Del efectivo a los pagos digitales: La revolución de sistemas de pago no personalizados

Pagos en tiempo real y billeteras digitales están transformando la economía digital

Los pagos en tiempo real y billeteras digitales revolucionan la economía

Durante muchos años, el efectivo fue el rey en el mundo y sobre todo en América Latina. En ese tiempo, las instituciones financieras no pudieron o no quisieron proporcionar instrumentos de pago digitales que igualaran la simplicidad y conveniencia del papel moneda. Las transferencias entre instituciones financieras se vieron obstaculizadas por la falta de sistemas de pago modernos e inclusivos, así como por marcos legales y regulatorios obsoletos.

Sin embargo, todo eso cambió en la década de los 2000 con la llegada de aplicaciones que revolucionaron el mundo de las finanzas, permitiendo a las personas pagar incluso sin un Punto de Venta (POS, por sus siglas en inglés) o sin utilizar aplicaciones bancarias tradicionales. Esa transición desde métodos de pago rígidos y tradicionales hacia infraestructuras abiertas e interoperables democratizó, en cierta medida, el acceso financiero.

A diferencia de los sistemas cerrados donde cada banco operaba de forma aislada, hoy vivimos una era de estandarización y apertura que permite que cualquier usuario pague en cualquier lugar sin necesidad de una relación previa específica con el comercio. Esto pasó a ser muy importante por varios motivos. En primer lugar, los pagos instantáneos mejoran la vida diaria al reducir las fricciones en términos de costos y conveniencia en las transacciones comunes.

Hay múltiples plataformas digitales que permiten la transferencia de dinero

Asimismo, al permitir transferencias instantáneas, los pagos rápidos pueden ayudar a garantizar la resiliencia financiera de quienes enfrentan situaciones de emergencia. Por ejemplo, ante eventos climáticos extremos o problemas de salud, estos pagos facilitan transferencias rápidas de remesas, así como pagos de emergencia entre gobiernos y personas. Por último, cuando se diseñan como infraestructuras digitales públicas, los pagos instantáneos pueden fomentar la competencia y la transformación digital en toda la economía, sirviendo como factores clave para el comercio electrónico y las innovaciones de gobierno electrónico, respaldadas también por nuevos servicios superpuestos como “solicitar pagar” y el uso de códigos QR.

Existen muchas aplicaciones a nivel mundial que forman parte del ecosistema de sistemas de pagos no personalizados. Un caso son los Sistemas de Pagos en Tiempo Real (RTP) e interoperables, que permiten transferencias inmediatas entre diferentes bancos utilizando identificadores simples como celular, email o QR.

Luego existen plataformas que agrupan servicios financieros y comerciales sin necesidad de portar plásticos. En China existen Alipay y WeChat Pay, que dominan el ecosistema en el país asiático. Los usuarios pagan todo, desde impuestos hasta comida callejera, escaneando códigos QR integrados en sus redes sociales o aplicaciones de servicios.

Asimismo, en el resto del mundo existen otras como Apple Pay y Google Pay, que forman parte de la revolución, pero funcionan de una manera técnica distinta a los sistemas de QR o transferencias directas, como lo hace Pix en Brasil o Bizum en Europa. Se las clasifica principalmente como Billeteras Digitales (Digital Wallets) y utilizan una tecnología llamada tokenización para que el pago sea “no personalizado” en términos de seguridad.

A diferencia de un banco tradicional, donde necesitas el plástico, estas aplicaciones permiten que tu identidad financiera viva en un dispositivo (celular, reloj, entre otros). No necesitas presentar una tarjeta con tu nombre y números grabados; el sistema genera un código de un solo uso (token) para cada compra.

El comercio nunca ve tus datos reales y otro aspecto importante es el uso de tecnología NFC (sin contacto). Esto permite que el pago sea universal: cualquier datáfono o terminal que acepte tarjetas contactless en el mundo aceptará Apple Pay o Google Pay, sin importar si tu banco es local o extranjero.

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