El incidente ocurrió aproximadamente cinco kilómetros mar adentro, en la boya petrolera utilizada por la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP) para la recepción de crudo desde buques tanque.
Según información oficial, la alarma se activó luego de que el capitán del buque petrolero y una ingeniera de ANCAP percibieran un fuerte olor a hidrocarburo durante las maniobras de descarga. Inmediatamente se dio aviso a las autoridades y se inició el protocolo de respuesta ambiental.
Como medida inicial, ANCAP redujo la presión del bombeo de siete a cinco kilogramos y procedió a detener la operación. Al mismo tiempo, se desplegaron barreras de contención en torno al punto de descarga para prevenir una eventual dispersión del crudo.
Dos buzos especializados de la Armada Nacional descendieron al sitio para realizar una inspección técnica del sistema submarino. Fuentes navales confirmaron que la fuga fue mínima y que, hasta el momento, no se han reportado impactos ambientales significativos.
Las tareas de monitoreo continúan activas en la zona, y se espera que las operaciones de bombeo se reanuden una vez finalizados los controles técnicos de seguridad.
ANCAP y la Armada se mantienen en coordinación permanente para garantizar que el incidente no represente riesgos mayores para el ecosistema marino.

