Con un nivel de presencia inspectiva mínima y casi ausente que contrasta con la normativa vigente y con la ausencia de fiscalización visible,La venta de lentes de aumento falsificados y cigarrillos paraguayos de contrabando se instaló en la vía pública de Montevideo .
Tanto la Intendencia de Montevideo, encabezada por Mario Bergara, como el Ministerio de Salud Pública (MSP) mantienen, al menos en la práctica observable, un bajo nivel de control sobre estos productos que se comercializan sin certificación, sin habilitación sanitaria y sin registro tributario.
Una recorrida realizada por Diario La R en las arterias 18 de Julio y Avenida 8 de Octubre —dos de los principales corredores comerciales y peatonales de la capital— permitió contabilizar al menos 17 puestos clandestinos donde se ofrecen lentes de aumento plásticos, gafas con filtro dudoso, productos con etiquetas apócrifas y cigarrillos de origen presuntamente paraguayo. Los puestos operan a plena luz del día, algunos móviles, otros con estructuras fijas , en su mayoría sin licencia, sin control bromatológico, sin número de registro comercial y sin advertencias sanitarias, como exige la ley.

La normativa vigente en Uruguay establece que todo producto óptico debe ser expendido en ópticas habilitadas, con garantía de origen y calidad. Los lentes incorrectos pueden generar daños irreversibles en la visión, agravar patologías o inducir graduaciones erróneas. Optometristas y oftalmólogos consultados señalan que los llamados “lentes de aumento truchos”, muy populares por su bajo precio, pueden causar dolores de cabeza, fatiga visual, visión doble, mareos e incluso alteraciones permanentes en la visión, especialmente en personas mayores que los utilizan de manera habitual.
Pese a ello, la venta informal prospera. Los comercios formales aseguran que perdieron hasta un 30% de su clientela en algunos barrios debido al ingreso masivo de productos ilegales a bajo costo. Entre los lentes callejeros detectados por este medio, ninguno contaba con número de lote, identificación de procedencia, certificación de laboratorio, ni rotulado exigido por normativa de salud visual.
En paralelo, la venta de cigarrillos paraguayos representa otro frente crítico. Se trata de productos que ingresan como contrabando o sin control fiscal, sin advertencias sanitarias actualizadas y a precios que no alcanzan ni la mitad del valor del tabaco legal en kioscos. Mientras un paquete regulado ronda el costo promedio del mercado, en los puestos clandestinos relevados puede conseguirse por valores sensiblemente inferiores, lo que facilita su acceso a población joven y sectores de bajos ingresos.
El riesgo no es sólo tributario: estos cigarrillos no cumplen con los estándares de control químico, lo que implica desconocimiento total sobre su composición y nivel de toxicidad. Su expansión erosiona además la recaudación estatal por concepto de impuestos al tabaco, debilitando la financiación de programas de salud pública vinculados a prevención y tratamiento de enfermedades respiratorias.

Tanto la IMM como el MSP cuentan con marcos regulatorios para intervenir. Sin embargo, durante los días de observación no se registraron operativos visibles, personal de fiscalización ni incautación de mercadería. Comerciantes formales afirman haber presentado denuncias previas, pero los puestos se reubican con rapidez o reaparecen al día siguiente.
El fenómeno revela una doble contradicción: por un lado, Uruguay es reconocido internacionalmente por sus políticas antitabaco y su estándar de salud visual; por otro, convive con un mercado callejero activo, extendido y sin señal de retroceso. La distancia entre legislación y práctica cotidiana es visible y persistente.
El comercio informal no solo afecta al sector óptico y tabacalero formal, sino que pone en riesgo directo la salud de miles de consumidores que compran en la calle sin información ni garantías. El Estado —a través del MSP y la Intendencia— enfrenta el desafío de decidir si tolerará pasivamente esta proliferación o si avanzará hacia un esquema real de fiscalización sostenida.
Diario La R continuará documentando la situación e intentará obtener respuesta oficial de ambas autoridades en los próximos días.


«SE ESTÁ TRABAJANDO·, «SE ESTÁ ESTUDIANDO», «ES UN FENÓMENO COMPLEJO», ES LO QUE DICEN LOS JERARCAS DE LA INTENDENCIA SENTADOS EN SUS CÓMODAS POLTRONAS, COBRANDO SUCULENTOS SUELDOS…MIENTRAS, EL BOLETO SIGUE SUBIENDO, LOS IMPUESTOS SIGUEN SUBIENDO, LA CIUDAD ESTÁ SUCIA, NADIE CONTROLA LOS HORARIOS DE LOS ÓMNIBUS….YA ES HORA DE UN CAMBIO….A PROPÓSITO: TODAVÍA ESTAMOS ESPERANDO EL 40% DE REBAJA DEL BOLETO…
1) Pregunto: en los MEJORES CINCO AÑOS, acaso no se llenaron las aceras y ferias vecinales y esquinas de gente vendiendo de todo? Cigarros, lentes, chancletas, ropa made in bagallo? No vi ni a Salinas ni a Cipriani ni menos aún a Arbeleche saliendo a fiscalizar a los vendedores.
2) Alguien puede creerse que sólo hay bagalleros (o sus empleados) vendiendo de todo un poco en Montevideo. O el Intendente de Montevideo tiene la culpa de los bagalleros de Rivera, Artigas, el litoral, Maldonado, Colonia, Durazno (y sigue la lista)? Es un fenómeno a nivel nacional y si miramos enfrente, a la política del prócer Milei & Co. , Buenos Aires está lleno de gente vendiendo y pidiendo.
3) Los sueldos altos son sólo los de la IMM? Acaso los jerarcas de otras Intendencias trabajan por sueldo mínimo?
4) El boleto de estudiante, el de jubilado, los boletos de una y dos horas, el transporte gratuito a mayores de 70 y menores de 12 los domingos, no son acaso subsidios? Si sacaran todos esos subsidios te quieeo ver. O si -otra vez- mirar la vereda de enfrente. Les quitaron los subsidios y luego, tarifazo encima. La gente salta por encima de las vallas para tomar el subte gratis y hay gente que camina tres horas de ida y otras de vuela para ir a trabajar (los que aún tienen trabajo) porque la misiadura es atroz.
%) Y si es por el cambio, los rosados -ustedes- perdieron 7 veces seguidas en Montevideo. Por qué será que no los votan?
SÍ, TENES RAZON, QUE «SE SIGA TRABAJANDO», QUE «SE SIGA ESTUDIANDO», QUE SIGAN EN SUS POLTRONAS, QUE GANEN SUCULENTOS SUELDOS, QUE SIGA SUBIENDO EL BOLETO, QUE SIGA LA MUGRA…ESTAMOS MUY BIEN…LOS VOY A VOTAR.
Lo que está claro es que el periodista en los últimos 30 años no viaja. Al exterior los compra en cualquier aeropuerto. En el interior yo me compré hace 29 años en la plaza Constitución de Paysandu