El Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) se integró a un ambicioso consorcio internacional financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, Wellcome y Novo Nordisk. El objetivo es desarrollar antibióticos revolucionarios para combatir la resistencia bacteriana, una crisis que amenaza con revertir décadas de avances en salud pública.
La resistencia antimicrobiana, catalogada por la Organización Mundial de la Salud como una de las diez mayores amenazas para la humanidad, causa anualmente millones de muertes al hacer ineficaces tratamientos básicos contra infecciones comunes. En América Latina, bacterias como Klebsiella pneumoniae –el foco principal de este proyecto– representan un peligro creciente, especialmente en entornos hospitalarios. «Este consorcio es una respuesta urgente y colaborativa a un problema que no conoce fronteras», destaca el anuncio oficial del Ministerio de Educación y Cultura.
Al frente de la contribución uruguaya está el Departamento de Genómica del IIBCE, que aporta expertise en bioinformática y análisis de big data para mapear la actividad genética de K. pneumoniae. Los científicos locales integran un ecosistema multidisciplinario que combina modelado computacional, inteligencia artificial generativa, transcriptómica y experimentación biológica. «Nuestros investigadores están generando datos clave que alimentan simulaciones de alta complejidad, acelerando el descubrimiento de compuestos que las bacterias no podrán resistir», explica un comunicado del instituto.
El proyecto, liderado por la doctora Marisa Nicolas del Laboratório Nacional de Computação Científica (LNCC) en Brasil, aprovecha el supercomputador Santos Dumont –el más potente de América Latina– para procesar volúmenes masivos de información. Esta infraestructura permite simular interacciones moleculares en tiempo récord, un avance impensable sin la colaboración regional.

