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En ausencia de lactasa, la lactosa no puede digerirse, ni absorberse

Intolerancia a la lactosa: qué es y cómo diagnosticarla

La intolerancia a la lactosa está causada por una carencia de la enzima lactasa.

Los síntomas suelen ser pasajeros, todo depende de la ingesta
Los síntomas suelen ser pasajeros, todo depende de la ingesta

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir el azúcar lactosa debida a la falta de enzima lactasa. En este aspecto, los síntomas en los niños incluyen diarrea y aumento de peso insuficiente, sin embargo en adultos incluyen hinchazón abdominal, cólicos, diarrea, flatulencia y náuseas. Los síntomas suelen ser pasajeros, todo depende de la ingesta sin producir daños en el tracto intestinal.  

Expertos aseguran que la observación, es la base para un diagnóstico, pues el cuerpo debe reaccionar con alguno de estos síntomas  luego del consumo de productos lácteos. El tratamiento consiste en administrar suplementos de la enzima lactasa y evitar la lactosa, sobre todo en los productos lácteos.

Hay que tener en cuenta revisar bien las etiquetas de los productos a la hora de hacer mercado porque muchos de ellos pueden contener lactosa como aditivo, sin nosotros estar al tanto de ello. Hablamos de sopas, purés, mayonesa, salsas, algunos panes, carnes, embutidos, condimentos, bebidas, entre otros. 

Los adultos, por lo general, solo desarrollan síntomas después de consumir más de 250 a 375 mL de leche
Los adultos, por lo general, solo desarrollan síntomas después de consumir más de 250 a 375 mL de leche

Tal y como muestra el Manual Médico MSD, la lactosa, el azúcar que predomina en la leche y otros productos lácteos, es descompuesta por la enzima lactasa, que producen las células del revestimiento interno del intestino delgado. La lactasa divide la lactosa, un azúcar complejo, en sus dos componentes: glucosa y galactosa.  Luego estos azúcares simples son absorbidos por la pared intestinal y pasan al torrente sanguíneo. En ausencia de lactasa, la lactosa no puede digerirse y absorberse. La alta concentración de lactosa resultante arrastra líquido hacia el intestino delgado, produciendo diarrea acuosa. La lactosa pasa posteriormente al intestino grueso, donde es fermentada por bacterias, produciendo gases.

Al contrario de lo que ocurre en la intolerancia a la lactosa, las personas con alergia a la leche de vaca pueden digerir la leche correctamente, pero las proteínas de la leche de vaca desencadenan una respuesta del sistema inmunitario. Los adultos, por lo general, solo desarrollan síntomas después de consumir más de 250 a 375 mL de leche. Algunas personas reconocen de forma temprana que la leche y otros productos lácteos les causan problemas gastrointestinales, y de manera consciente o inconsciente los evitan.

El diagnóstico se confirma si en un periodo de prueba de 3 a 4 semanas con una dieta sin productos lácteos desaparecen los síntomas, y si estos reaparecen cuando la persona consume productos lácteos. Las pruebas específicas rara vez son necesarias, pero en algunas personas los médicos confirman el diagnóstico con una prueba del aliento. En este caso,  se procede a la prueba de hidrógeno en el aliento donde las personas consumen una pequeña cantidad de lactosa medida de antemano. Antes y después de ingerir la lactosa, se mide la cantidad de gas hidrógeno en el aliento de la persona, en intervalos de 1 hora, porque las bacterias intestinales producen hidrógeno cuando digieren la lactosa no absorbida. 

Después de la ingestión de una cantidad determinada de lactosa, los médicos controlan los síntomas de las personas en cuestión y miden sus niveles de glucosa en sangre varias veces. Las personas que pueden digerir la lactosa no desarrollan síntomas y su nivel de azúcar en sangre aumenta.  La intolerancia a la lactosa puede controlarse con dieta, evitando los alimentos que contienen lactosa, principalmente los productos lácteos. A menudo se tolera el yogur porque contiene lactasa producida por lactobacilli de forma natural. El queso contiene cantidades más bajas de lactosa que la leche y a menudo se toleran, dependiendo de la cantidad ingerida. 

Las personas que deben evitar los productos lácteos deben tomar suplementos de calcio con el fin de prevenir el déficit de este elemento. Los complementos de enzimas de lactasa se comercializan sin receta y se pueden tomar al mismo tiempo que se comen o se beben productos que contienen lactosa.

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