Las recientes encuestas de Equipos y Factum que registran una caída en la aprobación del presidente Yamandú Orsi encendieron señales de alerta dentro del Frente Amplio. Si bien desde el oficialismo varios dirigentes han relativizado el alcance de esas mediciones, también han reconocido la necesidad de analizar las causas del fenómeno y revisar el rumbo cuando sea necesario.
Uno de ellos es el senador frenteamplista Gustavo González, integrante del Partido Socialista, quien sostuvo que, de confirmarse esa tendencia, el gobierno y la fuerza política deben actuar con autocrítica y cercanía con la ciudadanía.
“Si fuera así, nos preocupa. Tenemos que revisar todas y todos por qué se está dando esto, si efectivamente se está dando. Hay que ratificar lo que haya que ratificar y rectificar lo que haya que rectificar”, afirmó en entrevista con Diario La R. Para el legislador, que recorre habitualmente los comités de base y mantiene contacto con militantes y vecinos, existen señales de disconformidad que no deben ser ignoradas. “Sí se nota que puede haber disconformidad. Yo no lo dudo, pero creo que estamos a tiempo. Llevamos un año y cuatro meses de gobierno y es un buen momento para reflexionar, evaluar y volver a repartir las cartas”, señaló.

Las expectativas y las urgencias sociales
Consultado sobre las razones que podrían explicar el deterioro en la imagen presidencial, González reconoció que no cuenta con una explicación “científica”, pero identificó algunos factores que, a su juicio, ayudan a comprender el fenómeno. Entre ellos mencionó las necesidades económicas que atraviesan amplios sectores de la población y las expectativas que generó la llegada del Frente Amplio al gobierno.
“Hay entre 300.000 y 350.000 personas que la están pasando mal. Y también hay sectores que tenían expectativas muy altas en el gobierno del Frente Amplio y todavía no las hemos cumplido. Ahí se arma un cóctel complejo”, expresó. El senador sostuvo que la respuesta pasa por profundizar el diálogo con la ciudadanía y ejercer una autocrítica permanente. “Tenemos que conversar mucho con la gente y ser autocríticos por sobre todas las cosas”, remarcó. A su entender, también existe un componente vinculado al proceso de renovación de liderazgos dentro de la izquierda uruguaya.
González señaló que el Frente Amplio atraviesa una etapa distinta a la de los gobiernos encabezados por figuras históricas como Tabaré Vázquez, Danilo Astori y José Mujica. “Hoy faltan algunos referentes de otro tiempo y eso la gente también lo siente”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que la ciudadanía debe acostumbrarse a una forma diferente de liderazgo.
“Yamandú Orsi tiene otra modalidad. No es igual a ninguno de los dirigentes que marcaron etapas anteriores”, indicó. El senador describió al presidente como una persona de perfil más sereno y menos inclinada a la exposición pública permanente.
“Es un hombre muy tranquilo en muchas cosas. No es dicharachero ni alguien que tenga una gran afinidad con la palabra pública”, señaló. No obstante, insistió en que el análisis político no debe centrarse exclusivamente en las características personales del mandatario. “Si está fracasando la imagen de Orsi, estamos fracasando todos. Nadie se puede sacar el sayo dentro del Frente Amplio. Lo que tiene que mejorar es la política que llevemos adelante y la forma en que la comunicamos”, sostuvo. Entre los factores que, según González, pueden haber generado descontento en algunos sectores de izquierda, mencionó la postura adoptada por el gobierno frente al conflicto en Medio Oriente.
“Hay temas muy sentidos para la izquierda, como el internacionalismo y el tema de Palestina. Creo que la gente esperaba una reacción más dura y una definición más fuerte respecto al genocidio”, manifestó. Asimismo, destacó la importancia de mantener una relación fluida con el movimiento sindical y con las organizaciones sociales. “El movimiento sindical es un elemento central para la izquierda en nuestro país. No quiere decir que el gobierno tenga que hacer todo lo que digan los movimientos sociales, pero sí tiene que escucharlos y analizar sus propuestas”, afirmó.
A su juicio, la principal base electoral del Frente Amplio continúa estando en los barrios trabajadores y en los sectores populares. “Si uno analiza las elecciones, la mayoría de nuestros votos están en los barrios obreros y más populares. Esa es nuestra base social y a ella nos debemos”, indicó.

Economía y rendición de cuentas
Otro de los aspectos que González considera determinantes para la evaluación ciudadana es la situación económica. El legislador señaló que la próxima rendición de cuentas será una instancia relevante para medir la capacidad del gobierno de responder a las demandas sociales.
Recordó que inicialmente se había planteado una rendición de cuentas austera debido al contexto internacional y a las restricciones fiscales, aunque destacó que recientemente el Ministerio de Economía abrió la posibilidad de destinar mayores recursos a determinadas áreas. “Ahora el ministro dijo que se está revisando eso de ser totalmente austeros y que podría haber recursos para atender algunas prioridades”, señaló.
De todos modos, advirtió que las dificultades económicas no pueden transformarse en una justificación permanente. “No puede ser un pretexto el contexto internacional. La gente que va a comprar y ve que los precios suben o que el salario no le alcanza tiene razones para estar desconforme”, expresó. Sin embargo, también sostuvo que el escenario internacional influye de manera decisiva en la economía nacional. “El mundo capitalista está viviendo una crisis muy fuerte y eso tiene consecuencias. No lo digo para justificar nada, sino porque es una realidad”, agregó.
El debate sobre la distribución de la riqueza
Durante la entrevista, González volvió a defender la necesidad de discutir mecanismos de redistribución que permitan financiar políticas sociales más ambiciosas. “Hay que afectar al capital de una vez por todas”, afirmó. En ese sentido, consideró que las propuestas impulsadas por el PIT-CNT y por algunos sectores del Frente Amplio merecen ser estudiadas en profundidad. “Hay planteos que se están haciendo sobre impuestos y otras herramientas. Creo que hay que analizarlos seriamente”, sostuvo. El senador recordó que el actual gobierno debió asumir compromisos financieros heredados y enfrentar problemas económicos que, a su entender, condicionan la capacidad de acción.
“Nos encontramos con una deuda importante y con un déficit fiscal mayor al previsto. Todo eso hubo que cubrirlo”, señaló. No obstante, insistió en que la lucha contra la pobreza debe mantenerse como una prioridad central. “Está bien que se ponga énfasis en la pobreza infantil, pero también tenemos que ir contra toda la pobreza. Los niños pobres lo son porque sus familias son pobres”, argumentó.
Otro de los temas abordados fue la situación de las personas que viven en la calle y las críticas que ha recibido el gobierno tras algunas muertes registradas durante el invierno. González defendió la actuación del Ministerio de Desarrollo Social y sostuvo que se trata de una problemática compleja que involucra a varios organismos del Estado.
“El problema de la situación de calle no depende solamente del Mides. Es un asunto interministerial que involucra al Ministerio del Interior, Salud Pública, el Sinae y otros organismos”, explicó. El senador reconoció que la pobreza extrema no puede resolverse de un día para el otro o en poco tiempo. “Va a seguir habiendo gente en situación de calle porque la pobreza extrema no se resuelve en 24 horas”, afirmó. También cuestionó duramente a quienes utilizan estos episodios como herramienta de confrontación política.
“Transformar una muerte en un botín político me parece terrible. Lo que tenemos que discutir es cómo reducir las desigualdades”, sostuvo.
Según González, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, y el resto de las autoridades del área se encuentran trabajando activamente para enfrentar la problemática.
La estrategia de confrontación
Respecto al rol de la oposición, el senador consideró que ha desarrollado una estrategia de fuerte confrontación parlamentaria. “Es una oposición muy beligerante, que permanentemente está promoviendo interpelaciones y llamados a comisión”, señaló. Sin embargo, sostuvo que esa actitud también podría generar desgaste entre los propios votantes opositores.
“Según algunas encuestas, incluso hay personas dentro de su electorado que no están conformes con ese tipo de estrategia”, indicó. Para González, la dinámica política es cambiante y los efectos de esas acciones deberán evaluarse con el paso del tiempo.
Consultado sobre la visita de Orsi al portaviones estadounidense Nimitz, González reconoció que personalmente no habría adoptado esa decisión. “Yo no lo hubiera hecho”, afirmó. No obstante, aclaró que no considera que el episodio tenga una gravedad determinante. “No es el fin del mundo, pero sí creo que fue un mensaje que a una parte de la izquierda no le cayó bien”, señaló. El legislador vinculó esa percepción a las críticas históricas de la izquierda hacia la política exterior de Estados Unidos. “Con la actitud que está teniendo hoy Estados Unidos, que es muy intervencionista, entiendo que haya generado malestar en algunos sectores”, sostuvo.
Una caída que considera reversible
Pese a las dificultades señaladas, González se mostró convencido de que el gobierno está a tiempo de revertir la situación. “Creo que es totalmente reversible”, afirmó al referirse a la imagen presidencial. A su juicio, la recuperación dependerá menos de las estrategias comunicacionales que de la capacidad para implementar políticas que mejoren efectivamente las condiciones de vida de la población. “Tenemos que trabajar para mejorar la situación de quienes más lo necesitan. Eso va a levantar la imagen de Orsi y de todo el gobierno”, sostuvo.
El senador insistió en que la responsabilidad es colectiva y no exclusiva del presidente. “Los hombres y las mujeres que ocupan responsabilidades políticas son el resultado de lo que hace un colectivo. Ese colectivo se llama Frente Amplio”, concluyó.
Finalmente, destacó iniciativas impulsadas desde la bancada oficialista vinculadas a la transparencia y al control del uso de recursos públicos, las cuales, a su entender, también pueden contribuir a fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones y en la gestión gubernamental.

