El cáncer de ovario es un crecimiento celular maligno que se origina no solo en el ovario, sino también en las trompas de Falopio y el peritoneo. Es conocido como un «enemigo silencioso» porque en sus etapas iniciales suele ser asintomático o presentar molestias leves e inespecíficas, lo que dificulta su detección temprana.
Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial Cáncer de Ovario, una fecha que busca visibilizar una enfermedad que es la principal causa de muerte por tumores malignos ginecológicos en el mundo occidental, promoviendo la educación y la detección temprana.
En Uruguay, se registran aproximadamente 212 casos nuevos por año y alrededor de 146 mujeres mueren a causa de esta enfermedad, ocupando el décimo lugar en incidencia y el séptimo en mortalidad, lo que se debe a que el 70% de los casos se diagnostican en estadios avanzados.
La oncóloga Andrea Blanco, quien se dedica principalmente a tumores ginecológicos en el Hospital Pereira Rossell desde 2010, explica que el cáncer de ovario genera síntomas «totalmente inespecíficos», como “distensión abdominal, dolor abdominal difuso y persistente, plenitud precoz, dolor pelviano, alteraciones del tránsito digestivo y síntomas urinarios”. Estos síntomas pueden pasar desapercibidos inicialmente, lo que retrasa la consulta médica y el diagnóstico.

La Dra. Blanco enfatiza la importancia de que «todos los médicos, los especialistas y también los pacientes piensen en el cáncer de ovario». Destaca que la instancia de concientización del cáncer de ovario, que toma mayor fuerza cada 8 de mayo, son fundamentales para poner sobre el tapete una enfermedad que puede pasar de forma silenciosa, ya que no tiene el “marketing, bien ganado» como el cáncer de mama.
En su comparación con el cáncer de mama, explica que para el cáncer de ovario «no hay estudios de ‘screening’ específicos que hagan prevención en este tipo de patología, que lo diagnostican en etapas precoces» como si lo puede hacer la mamografía. Esto significa que un Papanicolaou (PAP) o un test de HPV no descartan la presencia de cáncer de ovario, ya que estos exámenes se enfocan en el cuello uterino. Blanco señala que «muchas veces los pacientes te dicen: cómo puede ser que yo tenga cáncer de ovario si mi examen ginecológico fue normal».
Ante esta situación, es fundamental el control ginecológico anual que incluya un examen genital, una ecografía transvaginal y, si se justifica, marcadores tumorales. Sin embargo, Blanco advierte que los marcadores tumorales «no son diagnóstico de cáncer» y tenerlos en rango normal «no invalida el diagnóstico de cáncer de ovario, porque no en todos los cánceres de ovario se aumentan», lo que también puede generar una «falsa tranquilidad».
Factores de riesgo
La oncóloga menciona varios factores de riesgo para el cáncer de ovario, como la edad: “la mayor incidencia ocurre después de la menopausia, con un pico entre los 60 y 65 años”. Así mismo, “no haber tenido hijos, la endometriosis y haber tomado terapia de reemplazo hormonal aumentan las probabilidades”.
Por otro lado, existen factores protectores que pueden disminuir el riesgo, cómo hacer ejercicio, el uso de anticonceptivos orales, la lactancia prolongada, no consumir alcohol ni tabaco, y llevar una dieta saludable. Un dato importante, es el factor de la predisposición hereditaria al cáncer, que implica una mutación en los genes supresores de tumores BRCA1 y BRCA2, asociados al cáncer de mama y ovario.
En Uruguay, los pacientes con factores de riesgo para cáncer de mama o ovario pueden ser testeados para detectar estas mutaciones, lo cual está cubierto por el Fondo Nacional de Recursos (FNR). “Esto no solo ayuda en las terapias para las pacientes, sino también para sus familias, ya que una predisposición hereditaria implica un riesgo acumulado de cáncer”.
En cuanto a los tratamientos, la Dra. Blanco asegura que Uruguay cuenta con los últimos avances a nivel mundial. Menciona el Mirvetuximab, una medicación para casos de cáncer de ovario multirresistente, y el Trastuzumab Deruxtecan para casos con sobreexpresión de HER2 (Receptor 2 del Factor de Crecimiento Epidérmico Humano). Estas medicinas, aunque de alto costo, son accesibles para las pacientes a través de recursos de amparo, y en el Hospital Pereira Rosell se brinda apoyo legal gratuito para pacientes de bajos recursos.

Trabajos de las asociaciones civiles
Las asociaciones civiles juegan un papel crucial en la concientización sobre el cáncer de ovario. La Dra. Blanco colabora con la asociación civil «Dame tu mano» dictando charlas. Recientemente, el Pereira Rosell realizó una campaña de concientización donde se entregaron volantes informativos sobre el cáncer de ovario, destacando que «la prueba de PAP no detecta el cáncer de ovario» y que «conocer los síntomas puede ayudar a lograr un diagnóstico más temprano».
La información es fundamental para los pacientes y el personal de salud. La especialista subraya la necesidad de que los ginecólogos realicen el examen bimanual de los ovarios y la ecografía transvaginal, ya que «no todos los ginecólogos lo solicitan». Aunque la ecografía transvaginal no es un estudio de ‘screening’ para prevenir el cáncer de ovario, «si uno diagnostica un tumor en etapa más precoz, claramente se puede modificar la mortalidad y las secuelas».
Desafíos de la detección temprana
El cáncer de ovario epitelial, el tipo más frecuente, se observa en pacientes posmenopáusicas, siendo el seroso de alto grado el más agresivo. Sin embargo, también existen cánceres de ovario de origen germinal que afectan a pacientes más jóvenes, lo que refuerza la necesidad de la ecografía transvaginal como parte del examen ginecológico habitual.

La doctora concluye que el cáncer de ovario es «un tema a abordar por todo el personal de la salud» y que las campañas de concientización son vitales para «hacer visible que existe el cáncer de ovario y que no todo tiene que ver con el cambio de la edad». Ante un síntoma persistente, la consulta médica es fundamental, ya que «la detección temprana salva vidas».

