El Campeonato Sudamericano Sub-17 2026 ya está en marcha y reúne a las diez selecciones de la región en las ciudades de Ypané y Villeta, en Paraguay, sede del torneo que se disputará del 3 al 19 de abril. Esta edición, la número 21 del certamen, vuelve a tener un valor especial dentro del calendario juvenil, ya que define a los representantes sudamericanos para el Mundial Sub-17 de Qatar 2026, con un total de siete cupos en juego.
El inicio del torneo dejó en claro que el nivel es parejo, pero también que hay selecciones que rápidamente intentan marcar diferencias. Argentina fue una de las que golpeó primero con una sólida victoria 4-1 sobre Perú, mostrando contundencia en ataque y efectividad en los momentos clave. Brasil, por su parte, no tardó en confirmar su condición de candidato: goleó 5-0 a Bolivia en su debut y dejó señales claras de su jerarquía, tanto en lo colectivo como en las individualidades.
En ese contexto, Uruguay tuvo un estreno exigente frente a Chile. Fue empate 1-1 en un partido muy disputado, de trámite cerrado y con pocas situaciones claras. La Celeste mostró orden táctico, buena estructura defensiva y capacidad para sostener el ritmo del partido, aunque todavía se la ve con dificultades para generar juego en los últimos metros. Aun así, el equipo dejó una sensación positiva en cuanto a actitud y compromiso, aspectos fundamentales en torneos cortos como este, donde la regularidad suele marcar la diferencia.

En la segunda fecha, los dirigidos por Ignacio González volvieron a repartir puntos, esta vez frente a Paraguay. El partido terminó 1-1 y volvió a reflejar un desarrollo equilibrado. Uruguay comenzó en desventaja, pero reaccionó a tiempo y encontró el empate a través de su capitán, Thiago Mora, que conectó de cabeza a los 39 minutos. El conjunto local, empujado por su público, logró sostener el resultado y sumó un punto que también le permite seguir en carrera.
El resto de la fecha también dejó resultados que refuerzan la idea de un grupo muy parejo. Ecuador y Colombia igualaron sin goles en un encuentro cerrado, mientras que Venezuela y Bolivia protagonizaron un 2-2 dinámico, con alternativas para ambos lados. Son marcadores que confirman que, más allá de los nombres, ningún partido es sencillo y que todos los equipos pueden complicarse entre sí.
Con este escenario, el Grupo A, que en la previa aparecía como el más accesible, se presenta como una de las zonas más abiertas del torneo. Ecuador lidera con 4 puntos, Uruguay se ubica como escolta con 2, mientras que Chile, Colombia y Paraguay suman 1 unidad cada uno. La tabla está completamente apretada y cualquier resultado en la próxima fecha puede modificar el orden de manera significativa, lo que mantiene la incertidumbre y eleva la exigencia para todos.
Por su parte, el Grupo B muestra otra dinámica. Allí, Brasil y Argentina comenzaron con puntaje perfecto y perfilándose como los principales candidatos a quedarse con los primeros puestos. Detrás aparecen Venezuela, Bolivia y Perú, que intentan mantenerse en la pelea en una zona que, en la previa, ya se proyectaba como más exigente por el peso de sus selecciones.
En este contexto, Uruguay sabe que no tiene demasiado margen. A la Celeste le restan dos compromisos determinantes en la fase de grupos: primero frente a Ecuador, el actual líder, y luego ante Colombia. Ambos partidos serán directos en la lucha por la clasificación y pueden definir su futuro en el torneo.
Con dos empates en el arranque, el equipo está obligado a sumar de a tres para no depender de otros resultados y consolidarse entre los cuatro mejores del grupo, condición necesaria para avanzar a la Fase Final.

