FMI destacó “resiliencia” de la economía y asunción de un presidente del BCU “sin afiliación política”

El organismo multilateral destacó la solidez del sistema financiero uruguayo y resiliencia en medio de la incertidumbre global.

El FMI destacó la presencia de Guillermo Tolosa al frente del BCU.

La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por Raphael Espinoza, visitó Montevideo entre el 8 y el 19 de setiembre para la realización de la consulta del Artículo IV de 2025. Se trata de un proceso anual obligatorio que el Fondo Monetario Internacional (FMI) realiza con cada país miembro para evaluar su situación económica, evaluar las políticas adoptadas y dar recomendaciones. Al final de su visita, la misión emitió una declaración en la que destacó el crecimiento de la producción agrícola en 2024, luego de la grave sequía de 2023, que contribuyó a la reducción del déficit de cuenta corriente en -1 por ciento del PIB.

También destacó el mantenimiento de la inflación dentro del rango meta del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años y que las reservas internacionales son abundantes y alcanzaron un nivel equivalente a 11 meses y medio de importaciones a fines de agosto de 2025.

Presidente del BCU “sin afiliación política”

Al analizar la política monetaria, el FMI resaltó que el nombramiento del “primer Presidente del BCU sin afiliación política marca un avance en la independencia de facto del Banco Central” y subrayó como fundamental para la estrategia de desinflación “ el compromiso de llevar la inflación a la meta de 4,5 por ciento, respaldado por una política monetaria contractiva y una mejor comunicación del banco central, así como por el presupuesto y los lineamientos del gobierno para la negociación colectiva”. En la misma línea, indicó que “para alinear la independencia de jure del BCU con la de otros bancos centrales de la región y así fortalecer aún más su credibilidad, se recomienda que la designación de los miembros del Directorio siga las mejores prácticas internacionales, incluyendo la designación por períodos fijos que no coincidan con el ciclo electoral”.

El organismo también señaló que la política monetaria “ha sido apropiadamente contractiva” y que, junto con expectativas de inflación más bajas, “la tasa real de interés está por encima de la tasa neutral”.

Por otra parte, esto, “junto con la apreciación del peso, ha ayudado a bajar la inflación”. Además, indicó que las recientes reducciones de la tasa de política monetaria se justifican por una disminución de la inflación y de sus expectativas. El FMI recomendó que “seguir destacando en las comunicaciones públicas que la meta de inflación es de 4,5 por ciento con un rango de tolerancia debería continuar ayudando a anclar las expectativas”.

Por otra parte, el BCU “mejoró significativamente su marco de política monetaria, incluyendo su comunicación, pero esfuerzos adicionales podrían fortalecer aún más su credibilidad”. “El tipo de cambio debe seguir absorbiendo los shocks, y las intervenciones cambiarias deben utilizarse únicamente para responder a condiciones de mercado desordenadas”, afirmó. Indicó que para “mejorar la transmisión de la política monetaria y fortalecer el sector financiero, el BCU comenzó a reformar su estrategia de desdolarización” y que “una primera propuesta de ley se centra en incrementar la competencia en el mercado de depósitos en moneda local”.

En su informe, el organismo multilateral también hizo hincapié en que, a pesar de la incertidumbre en torno a la política comercial mundial, Uruguay mantiene un acceso favorable a los mercados financieros, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión y spreads soberanos en mínimos históricos, actualmente los más bajos de la región.

Además pronosticó que la puesta en marcha adecuada de esta reforma y el cumplimiento de las metas serán importantes para obtener “los beneficios reputacionales esperados”.  En ese sentido, agregó que con respecto al diálogo social que impulsa el gobierno que culminará en abril de 2026, “será importante que cualquier propuesta de reforma sea coherente con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del gasto social”.

Resiliencia de la economía

El FMI destacó la resiliencia de la economía uruguaya pese a la creciente incertidumbre mundial y que tras la sequía en 2023, “la producción agrícola creció significativamente en 2024, sustentando el crecimiento en torno al potencial y contribuyendo a reducir el déficit de cuenta corriente a -1 por ciento del PIB. La apreciación significativa en términos reales de la moneda argentina también contribuyó a mejorar la posición externa en 2024 y aumentó los ingresos de turismo a comienzos de 2025. Con la brecha del producto cerrándose, la tasa de desempleo ha disminuido y los salarios reales están creciendo en línea con la productividad. El déficit fiscal del gobierno central, incluida la seguridad social (GC-BPS) aumentó en 2024 a 3,2 por ciento del PIB, lo que obligó a activar la cláusula de escape de la regla fiscal. Las reservas internacionales son abundantes y alcanzaron un nivel equivalente a 11 meses y medio de importaciones a fines de agosto de 2025.

Inflación dentro del rango meta

La inflación se ha mantenido dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años. El fortalecimiento global del dólar y la incertidumbre en torno al referéndum sobre la reforma jubilatoria contribuyeron a una depreciación del peso a fines del 2024, lo cual generó un aumento de la inflación. Esto motivó al BCU a subir tres veces la tasa de política monetaria. En 2025, tras el debilitamiento global del dólar, con la apreciación del peso y una caída de las expectativas de inflación, la inflación se redujo a 4,2 por ciento en agosto, por debajo de la meta del BCU, lo que justificó recortes de tasas en julio y agosto.

Respecto al nuevo gobierno, indicó que habiendo asumido en marzo de este año, su agenda busca “equilibrar el crecimiento inclusivo con la estabilidad macroeconómica”. “La agenda prioriza el crecimiento económico sostenible, impulsado por la inversión privada y la mejora de la competitividad, al tiempo que amplía la protección social y se compromete con la prudencia fiscal y la baja inflación”.

Por otra parte, recomendó que la propuesta que emane del diálogo social sobre protección y seguridad social  -que culminará en abril de 2026-, “sea coherente con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del gasto social”.

Perspectivas y Riesgos

El FMI prevé un crecimiento de 2,5 por ciento en 2025 y de 2,4 por ciento en 2026, “impulsado por la recuperación de los salarios reales tras la pandemia y menor incertidumbre interna”. Además, “se espera que la inflación se consolide en torno a la meta de 4,5 por ciento, lo que permitiría al BCU contemplar una relajación gradual de la política monetaria si el contexto interno y las expectativas inflacionarias lo permiten” y se prevé que el déficit de cuenta corriente “aumente levemente a 1,7 por ciento del PIB a mediano plazo, en línea con los fundamentos económicos”.

Apuntó además que “los riesgos macroeconómicos están equilibrados” y afirmó que “los escenarios negativos se derivan del entorno internacional, que está sujeto a shocks de política comercial y de precios de materias primas, de la incertidumbre regional, y de shocks climáticos”. En términos de política fiscal, se prevé que el “déficit fiscal aumente en 2025 debido a la inercia fiscal” y proyecta que el déficit del gobierno central – Banco de Previsión Social (GC-BPS) aumente a 4,1 por ciento del PIB en 2025 (3,7 si se incluyen los cuarentones), es decir, 0,9 puntos porcentuales por encima del déficit de 2024. Según la nueva administración, este aumento proyectado se debe principalmente a la postergación de gastos del año 2024, a pagos anticipados de impuestos, y a nuevos gastos comprometidos en los últimos años.

Presupuesto quinquenal

Con respecto al proyecto de ley de presupuesto quinquenal señala que éste “contempla un aumento permanente del gasto e inversión social, que se financiará con un aumento gradual de los ingresos mediante la modernización y mayor eficiencia de la administración tributaria, la lucha contra el fraude fiscal, la implementación del impuesto mínimo global, y la racionalización de determinados impuestos”. El FMI recomienda “más esfuerzos para situar la relación deuda/PIB en una trayectoria descendente a mediano plazo” y agregó que entre las opciones que existen están “reducir los incentivos fiscales, moderar el gasto salarial y mejorar la eficiencia de los gastos”.

Sobre el sistema bancario, el FMI considera que está “bien capitalizado, tiene alta liquidez y es rentable”. El organismo señaló que “mejorar el acceso al crédito de empresas solventes —en especial en segmentos desatendidos como las PYMES—, manteniendo al mismo tiempo normas de crédito prudentes, combinadas con reformas regulatorias para facilitar la igualdad de condiciones, podría contribuir al desarrollo financiero”, afirmó.

Por último, señaló que “las reformas estructurales son fundamentales para impulsar el potencial económico de Uruguay”. En ese sentido, indicó que “las nuevas autoridades ya han anunciado medidas para reducir la burocracia, abrir nuevos mercados de exportación, así como modernizar las instituciones y los incentivos fiscales a la inversión, la promoción de las exportaciones y la innovación”. “Para los próximos años –indicó el FMI-, se recomienda intensificar el programa de reformas, por ejemplo simplificando los procesos de creación de empresas, la concesión de licencias y la tributación, reforzando la política de competencia, mejorando la calidad educativa y reduciendo la deserción escolar”.

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