Al celebrar 35 años de trayectoria muchas veces resulta difícil no mirar atrás y dejarse llevar por las huellas que dejaron los pasos dados. Sin embargo, Gladys Turniansky, prefiere hablarnos del presente y de los tantos lazos tejidos entre comunidades. Gladys T nace a mediados de 1991 y su boutique de Bulevar España es un punto de referencia para mujeres que buscan diseño, calidad y un trato personalizado. Aunque el formato cambió -ya no ocupa las dos casas que durante años funcionaron como un único espacio-, se mantiene esa lógica de lugar abierto a otras propuestas. Charlas, exposiciones, actividades vinculadas al bienestar. “Nunca fue solo venir a comprar ropa”, sostiene. En ese sentido, el aniversario funciona más como continuidad que como punto de llegada.
La colección aniversario, » 35 Años cosiendo Historias” resume la esencia de Gladys T. que en esta ocasión destacan prendas construidas a partir de distintas telas, unidas entre sí, con una fuerte carga artesanal. “Es como un reflejo de lo que somos, distintas pero conectadas, un lugar donde siempre haya un motivo para reunirse”, explica. En este caso, la idea no solo se basa en la estética, sino en la integración. Al respecto explicó que también atraviesa el tipo de actividades que hoy acompañan a la marca, estas incluyen talleres de automaquillaje, espacios para tejer o bordar a mano, encuentros pensados más como experiencia que como consumo.

Asimismo, nos cuenta que Gladys T nace casi por casualidad. Estudiaba Psicología en la Facultad de Humanidades, pero en ese período la dictadura cerró las aulas. “Dije, ¿qué hago?”, recuerda. Empezó haciendo bikinis, tiñendo telas, cortando y cosiendo. Vendió esa primera producción durante el verano. Cuando llegó el invierno y las clases no se reabrían, siguió haciendo ropa, pero esta vez con camisas. Y ahí empezó todo un camino”.
En aquella época vendía sus prendas a boutiques al por mayor, haciendo exclusividades para cada negocio. Con el tiempo invitó a su hermano a trabajar con ella y la producción se fue consolidando. Hasta que decidió abrir su propia tienda. “Todo era ropa hecha de piezas únicas, artesanales, con detalles, bordados, exclusiva, con sastres y modistas que confeccionaban para alta costura”, dice sobre aquellos inicios. “Sentía que tenía que mostrar lo que hacía desde otro lugar”. En esa etapa, toda la producción era local. Las prendas eran únicas, con detalles hechos a mano. Esa base artesanal sigue siendo una referencia, incluso hoy que el esquema es más mixto.
Con el tiempo, el contexto cambió y la marca también. La apertura a la importación llevó a incorporar producto del exterior y a expandirse con un local en Punta Carretas Shopping. En un momento, Gladys decidió frenar pues no quería perder el control ni la cercanía con la gente”. Desde entonces, el foco quedó más puesto en una experiencia personalizada que en la cantidad de puntos de venta.

Uno de los momentos más complejos fue la pandemia donde el impacto fue inmediato porque su fuerte era la ropa de fiesta. “Pensé que se terminaba todo”, dice. Ante este escenario incursionaron en el desarrollo de una tienda online, cambio en el tipo de prendas y trabajo en red con artesanas y talleres locales. Aparecieron ruanas, chales, ropa más cotidiana. “Además, junto con Ombijian creamos un Taller de Costura con mujeres que salían de las cárceles para promover la inclusión y el crecimiento personal, confeccionando tapabocas y bolsas durante la pandemia. Fue un proceso muy intenso, pero también muy creativo”.
Cuando hablamos de Gladys T, no hablamos solo de moda sino de compromiso con la transformación social. Al respecto, subraya que desde sus inicios hasta la actualidad, ha apoyado a diversas fundaciones como Dame tu mano, Aldeas Infantiles, Teletón. Ese paso consolidó el e-commerce como un canal estable. Hoy convive con la tienda física y le permite sostener una estructura más flexible. También marcó un cambio en la lógica de las colecciones, que ahora se adaptan más a la vida diaria y a un clima cada vez menos predecible. “Antes en marzo ya vendías invierno y hoy no sabés cuándo empieza el frío”.
En paralelo, hay una línea de trabajo que se mantuvo bastante constante y es la idea de consumo responsable. Incluso antes de que se hablara de sustentabilidad como tendencia, ya insistía en el cuidado de la ropa manteniendo el criterio de comprar menos, pero mejor y a la vez cuidarlo. Ese criterio sigue vigente, tanto en la selección de productos como en el vínculo con las clientas. Otro ajuste importante fue dejar de hacer, en gran escala, ropa a medida para eventos. Durante mucho tiempo acompañó personalmente a novias y quinceañeras, pero el nivel de dedicación terminó siendo difícil de sostener. Hoy ese segmento existe, pero con otra dinámica, más apoyada en prendas seleccionadas que en confección personalizada.

Aun así, el vínculo con esos momentos sigue presente, sobre todo desde lo simbólico. Ahí aparece con más claridad el concepto de “moda con propósito”, que la marca trabaja hace años. Incluye acciones con organizaciones sociales, donaciones -como los vestidos de quince para niñas de Teletón- y proyectos como talleres de costura. También el uso del local como espacio para que otras personas muestren lo que hacen. “Hay gente que necesita un empujón para animarse”, dice.
Ha organizado exposiciones de pintura, charlas sobre cuidado personal, meditaciones y recitales. Siempre a beneficio de instituciones, nunca con fines de lucro.“A lo largo de los años, decidí ofrecer una experiencia personalizada en nuestro local de Bulevar España, creando espacios como “Arte, moda y música” para empoderar a las mujeres, creando espacios dedicados al crecimiento personal y el arte”.
Más que una estrategia definida desde el inicio, todo ese desarrollo parece haber sido bastante orgánico. “Las cosas se fueron dando”. Lo que sí se mantiene es cierta coherencia en las decisiones, adaptarse cuando es necesario, pero sin perder una identidad que combina diseño, cercanía y una idea clara de comunidad.
Gladys T se ha mantenido vigente por su capacidad de adaptarse sin perder su esencia. Consultada sobre la autenticidad en un rubro donde las tendencias se repiten sostiene que “No hay nada inventado. Es como un revival de lo que fue, con un poco de lo moderno. Ves prendas de los 60, 70, 80 que hoy se usan muchísimo, pero con una pinza distinta, otro approach. Todo te inspira, la música, un viaje, una meditación, pintar”.
Para Gladys T lo más importante es seguir fortaleciendo la comunidad. “Todo sin costo, para clientas y amigas de Gladys T. Compartir un rato, aprender y conectar”. La marca sigue siendo un espacio donde la ropa es el pretexto para algo más grande: el encuentro entre mujeres, el apoyo mutuo y la posibilidad de sentirse únicas. “ 35 Años Cosiendo Historias -insiste- no es solo un nombre de colección, sino lo que hacemos todos los días”.






