MetaBIX Biotech, es una empresa emergente de Deeptech fundada en Uruguay en 2022 como spin-off de ARAVANLABS, combina biotecnología, dispositivos de muestreo de aire e inteligencia artificial para detectar virus, bacterias y riesgos microbiológicos en el ambiente. Su CEO y cofundadora, Laura Macció, explica a Diario la R cómo esta tecnología predictiva está transformando la producción animal, la industria alimentaria y la vigilancia epidemiológica global.
Laura Macció explicó que cuentan con tecnología propietaria para dispositivos de muestreo de aire, biología molecular y ciencias de datos, con el objetivo de anticipar brotes, principalmente en producción animal. En la práctica, toman muestras de aire, analizan si hay microorganismos peligrosos y alertan a los productores sobre el riesgo inminente de una enfermedad. La empresa fue fundada a mediados de 2022 en Uruguay y ya ha logrado internacionalizarse en varios países.
En el proceso ofrecen planes de suscripción a productores e integradoras que tienen granjas de pollos, cerdos o plantas con fin alimentarios. Cada plan da acceso a un software montado en AWS, donde se muestran alertas y el comportamiento de los patógenos. Junto con el plan, entregan un dispositivo de muestreo de aire. Los clientes toman muestras semanalmente en las granjas, con solo treinta minutos de muestreo es suficiente. Esa muestra se envía a una red de laboratorios asociados en varios países, que cuantifican los patógenos y suben los datos brutos al software. Luego, los algoritmos embebidos en la plataforma generan visualizaciones, gráficos, alertas y recomendaciones para los clientes.

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Origen
Macció comenta que esta iniciativa nació de su experiencia previa, -su primera startup- un laboratorio de control microbiológico, uno de los primeros emprendimientos en biotecnología de Uruguay, fundado hace diez años junto a un socio. Ese laboratorio les permitió conocer a fondo las necesidades del sector. Sabían que no existían herramientas para anticiparse en producción animal y que el cien por ciento de las medidas eran reactivas: una vez que aparecía la enfermedad, se reaccionaba. “Durante la pandemia desarrollamos el dispositivo de muestreo de aire, que se utilizó para monitorear SARS-CoV-2. Entonces tuvo mucho sentido crear una spin-off con la visión de construir algo global desde Uruguay”.
Uno de los principales desafíos -recuerda en sus inicios- es que al ser una tecnología nueva, muchos productores o veterinarios no creían que el aire pudiera contener información relevante para anticipar enfermedades. Con el tiempo y gracias a los datos y casos de campo, se fueron dando cuenta de que el aire había sido subestimado como medio de transmisión. “Muchos patógenos forman bioaerosoles, y bacterias como la Salmonella, presentes en el intestino, se particulizan rápidamente a través de la materia fecal y pasan al aire. Así, el aire no solo transmite enfermedades, sino que también permite obtener datos. Al analizar los patrones de comportamiento, se obtiene información accionable”.

La prevención como clave
El enfoque en la prevención es clave para la empresa, “en lugar de administrar antibióticos sin saber qué patógeno está presente, se puede identificar cuál es el microorganismo que amenaza el ambiente y utilizar un antibiótico específico. Esto tiene un impacto directo en la salud humana, porque la generación de superbacterias, considerada la próxima gran pandemia, está asociada al uso excesivo de antibióticos, principalmente en producción animal. Por eso, el impacto de MetaBIX opera en distintos niveles” explicó.
Sobre la implementación del análisis molecular, Macció explica que “la herramienta estrella es la PCR, la misma que se usó durante la pandemia. La PCR detecta genes específicos de microorganismos y tiene tres ventajas: es muy sensible, detecta concentraciones muy pequeñas; es específica, no se confunde entre bacterias; y permite cuantificar mediante la PCR en tiempo real”. Tener datos cuantificables del patógeno en el aire es lo que llaman presión de infección ambiental, y estos datos alimentan la ciencia de datos y la inteligencia artificial para desarrollar algoritmos.
MetaBIX tiene cuatro productos, dos están enfocados en producción animal: uno llamado Sentinel, que realiza diagnóstico poblacional para empresas que no tienen un plan de monitoreo trabajado, y otro llamado Intelligence, que incluye la capa analítica y la evaluación de riesgo. Los otros dos productos son FoodGuard: Un pilar de inteligencia ambiental aplicada de manera directa a la inocuidad industrial alimentaria. Ayuda a identificar patógenos como Listeria, Salmonella y STEC en las cadenas de producción. Y otro es BioGuard que son herramientas diseñadas para el aseguramiento de la calidad ambiental en entornos que requieren altos estándares de bioseguridad. Todos funcionan bajo el modelo de suscripción, software como servicio.
Impacto en Uruguay
El impacto de MetaBIX en Uruguay se ve en varios niveles. Por un lado, contribuyen a generar más alimentos, porque al evitar mortalidad y morbilidad en la producción animal y agroalimentaria, se hace más eficiente la producción y se obtienen más kilogramos de alimento. Eso también tiene un impacto climático medible: al ser más eficientes, evitan la emisión de CO₂ equivalente y ahorran agua.
Por ejemplo, si en una granja de cerdos mueren cien animales en engorde, esos cerdos consumieron agua y alimento sin llegar a convertirse en carne. Evitar esas pérdidas reduce la huella ambiental. Además, MetaBIX, como muchas startups uruguayas, está atrayendo inversión extranjera. El año pasado cerraron una ronda de más de un millón de dólares con fondos de inversión de Argentina, Colombia, México y Costa Rica. Y recientemente abrieron una ronda semilla de tres millones.
Para Macció, la expansión regional y global es fundamental. “Uruguay es un excelente país para startups de biotecnología y deeptech, pero el mercado interno es muy pequeño. Por eso, los emprendedores uruguayos siempre miran hacia la región y el mundo, y eso es parte de su ADN”. Hoy operan en Brasil, tienen primeros adoptantes en Estados Unidos y están pasando a fase comercial en India después de haber realizado más de veinte pilotos en las cuatro regiones de ese país. Tener datos de distintas zonas geográficas enriquece sus algoritmos y aporta más valor a los clientes, porque los patógenos no respetan fronteras.

Nuevos Proyectos
Sobre los proyectos futuros, Macció señala que abrieron la ronda semilla precisamente para escalar comercialmente. Tienen un pipeline activo con casi sesenta negocios, un número significativo. Y un plan claro para crecer comercialmente y desarrollar un modelo de datos como servicio. En cuanto a la articulación público-privada, están teniendo acercamientos interesantes no solo en Uruguay. En India tienen una alianza con una de las universidades más importantes en salud pública, en Brasil cuentan con pilotos con agentes reconocidos, y en Uruguay están tendiendo puentes con instituciones académicas y públicas.
Finalmente, la CEO subraya la visión de expansión en la vigilancia ambiental a gran escala. El propósito de MetaBIX es mitigar el riesgo de pandemias, epidemias y enfermedades comunes en producción animal que tengan potencial impacto en la salud humana. No se puede separar la producción animal de la salud humana. Pone el ejemplo de la influenza aviar, que es un gran problema para la producción animal y también una potencial amenaza pandémica para la humanidad.
Por eso, hacer vigilancia epidemiológica es clave. Macció menciona que, en el caso del hantavirus, los métodos tradicionales implican cazar el transmisor para hacerles PCR. Su tecnología no sustituye esos métodos, pero es altamente complementaria y al menos mil veces más representativa, porque monitorea el ambiente. Tener una herramienta así para cuantificar la carga de virus, bacterias y resistencias antimicrobianas es muy relevante para la epidemiología global.

