El MAPI inauguró “+1 MILLÓN”, una muestra sobre las huellas indígenas en el ADN del Uruguay

La exposición reúne cuatro décadas de investigaciones que estiman que entre el 37 % y el 40 % de la población uruguaya tiene al menos un antepasado indígena. La propuesta se integra al Día del Patrimonio 2026 y cuestiona el relato de un país exclusivamente descendiente de europeos.

El director del MAPI, Facundo de Almeida y Ana Olivera, integrante de la directiva del museo, dirigieron palabras de agradecimiento al equipo de trabajo que hizo posible la exposición .

El Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) inauguró el miércoles 30 de septiembre “+1 MILLÓN. Huellas indígenas en el ADN del Uruguay”, una exposición multimedia que acerca al público los resultados de investigaciones sobre la ancestralidad indígena de la población actual. La muestra propone revisar la historia nacional desde una evidencia que no se conserva únicamente en documentos, objetos o sitios arqueológicos: también permanece en las personas.

Durante la inauguración, el director del MAPI, Facundo de Almeida, y Ana Olivera, integrante de la directiva del museo, dirigieron palabras de agradecimiento al equipo de trabajo que hizo posible la exposición “+1 MILLÓN. Huellas indígenas en el ADN del Uruguay”. La apertura se enmarca en la 32.ª edición del Día del Patrimonio, que se celebrará el 3 y el 4 de octubre bajo el lema “Raíces indígenas: pasado, presente y futuro”. La propuesta del museo conecta esa consigna con una pregunta central: cuánto de aquel pasado continúa presente en quienes habitan hoy Uruguay. Según el material presentado por el MAPI, las investigaciones estiman que aproximadamente entre el 37 % y el 40 % de la población uruguaya tiene al menos un antepasado indígena. Esa proporción representa más de un millón de personas y da nombre a la exposición. El dato invita a revisar una idea instalada durante generaciones: la de un Uruguay “sin indios”, cuya población sería fundamentalmente descendiente de inmigrantes europeos. Frente a esa interpretación, la muestra reúne conocimientos científicos y reconoce las memorias transmitidas por personas y familias que han sostenido su vínculo con los pueblos indígenas.

Cuarenta años de investigación

La línea de estudio fue iniciada hace cuatro décadas por la antropóloga Mónica Sans. Actualmente continúa en el Departamento de Antropología Biológica de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, con la colaboración de investigadores de centros universitarios del interior y de instituciones nacionales y extranjeras. Desde la década de 1980, la observación de determinados rasgos biológicos abrió nuevas preguntas sobre la ancestralidad de la población uruguaya. Entre ellos se encontraban la denominada mancha mongólica y el diente en pala. Esas observaciones dieron lugar a investigaciones que, con el desarrollo de las herramientas genéticas, permitieron profundizar el conocimiento sobre los vínculos entre las poblaciones del pasado y del presente. Los estudios comparan el ADN de personas que viven actualmente en Uruguay con ADN antiguo obtenido de restos humanos recuperados en sitios arqueológicos y de restos históricos. La exposición presenta los lugares de donde provienen algunas de esas muestras y explica las herramientas utilizadas para reconstruir aspectos de la historia poblacional. El recorrido busca acercar al visitante tanto los resultados como el proceso que permitió alcanzarlos. Detrás de las cifras hay décadas de trabajo, colaboración entre equipos y preguntas que fueron ampliándose a medida que surgían nuevas evidencias.

Un importante marco de público estuvo en la inauguración de esta novedosa exposición.

Ascendencia e identidad

La propuesta distingue entre tener ascendencia indígena y reconocerse como indígena. La presencia de un antepasado o de un linaje genético no determina por sí sola la identidad cultural de una persona, su pertenencia comunitaria ni la manera en que interpreta sus propios orígenes. En la presentación de la muestra, el museo precisa que alrededor de 37 de cada 100 uruguayos tienen un linaje materno indígena. También señala que la investigación encontró un linaje materno presente en el territorio desde hace unos 2.000 años que continúa transmitiéndose en la población actual. Estos resultados permiten observar continuidades que el relato de una desaparición absoluta no contempla. La evidencia científica se incorpora así a una discusión más amplia sobre memoria y reconocimiento. Las familias que conservaron relatos sobre su ascendencia indígena no comenzaron a existir cuando aparecieron los estudios genéticos. La exposición permite poner en relación esas memorias con nuevos conocimientos, sin reducir la diversidad de experiencias a una cifra.

Un patrimonio que también está en las personas

“+1 MILLÓN” amplía la mirada sobre el patrimonio. Los edificios, los documentos, las piezas conservadas y los sitios arqueológicos permiten conocer el pasado, pero también existen huellas que no pueden colocarse dentro de una vitrina. El ADN aporta información sobre la historia de las poblaciones. Las memorias familiares, las prácticas culturales y las formas de reconocimiento añaden otras dimensiones para comprender cómo ese pasado se transmite y adquiere significado en el presente. La exposición multimedia cuenta con curaduría de la licenciada Magdalena Muttoni y diseño museográfico de la licenciada Valentina Golubei. A través de esta propuesta, el MAPI desarrolla una de sus misiones fundamentales: hacer visibles las raíces indígenas del Uruguay y acercar al público herramientas para conocerlas. Durante el fin de semana del Día del Patrimonio, el museo, ubicado en 25 de Mayo 279, Ciudad Vieja, abrirá el sábado 3 y el domingo 4 de octubre, de 10.30 a 18.00 horas, con entrada libre. La programación incluirá exposiciones y actividades vinculadas con las raíces indígenas. La inauguración abre una invitación a revisar certezas y reconocer continuidades. El pasado indígena del Uruguay puede encontrarse en los sitios arqueológicos y en las colecciones del museo, pero sus huellas también forman parte de la población actual. Conocerlas permite construir una historia nacional más completa.

 

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