El Partido Comunista del Uruguay (PCU) conmemoró el 54° aniversario del asesinato de ocho de sus militantes en la denominada Masacre de la Seccional 20, ocurrida el 17 de abril de 1972 en Montevideo. El acto, realizado frente al local donde ocurrieron los hechos (avenida Agraciada esquina Valentín Gómez), reunió a cientos de personas, dirigentes políticos y sociales, y tuvo como eje la memoria, la denuncia del terrorismo de Estado y la reafirmación de una línea política centrada en el antiimperialismo y la unidad popular. La oratoria central estuvo a cargo del secretario general del PCU, el senador Óscar Andrade quien fue precedido por la diputada Natalia Díaz, secretaria general de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) y por la vicepresidenta del Frente Amplio Verónica Piñeyro. Previo, en la parte artística, actuó la murga maragata Sociedad Anónima.
Hace 54 años, en un contexto creciente de violencia política, pese a que los ocupantes intentaron rendirse saliendo con las manos en alto, caían asesinados por las Fuerzas Conjuntas, los militantes Luis Alberto Mendiola, José Abreu, Ricardo González, Rubén López, Elman Fernández, Raúl Gancio, Justo Sena y Héctor Cervelli, cuyos nombres fueron recordados en un clima de recogimiento y reivindicación política. Los ocho militantes fueron fusilados en la vía pública o al asomarse a la puerta, muriendo desangrados en la calle varios de ellos. Años después, se supo a partir de una autopsia realizada a un oficial del Ejército fallecido (el capitán Wilfredo Busconi) que la versión oficial de un tiroteo era falsa ya que la bala que lo mató era del mismo calibre y tipo que las que mataron a los militantes comunistas.
Andrade: memoria, antiimperialismo y desafíos actuales
En su discurso, Andrade definió la masacre como “uno de los crímenes políticos más aberrantes de la historia nacional” y subrayó que, a pesar del dolor, el partido no estuvo solo en aquel momento. Recordó la solidaridad de distintos actores políticos, sociales y religiosos, y valoró que más de cinco décadas después ese acompañamiento se mantenga vigente.
Con la consigna “antiimperialistas ayer y antiimperialistas hoy”, el dirigente situó los hechos de 1972 dentro de un proceso más amplio de confrontación política y social en Uruguay y América Latina, al que vinculó con la influencia de Estados Unidos en la región. En ese sentido, sostuvo que la represión al movimiento popular formó parte de una estrategia histórica que hoy, a su entender, mantiene vigencia.
A lo largo de su intervención, Andrade hizo referencia a documentos desclasificados y a distintos episodios de la historia regional para argumentar que existió una política sistemática de intervención en América Latina. En ese marco, vinculó la masacre con un contexto de creciente conflictividad social y represión estatal previa al golpe de Estado de 1973.
El senador también trazó paralelismos con la situación internacional actual, cuestionando lo que describió como una “agresividad” de Estados Unidos en distintos escenarios globales. En particular, mencionó el caso de Cuba, al que definió como objeto de bloqueo y acciones hostiles durante décadas. En esa línea, reivindicó las acciones de solidaridad impulsadas por el PCU, como campañas de recolección de recursos para la isla.
En clave política, Andrade planteó que “ante la barbarie no se puede ser neutral”, una idea que atravesó buena parte de su discurso. Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer la unidad de las fuerzas populares en Uruguay y en la región, señalando que los procesos de transformación requieren articulación entre diversos actores sociales y políticos.
El dirigente también se refirió al contexto nacional y al primer año del actual gobierno, destacando algunas medidas como “conquistas del pueblo uruguayo”, aunque aclaró que resultan insuficientes. Entre ellas mencionó avances en materia laboral, como la negociación colectiva para asalariados rurales y mejoras en el trabajo doméstico.
No obstante, advirtió sobre la persistencia de desigualdades estructurales y la necesidad de profundizar políticas públicas, especialmente en áreas como educación, empleo y protección social. En ese sentido, respaldó propuestas como el incremento de la inversión educativa y medidas orientadas a atender la pobreza infantil.
Andrade también hizo referencia a los desafíos políticos del Frente Amplio, incluyendo la necesidad de fortalecer su organización interna y promover instancias de debate y participación. En ese marco, expresó el apoyo del PCU a la candidatura de Fernando Pereira para la presidencia de la fuerza política.
Hacia el final de su intervención, el secretario general volvió sobre los hechos de 1972, describiendo la masacre como una “salvajada” y cuestionando la versión oficial de la época. Recordó que el crimen permanece impune y reafirmó el reclamo de “verdad, memoria y justicia”, señalando que el recuerdo de los militantes asesinados implica un compromiso con las luchas actuales. “No se puede ser neutral frente a la barbarie”, reclamó.

Natalia Díaz: memoria, juventud y protagonismo político
La diputada y dirigente de la Unión de la Juventud Comunista (UJC), Natalia Díaz, centró su discurso en el papel de las nuevas generaciones en la construcción de memoria y en la acción política contemporánea.
Díaz definió la masacre como un acto de “terrorismo de Estado” contra un partido legal y con inserción social, y sostuvo que los hechos de 1972 fueron un “castigo al pueblo organizado”. En su intervención, destacó la importancia de recordar y reconstruir la historia como parte de un proceso de formación política y colectiva.
La legisladora señaló que la memoria no debe limitarse a la conmemoración, sino que debe traducirse en acción. En ese sentido, planteó que la juventud tiene la responsabilidad de mantener vigentes las luchas históricas y de asumir un rol activo en los debates actuales.
Al igual que Andrade, Díaz vinculó la situación de Uruguay con el contexto internacional, haciendo referencia a conflictos globales, tensiones geopolíticas y problemáticas como el cambio climático. También reiteró críticas al rol de Estados Unidos en la región y expresó solidaridad con Cuba, destacando su sistema educativo y de salud.
En el plano nacional, la diputada enumeró una serie de debates que considera centrales para el período, como la reforma de la seguridad social, la inversión en educación (6% + 1%), la reducción de la jornada laboral y la implementación de políticas redistributivas.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la organización juvenil y a promover la participación en distintos ámbitos, desde centros de estudio hasta espacios sindicales y territoriales. “El mejor homenaje es seguir luchando”, afirmó.

Verónica Piñeyro: memoria, compromiso y contexto internacional
Por su parte, la vicepresidenta del Frente Amplio, Verónica Piñeyro, puso el foco en el legado de los militantes asesinados y en el compromiso político que, a su entender, deriva de esa historia.
Piñeyro señaló que la masacre constituye una “marca” en la memoria colectiva y destacó que la militancia en contextos de violencia política implicaba riesgos extremos, incluyendo la muerte, la prisión y el exilio. En ese sentido, afirmó que ese legado obliga a las generaciones actuales a sostener y profundizar las luchas por cambios sociales.
La dirigente también interpretó la violencia de la época como parte de una estrategia política más amplia orientada a frenar procesos de transformación. Vinculó esa lógica con otros episodios históricos, tanto en América Latina como en otras regiones, y con conflictos contemporáneos.
En línea con los otros oradores, Piñeyro cuestionó el papel del imperialismo y advirtió sobre un escenario internacional marcado por tensiones y debilitamiento del multilateralismo. En ese contexto, planteó la necesidad de fortalecer la cooperación entre fuerzas progresistas a nivel global.
Asimismo, reafirmó la identidad antiimperialista del Frente Amplio y expresó solidaridad con Cuba, al tiempo que llamó a defender la democracia y la autodeterminación de los pueblos.
La oradora concluyó destacando la importancia de la memoria como herramienta para la construcción de paz y para la continuidad de las luchas políticas y sociales.
Gobierno presenta Estrategia Nacional para el Desarrollo
Por Marcelo Falca
El Poder Ejecutivo presentará este miércoles en Torre Ejecutiva la denominada Estrategia Nacional para el Desarrollo la cual, entiende el gobierno, será clave para reducir desigualdades y orientar políticas públicas, con foco en empleo, producción y desarrollo sostenible. El anuncio será realizado a las 12.30 horas, según pudo saber Diario La R. Durante su intervención el sábado en el Acto por los Mártires de la seccional 20º del Partido Comunista, el secretario general del Partido Comunista del Uruguay, Óscar Andrade, hizo referencia a la inminente presentación de la Estrategia Nacional para el Desarrollo, a la que definió como un eje central para abordar los principales problemas estructurales del país.
El dirigente sostuvo que Uruguay necesita “una hoja de ruta clara” que permita enfrentar tanto las desigualdades internas como las limitaciones propias de una economía inserta en una región subdesarrollada. En ese sentido, planteó que el crecimiento económico por sí solo no resuelve los problemas sociales si no está acompañado de políticas activas.
Andrade vinculó directamente esta estrategia con el empleo, al considerar que el trabajo es uno de los principales desafíos del país. Cuestionó las visiones que, a su entender, apuestan a la flexibilización laboral como solución y defendió en cambio un enfoque basado en políticas públicas que atiendan especialmente a los sectores más vulnerables.
En ese marco, mencionó iniciativas impulsadas desde el gobierno orientadas a mujeres jefas de hogar, jóvenes y personas con discapacidad, así como programas destinados a la reinserción laboral. Según indicó, estas medidas deben formar parte de una estrategia más amplia que articule desarrollo productivo con inclusión social.
El senador también remarcó que la discusión sobre el desarrollo no es únicamente técnica, sino profundamente política, ya que implica definir prioridades y distribución de recursos. Por ello, consideró fundamental que el diseño de la estrategia cuente con participación social y diálogo entre distintos actores.
Finalmente, Andrade subrayó que esta herramienta será clave para orientar las políticas públicas en los próximos años y para avanzar en la reducción de desigualdades, uno de los objetivos que, según expresó, debe estar en el centro de la acción de gobierno.

