, afirmó Maffoni. “Uno no tiene por qué tener una patología o atravesar un momento difícil para gestionar bien sus emociones”, agregó.

Arcardini agregó que “es importante saber que podés frenar un poco y tenés un lugar donde descargar, y sabés que queda privado”.

Abrigo no usa inteligencia artificial ni recopila datos: lo que se escribe en el diario se guarda cifrado.

Cuánto cuesta y qué viene

Abrigo funciona con un modelo mixto: las funciones básicas son gratuitas y las más completas forman parte de una suscripción premium de 5 dólares mensuales o 50 dólares anuales. “Buscamos dar una mano y que sea sostenible”, explicó Maffoni. La información y el acceso a la aplicación están disponibles en abrigo.info.

Con el lanzamiento, el equipo pasa de la validación controlada al uso cotidiano: observará cómo se utiliza la app, recogerá la experiencia de los usuarios e incorporará mejoras y nuevas herramientas. Con recursos limitados, apuestan a crecer en redes con videos y placas gratuitas sobre salud mental.

 

¿Dónde pedir ayuda?

Si estás atravesando un momento difícil, o alguien cercano lo está, hay atención disponible las 24 horas, todos los días del año.

Línea Vida (prevención del suicidio): 0800 0767 o *0767 desde el celular. Es gratuita, la gestiona ASSE y atiende un equipo especializado. También pueden llamar familiares o personas cercanas que necesiten orientación.

Línea de apoyo emocional: 0800 1920.

Emergencias: 911 o 105.

Las líneas atienden a cualquier persona, sin importar en qué prestador de salud se atienda.

 

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