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Las rodillas soportan casi todo el peso del cuerpo

Cuida tus rodillas no solo “después de los 40”

Con el pasar de los años, las articulaciones, en especial, nuestras rodillas comienzan a resentirse.

El dolor de rodilla es un problema común con múltiples abordajes

Cuando llegan “los 40”, el cuerpo comienza a dar señales de molestias al estar mucho tiempo de pie, subir escaleras, y al practicar ejercicio. Por esta razón, cuidar la salud de las rodillas es clave para mantener movilidad, independencia y calidad de vida, pero este cuidado debe iniciar desde antes. Es necesario conocer, que las rodillas soportan casi todo el peso del cuerpo y absorben el impacto al caminar, correr, o sentarse. Por esta razón, es una de las articulaciones más propensas a sufrir afecciones.

No podemos atribuir este problema solo a la edad, pues el dolor de rodilla puede tener distintas causas. En este caso podemos asociarlo al sobrepeso, asimismo, el uso excesivo de la rodilla puede desatar problemas en ella que provocan dolor. Sumado a esto si se presenta antecedentes de artritis, también podría provocar inflamación y lesiones.

Cuidar nuestras rodillas es esencial en cualquier edad
Cuidar nuestras rodillas es esencial en cualquier edad

Evidentemente, los problemas que pueden afectar a esta articulación van cambiando con el paso del tiempo. Esto se le atribuye, si en la juventud, se practicó mucho deporte sin considerar las posibles lesiones, llegando a aparecer afecciones crónicas, adjunto a limitaciones.

También, la rodilla sufre las consecuencias del mal funcionamiento de la cadera o del pie, y en este caso recibe esas alteraciones y es más propensa a lesionarse. Podemos citar, la artrosis, muy frecuente después de los 60. Esta se presenta en diferentes grados y es muy frecuente en pacientes de edad media. 

Consiste en un proceso natural, degenerativo, de las articulaciones. Son esas rodillas que hacen mucho ruido cuando se mueven, “crepitan” y causan dolor y limitación. Se caracterizan por deterioro del cartílago articular, que suele estar acompañado de degeneración o ruptura de meniscos.

Cabe afirmar que el desgaste articular forma parte del envejecimiento natural. Sin embargo, existen muchas formas de prevenir o ralentizar. Especialistas sugieren que lo ideal es mantener un peso saludable. Al respecto, señalan que el exceso de peso es uno de los principales enemigos de las rodillas, pues cada kilo de más, aumenta la presión sobre las articulaciones al caminar o al subir escaleras.

La práctica de ejercicio también es fundamental, pues el movimiento fortalece los músculos que protegen la rodilla, pero no todos los deportes son recomendables. Es necesario evitar, sobre todo, aquellos que impliquen impactos repetitivos o giros bruscos, como correr en asfalto o deportes de contacto. Junto a esto, se debe sumar capacidad aeróbica. Este es uno de los objetivos más difíciles de lograr, pues investigaciones señalan que a todos nos cuesta hacer ejercicio aunque conocemos sus beneficios. 

Se conoce que, la rodilla está rodeada de músculos tendones, ligamentos y fascias, y que contiene en su interior meniscos y cartílago. Estas y otras partes sufren el desgaste del paso de los años. En esos casos, el fortalecimiento de los músculos será imprescindible para ayudar a compensar esta situación y atenuar el dolor.

De igual manera, la liberación y flexibilidad de la articulación a través de ejercicios de movilidad articular y de elongación de cadenas es parte central en el tratamiento de quienes tengan limitaciones de movimiento, algo muy frecuente en adultos mayores. 

A la vez, es preciso cuidar la postura y la forma al moverse, con esto se refiere a la flexión correcta de las piernas, mantener la espalda recta y evitar movimientos forzados. Aunque parezca “fuera de lo normal”, los médicos sugieren escuchar las rodillas. Si notamos molestias persistentes, chasquidos, rigidez o inflamación, es necesario consultar inmediatamente al especialista para lograr un diagnóstico certero. 

Asimismo, mantener una dieta rica en antioxidantes, omega-3, calcio y vitamina D ayuda al mantenimiento de los cartílagos y huesos. Para esto, se debe incorporar alimentos como pescado azul, frutos secos, vegetales de hoja verde y legumbres.

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