Aumento preocupante de la sífilis en Uruguay

Un fenómeno que las autoridades sanitarias ya califican como un problema grave de salud pública.

El crecimiento de esta infección de transmisión sexual, que durante años se consideró bajo control, ha tomado impulso en el último lustro y hoy se expresa con indicadores que obligan a reforzar estrategias preventivas, diagnósticas y de tratamiento en todo el país.

Según datos recientes del Ministerio de Salud Pública (MSP), en 2024 se registraron más de siete mil casos de sífilis, casi el doble de los notificados en 2020. La incidencia —que supera los 190 casos cada 100.000 habitantes— impacta especialmente en la población joven y reproductiva. El grupo de 15 a 24 años muestra un comportamiento ascendente, reflejo de una menor percepción de riesgo, cambios en los hábitos sexuales y un descenso marcado en el uso regular de preservativos.

El aumento entre mujeres embarazadas es uno de los puntos más sensibles. Más de mil gestantes dieron positivo en 2024, una cifra que revela que la infección no solo circula con más fuerza, sino que además no siempre se detecta a tiempo. Este escenario incide directamente en la sífilis congénita, que reaparece como un indicador crítico. Cada año nacen en Uruguay alrededor de 200 bebés con infección congénita, una situación que podría evitarse con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y seguimiento de las parejas sexuales.

La reinfección es otro factor que preocupa a los especialistas. En varios casos, mujeres tratadas durante el embarazo vuelven a contraer la enfermedad porque sus parejas no fueron evaluadas o no completaron el tratamiento. Este punto evidencia fallas en la trazabilidad, subdiagnóstico en la población masculina y vacíos en la articulación entre prestadores.

El fenómeno también expone desigualdades. Los servicios públicos registran tasas significativamente más altas que los prestadores privados, lo que apunta a factores socioeconómicos, barreras de acceso, menor adherencia al control ginecológico y carencias en la educación sexual integral. La sífilis, pese a su tratamiento eficaz y de bajo costo, no logra ser contenida si no se aborda desde una perspectiva comunitaria y con políticas de salud más robustas.

Frente a este panorama, el MSP lanzó una campaña nacional de prevención y sensibilización, con apoyo de organismos internacionales. El objetivo es reforzar el uso de preservativos, promover pruebas rápidas de forma periódica —especialmente entre jóvenes y embarazadas— y asegurar el tratamiento completo tanto para la persona diagnosticada como para su pareja. Paralelamente, se trabaja en fortalecer el primer nivel de atención y mejorar la notificación oportuna.

Los expertos coinciden en que la sífilis no es un problema nuevo, pero sí uno que ha tomado nuevas dimensiones en el contexto actual. Su carácter silencioso —muchas veces asintomático— facilita la transmisión y posterga el diagnóstico. Por esto, remarcan que la educación sexual, la comunicación clara y la accesibilidad a controles deben ocupar un lugar central en las políticas públicas.

El desafío es contener el brote y evitar que Uruguay retroceda en indicadores que habían mostrado avances significativos décadas atrás. La sífilis es una enfermedad tratable, pero su aumento reciente recuerda que las infecciones de transmisión sexual requieren vigilancia permanente, inversión sostenida y una estrategia integral que involucre al sistema de salud, la comunidad educativa y la población en general. Con prevención, diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, el país puede revertir la tendencia. Pero el tiempo apremia: los números confirman que el problema ya está instalado y exige respuestas inmediatas.

 

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Salud