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Conocer por qué salen estos hongos en la piel ayuda a prevenirlos

Hongos en la piel: una infección dermatológica frecuente.

Estos aparecen por un desequilibrio entre los microorganismos que habitan naturalmente en la piel

Atendiendo la sintomatología, estos varían según la zona afectada
Atendiendo la sintomatología, estos varían según la zona afectada

No obstante también persisten aquellos que proliferan en exceso, lo que causa enrojecimiento, descamación y picor. Investigaciones señalan que la mayoría de las infecciones por hongos no son consideradas graves, pero sí resultan incómodas y requieren un correcto tratamiento para evitar que se propaguen.

Conocer por qué salen estos hongos en la piel ayuda a prevenirlos, ya que estas infecciones son producto de diferentes tipos de hongos. Entre ellos encontramos principalmente dermatofitos, levaduras (como la Candida) y mohos. En este aspecto, se desarrollan cuando nos exponemos a ambientes que favorecen su expansión como el  calor, humedad y falta de ventilación en la zona afectada.

Dentro de las causas más frecuentes se encuentra el exceso de sudoración en zonas como pies, axilas o ingles. También el uso de ropa ajustada o sintética, que impide la correcta transpiración. Sumado a ello, la exposición a espacios húmedos, como duchas públicas, piscinas o gimnasios. Un factor detonante es el sistema inmunitario debilitado, lo que facilita la proliferación de microorganismos.

Con mayor riesgo en personas con diabetes, obesidad o enfermedades inmunológicas
Con mayor riesgo en personas con diabetes, obesidad o enfermedades inmunológicas

Además, del uso prolongado de antibióticos o corticoides, que altera la flora cutánea. Otro caso es el contacto con animales infectados, específicamente en el caso de la tiña. Con mayor riesgo en personas con diabetes, obesidad o enfermedades inmunológicas, pues son más propensas a padecer hongos cutáneos recurrentes.

Atendiendo la sintomatología, estos varían según la zona afectada, pero suelen compartir rasgos comunes. Por esta razón es crucial identificar cómo son los hongos en la piel para actuar con rapidez y así evitar complicaciones.

Los hongos suelen manifestarse en manchas rojas o blanquecinas con bordes definidos. Se llega a sentir sensación de ardor, sumado a la resequedad de la piel. También, suele observarse pequeñas grietas o fisuras, especialmente entre los dedos. En determinados casos, se aprecian ampollas o vesículas con líquido claro.

Se conoce que esta afección suele mostrar círculos concéntricos, bordes más elevados y un centro más claro. Este es el aspecto de las infecciones por dermatofitos, conocidas como la tiña (nombre común de las infecciones causadas por hongos dermatofitos). 

Asimismo, estos microorganismos se alimentan de la queratina presente en la piel, el cabello y las uñas. Empero, su nombre técnico depende de la zona afectada, pues cuando la tiña está alojada en los brazos, piernas, tronco con lesiones redondeadas se denomina Tiña Corporal (tinea corporis). De igual forma, se encuentra la Tiña inguinal (tinea cruris): que afecta la ingle y parte interna de los muslos. 

Además de la Tiña del pie (tinea pedis o pie de atleta) que se muestra entre los dedos del pie con descamación y fisuras. Una de las más conocidas es la tiña del cuero cabelludo (tinea capitis), producto en ocasiones por mala higiene en instrumentos de peluquería o barbería, esto  provoca áreas sin pelo, inflamadas y con descamación. Tambien la Tiña de las uñas (onicomicosis) la cual produce engrosamiento y cambio de color en las uñas.

Expertos refieren que el tratamiento depende del tipo y progreso de la infección. Muchos recomiendan que para curar los hongos en la piel se empleen antifúngicos tópicos (son cremas, lociones o sprays) o sistémicos, y seguir estrictamente normas de higiene para evitar la reinfección. Los principios activos más utilizados son clotrimazol, ketoconazol, terbinafina y miconazol. Lo más recomendable es aplicarlos de 2-4 semanas, aun si desaparecen los síntomas.

Adherido a esto, encontramos los antifúngicos orales, que son utilizados en infecciones intensas o recurrentes, con medicamentos como fluconazol o itraconazol. Todos estas referencias deben seguirse de manera controlada, bajo la supervisión de un profesional ya que pueden afectar la función hepática.

Existen cuidados complementarios como mantener la piel limpia y seca, evitar rascarse o manipular la zona afectada. De igual forma no es recomendable compartir objetos personales como toallas, ropa, ni calzado. A su vez se recomienda utilizar jabones neutros o antimicóticos, cambiar los calcetines diariamente. 

 

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