Edgar Morin, uno de los pensadores más influyentes y polifacéticos del siglo XX y XXI en Francia, falleció a los 104 años. Considerado el “abuelo intelectual” de Francia, Morin dejó un legado monumental en sociología, filosofía, antropología, ecología y estudios de los medios. Su obra, marcada por el “Pensamiento Complejo”, desafió las visiones reduccionistas y llamó a entender la realidad en su multidimensionalidad.
Militó en el Partido Comunista francés del que se distanció críticamente, participó en debates públicos y colaboró con figuras como Jean Rouch en el cine documental. Su película Crónica de un verano (1961), codirigida con Rouch, es un clásico del cinéma vérité que revolucionó el documental etnográfico.
Morin es mundialmente conocido por desarrollar la teoría del Pensamiento Complejo, expuesta en su magna obra El Método de seis volúmenes publicados entre 1977 y 2004. Frente al pensamiento disyuntivo y simplificador de la ciencia tradicional, Morin propuso una aproximación que integra lo uno y lo múltiple, lo ordenado y lo caótico, la parte y el todo. Para él, la complejidad no es un problema a resolver, sino una condición inherente a la vida, la sociedad y el conocimiento. Hasta sus últimos años, Morin criticó el populismo, el neoliberalismo, el colonialismo y la “estupidez” como amenaza universal.

