La noticia de que el Partido Colorado celebrará la independencia de los Estados Unidos en su sede partidaria puede parecer, para algunos, un simple gesto de cordialidad diplomática o una muestra de cercanía histórica con una de las principales potencias del mundo. Sin embargo, detrás de ese acto aparentemente inocente se esconde una discusión mucho más profunda sobre identidad política, soberanía cultural y el papel que deben desempeñar los partidos nacionales en la construcción de símbolos propios.
Uruguay mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos desde hace décadas. Los vínculos comerciales, académicos, culturales y diplomáticos forman parte de una realidad que difícilmente pueda ser cuestionada. Ningún país serio puede aislarse del mundo ni desconocer la importancia que Washington tiene en la geopolítica internacional. Pero una cosa es cultivar relaciones bilaterales y otra muy distinta es adoptar como celebración propia una fecha patria que pertenece a otra nación.
Los partidos políticos son instituciones fundamentales de la democracia. Son depositarios de tradiciones, ideas y valores que contribuyen a la construcción de la identidad nacional. El Partido Colorado, en particular, fue protagonista de algunos de los capítulos más importantes de la historia uruguaya. Desde la defensa de las instituciones republicanas hasta la consolidación del Estado moderno, su legado está íntimamente ligado a la construcción del país. Por eso resulta llamativo que una colectividad política con semejante trayectoria destine su casa partidaria a celebrar una efeméride extranjera.
La cuestión no pasa por rechazar a Estados Unidos ni por alimentar discursos antiamericanos. Se trata de preguntarse qué mensaje se transmite cuando una fuerza política uruguaya decide homenajear con especial énfasis la independencia de otra nación. ¿Se trata de un gesto diplomático? ¿De una señal ideológica? ¿De una tradición heredada? ¿O de una muestra de alineamiento cultural y político con determinados intereses internacionales?
La historia latinoamericana ha estado marcada por una compleja relación con las grandes potencias. A lo largo de los siglos, la región ha oscilado entre la admiración, la dependencia y la resistencia. En ese contexto, los símbolos adquieren una importancia que va más allá de lo protocolar. Celebrar la independencia de un país poderoso puede ser interpretado por algunos como un reconocimiento amistoso; por otros, como una manifestación de subordinación cultural.
Resulta difícil imaginar a los grandes partidos estadounidenses organizando actos para conmemorar la Declaratoria de la Independencia uruguaya. No porque exista animosidad alguna, sino porque las fechas patrias constituyen elementos centrales de la identidad nacional. Son celebraciones que expresan la historia y los valores de cada pueblo. Precisamente por eso llama la atención que, en Uruguay, determinados sectores políticos parezcan sentirse más cómodos reivindicando símbolos ajenos que fortaleciendo los propios.
La situación adquiere una dimensión aún más particular en momentos en que el mundo atraviesa una etapa de profundas transformaciones geopolíticas. La emergencia de nuevas potencias, la disputa tecnológica global y los cambios en el comercio internacional exigen que países pequeños como Uruguay desarrollen una política exterior basada en el equilibrio y la defensa de sus intereses nacionales. En ese escenario, las señales simbólicas también cuentan.
Nadie cuestiona el derecho del Partido Colorado a organizar el evento que considere conveniente. La libertad de asociación y la autonomía partidaria son pilares esenciales de la democracia. Pero el debate público tiene igualmente derecho a preguntarse si este tipo de celebraciones contribuyen a fortalecer una identidad nacional independiente o si, por el contrario, reflejan una persistente fascinación por los centros tradicionales de poder.
Los uruguayos tienen motivos suficientes para celebrar su propia historia. La gesta artiguista, la Cruzada Libertadora, la construcción de la República, las conquistas sociales y democráticas forman parte de un patrimonio político que merece ser reivindicado con orgullo. La amistad entre los pueblos no exige renunciar a la propia identidad ni convertir las fechas patrias ajenas en acontecimientos partidarios.
Las relaciones internacionales modernas se construyen desde el respeto mutuo entre naciones soberanas. Y el respeto comienza, precisamente, por valorar la propia historia. Porque una cosa es tender puentes con el mundo y otra muy distinta es olvidar cuáles son los cimientos sobre los que se sostiene la casa.




Lo de siempre, atribuir a «los partidos» las cosas que las gentes hacen.
No fue «el Partido Colorado» quien impulsó en Uruguay los avances sociales de la pasada centuria, fue José Batlle y Ordóñez, fue él el precursor que incorporó sus ideas personales dentro de la dinámica evolutiva de un partido. Porque el partido existía desde mucho antes y en su ideario no se incluían ni duración de jornadas laborales ni votos femeninos ni nada.
De la misma manera el Partido Colorado de hoy en día no festeja nada, son sólo cuatro mequetrefes colgando banderitas simplemente porque se les da la gana de alcahuetear no a Estados Unidos como país o a sus instituciones, sino a otro mequetrefe que está de turno en la silla del mandamás.
Eso es todo.
No hay que ensuciar los idearios nobles que pudan tener impresos los partidos políticos en sus cartas magnas, con las acciones de oportunistas y abanderados de turno.
Es de seguro que estos individuos no han consultado a la masa partidaria en un voto para saber si está de acuerdo con esa propagandística «chupada de medias».
Ni creemos que el gorila anaranjado se entere, está muy ocupado destrozando otro país en el Medio Oriente.
Ni creemos que el 25 de Agosto se celebre la lndependencia de Uruguay en la sede central del partido republicano o del partido demócrata en ee.uu. Los Reyes Magos no existen ni Caperucita Roja tampoco.
Lo dicho, una alcahuetería inútil y totalmente irrelevante decidida por quienes, si no están en el gobierno es simplemente porque son unos incapaces que no convencen a nadie con su discurso vacío e inútil.
Pobre Partido Colorado ¡las cosas que se hacen tu nombre!
FRENTEAMPLISTA: LOS COLORADOS FESTEJAN LAS INDEPENDENCIAS QUE SE LES CANTAN, Y NO TIENEN QUE DARTE EXPLICACIONES A VOS, QUE FESTEJÁS LA DE COREA DEL NORTE…
MULTIKK: LOS COLORADOS CIPAYOS FESTEJAN LAS INDEPENDENCIAS QUE SE LES CANTAN Y MÁS LA DE SU AMO, Y NO TIENEN QUE DARTE EXPLICACIONES A VOS, QUE FESTEJÁS LA DE PIJA DEL NORTE…
SIEMPRE FUERON TRAIDORZUELOS, SIEMPRE FUERON CIPAYOS AL SERVICIO DEL NORTE. ASÍ SE MANTUVIERON CON FINANCIACIÓN Y AYUDA EN EL PODER CON ESAS AYUDAS DESDE EL NORTE. ASÍ DIERON LOS DOS GOLPES DE ESTADO QUE SALIERON DE SUS FILAS MIENTRAS EL GRAN PAYADOR DE LA «DEMOCRACIA Y LIBERTAD» DEL NORTE FINACIABA Y AYUDABA EN SU LOGÍSTICA PARA MANTENERLOS EN EL PODER. SE MUESTRAN POR LO QUE SON, UNOS TRAIDORES A LA PATRIA, CIPAYOS GENUFLEXOS, SIONISTAS POR CONVENIENCIA, CLASISTAS Y ELITISTAS FACHOBURGUESES MERCANTILISTAS.
Buscando algo donde no hay nada. Toda la vida, por cuestiones filosóficas, el Partido Colorado festejó esas Repúblicas que en sus constituciones y sus Constituciones (el librito más importante que tenemos) fue inspiración constante. Es una forma de defender las Repúblicas, que tienen aciertos y errores, que quizá a veces no parezcan la mejor forma de organización… pero lo termina siendo hasta que no aparezca algo mejor. Peor es ser complice de dictaduras, donde encima hay negocios turbios de por medio. Por otro lado, una pena no se incluyó otras fotos del Presidente Sanguinetti con distintos Presidentes de los Estados Unidos: Reagan genera sentimientos, quizá fue por eso, pero se podía haber incluido alguna con Clinton, pero no rendía tanto. También podía haber incluido alguna con Françoise Mitterrand o con Chirac. O con Alfonsín. Pero bueno…
La noticia de que el Partido Colorado celebrará la independencia de los Estados Unidos en👉 su sede partidaria👈…ESO SE LLAMA CIPAYISMO GENUFLEXO ENTREGISTA. No es el mejor cuando esa forma de «organización», a la que vos tan livianamente mencionas sin análisis alguno para justificar tu alineamiento, se transforma en colonialismo, explotación y expolio de la mayoría de los países del planeta. De ahí que sale la búsqueda de cambiar ese modelo explotador del ser humano. Como dicen los fachos sobre la izquierda y Cuba, que se vayan a vivir a yankeelandia, ya que tanto los veneran. Ah, tienen miedo que no los acepten pero sí aceptan los recursos que extraen de Latinoamérica. Tienen miedo que los devuelvan en aviones como simples delincuentes, anémona.
Los romanos fueron quienes inventaron ese sistema institucional en el año 509 a.C., dando origen a la República Romana. Ahí tiene para festejar…abombado.
Es que de hecho se festeja si. Con tu señora, mientras discutís en los comentarios de este artículo.
De esta merluza entreguista se tiene que sacudir Latinoamérica para mejorar. Estos están para mantener la pobreza y trasladar los recursos a vil precio hacia el norte para mantener su estilo de vida, mientras ellos se van enriqueciendo con las migajas que les va dejando su amo. Usan el cuento del comunismo, narco, Rusia, Irán, antisionismo, etc. para justificar su expoliación mientras se mantienen en el poder con mentiras y guardan en bancos del exterior. Por eso continuamente frenan el avance del país, acumulan en pocas manos y desarrollan sus empresas familiares, roban los recursos del estado haciendo compras truchas para llevarse algo de esos recursos para sus cuentas bancarias. No quieren repartir mejor porque quieren agrandar la torta para robar más. Mientras las anémonas se comen el cuento y les dan el voto justificando que son «honestos» porque trabajan 12hs y viven en una casa vieja de 80 años llena de humedad y sin mantenimiento en Poshitos frente al Zoo comiendo fideos todo el mes.