Para un cubano, o para quien ame la historia de Cuba, resulta difícil no hacer una pausa en la vida y obra de la flor más autóctona de la Revolución Cubana. Testimonios de quienes la conocieron la definen como el sostén espiritual y aliento de la guerrilla que hacía soñar a una nación con la verdadera independencia.
Celia Sánchez nació el 9 de mayo de 1920 en Media Luna, un poblado de Manzanillo. Forjada en el seno de una familia que contribuyó a su formación como martiana y patriota. Siempre apostó por el legado de José Martí, y quería un pueblo que no arrastrara cadenas de poder. Su historia comenzó antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Teniendo en cuenta esto e identificada con la batalla de Cuba contra la dictadura de Fulgencio Batista que regía en aquel entonces, se incorporó a la lucha. Siempre con el objetivo de apostar por la libertad y humanidad.

Con ese ímpetu que la caracterizó Celia logró convertirse en un pilar importante en la clandestinidad. Al fracaso del Moncada, la captura de los combatientes y una vez realizado el juicio, la heroína comenzó a enviarles alimentos, medicamentos, libros para aliviar el injusto encarcelamiento. Fue promotora en la zona de la campaña por la amnistía de los presos políticos, en los asaltos a los cuarteles. Asimismo luego de la liberación de Fidel y sus compañeros se fundó el Movimiento 26 de Julio el 12 de junio de 1955. Al cual se incorporó posteriormente para luego formar parte de la guerrilla en la Sierra Maestra.
Su papel en la lucha marcó un papel de suma importancia. Pues, suministró armas y otros abastecimientos para la insurgencia. Así como el envío de dinero e información sobre los movimientos del enemigo. También se convirtió en un enlace entre Fidel, el Che y otros capitanes y comandantes del Ejército Rebelde. Estableció talleres para la confección de uniformes y también se inició un taller de curtido de pieles para elaborar las botas para los soldados rebeldes. Por otro lado realizó la solicitud de médicos para la guerrilla y comenzó la construcción de un hospital.
Junto a ello, se ocupó del acopio y abastecimiento de gasolina, petróleo y luz brillante y otros combustibles que aseguraban el funcionamiento de Radio Rebelde, y de varias plantas generadoras. También distribuía medicamentos, alimentos y mercancías para la supervivencia. De igual forma, la previsión de Celia no se limitó al abastecimiento de las tropas sino también a la masa campesina que habitaba el territorio donde se produjeron las más grandes confrontaciones durante la guerra.

En marzo de 1957 se sumó al Ejército Rebelde en la Sierra bajo las órdenes del Comandante en Jefe Fidel Castro. Asimismo en ese año, se convirtió en la primera mujer combatiente al participar en el combate del Uvero. Dada las características de Celia se ganó de inmediato la confianza de Fidel, quien posteriormente le otorgó tareas y misiones importantes. Fidel la calificó como “muy exigente, muy meticulosa en todos los detalles. Muy cumplidora, muy esclava del deber en todos los campos: en la guerra, en la paz, en la construcción del socialismo en Cuba”
Bajo seudónimos clandestinos de Norma, Lilian, Caridad o Aly, desde el momento del desembarco en Las Coloradas, al conocer la zona, (pues de allí provenía) y sus estrechos vínculos con el Movimiento 26 de Julio en Santiago, Celia se bautizó como la insuperable auxiliar de Fidel en la lucha, durante aquellos 25 meses de la historia Patria. Gracias a la red de recepción creada por ella en la zona, salvó la vida de Fidel, Universo Sánchez y del doctor Faustino Pérez Hernández.
Se convirtió en una de las personas más cercanas al comandante por su dedicación a la causa revolucionaria. Luego de conocerse la muerte de Frank País (figura destacada en las luchas clandestinas en Cuba) a manos de los esbirros de Batista. Fidel le envía el 31 de julio de 1957 una misiva a Celia donde se refleja la confianza y respeto que sentía por ella afirmando que la muerte de Frank debía marcar una etapa nueva en esta lucha.
“Por el momento tú tendrás que asumir, respecto a nosotros, una buena parte del trabajo de Frank y de lo cual estás más al tanto que nadie. Sé que no te faltarán fuerzas para añadir nuevas obligaciones a las que ya rebasaban el límite de tu resistencia física y mental. Pero estos son momentos extraordinarios en que la voluntad y las energías se multiplican”. Le comunicó el líder de la revolución cubana

Manduley, fue la primera mujer que ocupó la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde. Además, en septiembre de 1958, fundó el batallón femenino Mariana Grajales junto a un grupo de mujeres decididas a vencer o morir por la libertad de su pueblo. Teniendo en cuenta esto, Celia se consideró -según sus compatriotas- como la luz de Fidel. Y considerando historias de allegados y los propios investigadores de la etapa independentista, no se puede concebir la historia de Celia sin Fidel y viceversa.
Según cuentan sus compañeros de lucha Celia guardaba con celo cada documento y cada fotografía de aquellos años de la tropa de rebeldes. Siempre mostró esa preocupación por salvaguardar la memoria histórica de la lucha insurreccional. Y gracias a toda esa documentación (nota, carta, orden o resolución) se materializó la idea de la creación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado luego del Triunfo de la Revolución.
Varias fueron las responsabilidades asumidas por Celia entre las que destacan las de Secretaria del Consejo de Estado y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Celia se erige como ese modelo para la construcción del camino a la emancipación, para hacer de la mujer, una revolución dentro de la Revolución. Celia Sánchez Manduley, falleció el 11 de enero de 1980, en La Habana dejando su legado como la flor autóctona de Cuba.


Cuba repetimos está en una situación desesperada Corresponde a Uruguay auxiliar al país hermano con alimentos y ayuda tecnica
Concuerdo. Cuando acá estuvo muy fulero en la dictadura, muchos uruguayos encontraron refugio en ese país.