Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, conocido simplemente como Diego Rivera, está considerado el máximo representante de la Escuela Mural Mexicana. Rivera fue visto como el portavoz de los oprimidos y de los indígenas, y también como el gran ilustrador de la historia de México. Nacido el 8 de diciembre de 1886 en la ciudad de Guanajuato, perdió a su hermano gemelo un año y medio después de su nacimiento. A pesar de que su padre deseaba que ingresara en el Colegio Militar, Diego comenzó a asistir a clases nocturnas en la Academia de San Carlos, donde conoció al célebre paisajista José María Velasco.
Tras recorrer Madrid, París e Italia, Diego Rivera volvió a su país natal. Allí empezó su carrera como muralista y creó su primera obra basada en la historia de México. De regreso en 1921, identificado con los ideales revolucionarios mexicanos, emprendió un gran proyecto: pintar la historia de su pueblo desde la época precolombina hasta la revolución.En 1922, Rivera realizó su primera creación mural importante para el Auditorio Bolívar, a la que tituló La Creación. En este mural, el pintor quiso plasmar la idea de la creación de los mexicanos, y en él se observa a un hombre surgiendo del árbol de la vida. Como anécdota, mientras pintaba esta obra, denostada por los estudiantes de derechas, Diego Rivera iba armado con una pistola para protegerse.

La madurez artística de Rivera llegó entre 1923 y 1928, cuando pintó los frescos de la Secretaría de Educación Pública, en Ciudad de México, y los de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. El protagonista absoluto de estos frescos es el pueblo mexicano representado en sus trabajos y en sus fiestas. La intención de Rivera fue reflejar la vida cotidiana tal como él la veía, y para ello la dividió en dos grandes temas, el trabajo y el ocio.
En 1926, Diego Rivera entró a formar parte de la sociedad ocultista estadounidense AMORC. Ese mismo año fundó en Ciudad de México una logia de esta entidad a la que llamó Gran Logia Quetzalcóatl. Donde pintó una imagen de esta antigua divinidad azteca, la serpiente emplumada. Rivera decía que desde esta organización ocultista podía expandir las ideas comunistas a Estados Unidos. Pero donde verdaderamente Rivera creó una imagen visual de la identidad mexicana moderna fue en los frescos que, a partir de 1929. Pintó en el Palacio Nacional de México. Esta es su gran obra, y en ella ilustra la historia de México desde la época precolombina.
El 21 de agosto de 1929, Diego Rivera se casó con la también artista mexicana Frida Kahlo. Su relación fue tormentosa y estuvo marcada por el amor y a la vez el odio que se profesaban, por mantener aventuras amorosas con terceros y por su vínculo creativo. Entre 1930 y 1934, Rivera estableció su residencia en Estados Unidos, donde pintó obras para el Instituto de Arte de Detroit. Y un gran mural para el Rockefeller Center de Nueva York, titulado El hombre en la encrucijada. En esta obra, el artista mexicano incluyó la figura de Lenin en un lugar destacado. Lo que le valió una vehemente crítica por parte de la prensa estadounidense.
Para 1947 pintó otro mural que provocó un gran revuelo, titulado Sueño de una tarde dominical en la alameda central. En él, el artista retrató un paseo imaginario en el que coinciden personajes destacados de la historia mexicana, desde el período colonial hasta la revolución. El pintor mexicano legó a su país sus obras y colecciones. Donó al pueblo un edificio construido por él, la Casa-Museo Anahuacalli, donde se conservan sus colecciones de arte precolombino. Además de su casa en Ciudad de México fue convertida en el Museo Estudio Diego Rivera, que alberga obras y dibujos del artista. Así como su colección de arte popular.

