Los primeros cuatro vehículos blindados que el Ejército Nacional entregará en calidad de préstamo al Ministerio del Interior ya se encuentran en Montevideo, donde serán sometidos a tareas finales de inspección y mantenimiento antes de incorporarse a operativos policiales en zonas de alta conflictividad del área metropolitana.
La llegada de las unidades, concretada este lunes desde el Batallón de Infantería Mecanizado N.º 15 de Florida hasta el Servicio de Material y Armamento (SMA), representa la primera etapa operativa del acuerdo de cooperación firmado recientemente entre los ministerios de Defensa Nacional e Interior, una decisión que ha generado tanto expectativas en materia de seguridad como un intenso debate político y jurídico sobre los límites de la participación militar en asuntos de seguridad pública.
Los vehículos trasladados corresponden al modelo TBP UR-425 RPZ 4×4 «Cóndor», una plataforma blindada ampliamente utilizada por el Ejército uruguayo desde comienzos de la década de 1980 y con extensa experiencia en operaciones de paz de Naciones Unidas.
Los blindados tendrán como función principal el transporte seguro de efectivos policiales durante operativos especiales y patrullajes en barrios considerados complejos desde el punto de vista de la seguridad pública. En ningún caso portarán armamento militar ni serán utilizados para funciones ofensivas propias de las Fuerzas Armadas.
Las autoridades del gobierno han insistido en que la incorporación de estos vehículos no implica una militarización de la seguridad pública ni supone la participación de efectivos militares en tareas policiales. Por el contrario, sostienen que se trata exclusivamente de un mecanismo de cooperación logística entre organismos del Estado destinado a mejorar la protección de los funcionarios policiales que operan en barrios con elevada presencia del crimen organizado y altos niveles de violencia armada.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de seguridad que el gobierno prevé profundizar a través de la próxima Rendición de Cuentas, que incluirá la creación de 300 nuevos cargos policiales, la incorporación de vehículos, motocicletas, comisarías móviles y nuevas tecnologías de vigilancia y control territorial.
El objetivo oficial es fortalecer el programa «Más Barrio», basado en la presencia focalizada del Estado en las zonas con mayores índices delictivos.
Durante el fin de semana, personal militar realizó el acondicionamiento inicial de las cuatro unidades en Florida, antes de su traslado a la capital. El proceso incluyó la remoción de todos los elementos que identificaban a los vehículos como equipamiento militar, incluyendo insignias institucionales y sistemas de armamento.
Los blindados conservaron su característico color verde, pero fueron desmontadas las ametralladoras y otros sistemas de combate utilizados habitualmente en operaciones militares, tanto en territorio nacional como en misiones internacionales de paz.
Una vez culminadas las inspecciones técnicas en el Servicio de Material y Armamento, los vehículos serán entregados a la Dirección General de Operaciones Especiales del Ministerio del Interior, que tendrá a su cargo la operativa y administración de las unidades. Antes de comenzar a operar en las calles, los funcionarios policiales deberán completar un proceso específico de capacitación para la conducción y mantenimiento de los blindados, que demandará entre diez y quince días. Según confirmaron autoridades militares a Diario La R, los vehículos serán conducidos exclusivamente por personal policial especialmente entrenado para esa tarea.
El Ejército, por su parte, aclaró expresamente que no está prevista la participación de efectivos militares en los patrullajes ni en las operaciones de seguridad que se desarrollen posteriormente.
El convenio aprobado por el Consejo de Ministros habilita el préstamo de hasta doce vehículos blindados pertenecientes al Ejército Nacional, aunque las autoridades decidieron iniciar la experiencia con cuatro unidades. La selección de los vehículos Cóndor respondió a criterios técnicos, operativos y jurídicos.


Un blindado sin armamento, con la potencia de fuego que tienen los lacras resultarán TOTALMENTE INSERVIBLES.