Avanza la negociación colectiva en la XI ronda de Consejos de Salarios

El Ministerio de Trabajo apuesta a acuerdos tripartitos antes del cierre del nuevo plazo

Subsecretario Hugo Barretto: “El Poder Ejecutivo prioriza el acuerdo tripartito como expresión de madurez institucional y de confianza mutua entre las partes”.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) continúa desarrollando la XI ronda de Consejos de Salarios, en el marco del sistema de negociación colectiva tripartita que constituye una de las herramientas centrales de diálogo entre trabajadores, empleadores y el Estado.

Esta instancia marca casi dos décadas desde la reactivación de los Consejos de Salarios en 2005, luego de que permanecieran sin convocarse durante los años noventa. “Es la decimoprimera ronda, contando desde la reanudación de 2005”, afirmó el Dr. Hugo Barretto, subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, en entrevista con el Diario La R. “Desde entonces, se ha mantenido la continuidad institucional del sistema, que hoy constituye una seña de identidad del modelo uruguayo de relaciones laborales”, señaló el jerarca quien además es profesor titular grado 5 de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad de la República.

Un proceso en desarrollo

De acuerdo con los datos presentados por la cartera, cerca de 168 unidades de negociación debían renovarse tras vencer sus acuerdos al 30 de junio y al 31 de octubre de este año. De ellas, 152 ya iniciaron las instancias formales de diálogo. “Al momento, el 41% de los grupos alcanzó acuerdos o resoluciones aprobadas; el resto sigue negociando con distintos grados de avance”, informó.

En esta etapa, el Consejo Superior Tripartito decidió extender en 30 días el plazo inicial de negociación, con el propósito de facilitar entendimientos y evitar que las resoluciones deban adoptarse por votación. “El Poder Ejecutivo prioriza el acuerdo tripartito como expresión de madurez institucional y de confianza mutua entre las partes”, subrayó.

Qué se negocia y cómo

La ley de 1943, que dio origen a los Consejos de Salarios, definió su finalidad principal: la fijación de salarios mínimos por rama de actividad. Sin embargo, la práctica de las últimas rondas ha ampliado su alcance. “Si bien el objeto legal es fijar salarios mínimos, históricamente las partes han acordado aumentos generales, cláusulas de ajuste y condiciones de trabajo”, explicó Barretto.

Esa ampliación se formalizó en 2009, cuando se aprobó una ley que incorporó expresamente las condiciones de trabajo como materia negociable. “La diferencia es que, para acordar condiciones laborales, se requiere unanimidad entre trabajadores y empleadores; no puede resolverse por votación”, precisó. El ministro destacó que la negociación colectiva uruguaya combina tradición y flexibilidad. “El sistema se apoya en una institucionalidad sólida, con presencia del Estado como garante, pero también se adapta a los cambios del mundo del trabajo y a las necesidades de los sectores productivos”, expresó.

Sectores con dificultades y contexto económico

Si bien varios grupos ya alcanzaron acuerdos, aún persisten sectores con diferencias significativas. Entre ellos, mencionó a la industria metalúrgica, la pesca y la láctea. “En algunos casos, hay divergencias por ajustes de rondas anteriores; en otros, por conflictos laborales que preceden a esta negociación. Todo eso retrasa el inicio o la conclusión de los acuerdos”, puntualizó.

A pesar de esas dificultades, el ministro consideró que el proceso avanza dentro de los plazos habituales. “Siempre ocurre que los primeros objetivos temporales son difíciles de cumplir. Nos habíamos propuesto cerrar en 90 días, y ahora contamos con un mes adicional para seguir buscando consensos. No hay retrasos fuera de lo normal”, aclaró.

Respecto al contexto macroeconómico, reconoció que la situación fiscal y las restricciones presupuestales influyen en los lineamientos salariales definidos por el Ejecutivo. “Las pautas reflejan el equilibrio entre las posibilidades reales de la economía y la necesidad de preservar el poder adquisitivo de los trabajadores. Para las organizaciones sindicales pueden parecer insuficientes, pero el gobierno debe actuar con prudencia”, afirmó.

El Consejo Superior Tripartito decidió extender en 30 días el plazo inicial de negociación por convenios salariales.

Un año de intensa actividad laboral

Consultado sobre la dinámica general del año, el subsecretario señaló que se mantiene la tendencia prevista al asumir la gestión. “Habíamos anticipado que sería un año de mucha negociación, y así está ocurriendo. Algunos conflictos son más intensos que otros, pero no observamos situaciones excepcionales ni alteraciones del clima de diálogo”, valoró.

También se refirió a la evolución del trabajo en plataformas digitales, un fenómeno que ha desafiado los marcos normativos tradicionales. “El gobierno cumplió con su responsabilidad reglamentando la ley vigente. Ahora corresponde al Parlamento evaluar si es necesario introducir modificaciones o ajustes en función de la experiencia acumulada”, indicó.

En el plano internacional, informó que en octubre se realizó ante la Corte Internacional de Justicia la audiencia pública vinculada a la interpretación del derecho de huelga en el Convenio N º 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Se trata de una discusión de larga data, que enfrenta las posiciones del grupo de trabajadores y de los empleadores. La Corte deberá pronunciarse el próximo año, y su decisión tendrá relevancia global, porque determinará si el derecho de huelga está comprendido o no en ese convenio”, explicó.

Asimismo, señaló que continúa avanzando el proceso de elaboración de un nuevo convenio internacional sobre trabajo en plataformas, que podría aprobarse en 2026. “Ese instrumento será clave para adaptar la normativa laboral a las nuevas formas de empleo, garantizando derechos sin obstaculizar la innovación tecnológica”, agregó.

Finalmente, Barretto remarcó que el propósito esencial de la negociación colectiva es fortalecer el diálogo entre los actores sociales. “El Consejo de Salarios es una herramienta de madurez institucional y de equilibrio democrático. Uruguay ha construido una cultura del diálogo que debemos cuidar, porque constituye un activo central para la paz laboral y la cohesión social”, concluyó.

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