Justicia imputó al represor Dardo Ivo Morales, uno de los torturadores de Vladimir Roslik

El represor ha sido señalado como uno de los interrogadores del médico asesinado.

El militar retirado Dardo Ivo Morales fue imputado por la Justicia en la causa que investiga torturas ocurridas en el Batallón de Infantería 9 de Fray Bentos. El represor ha sido señalado como uno de los interrogadores del médico Vladimir Roslik, quien falleció bajo tortura el 16 de abril de 1984. La jueza de Fray Bentos de tercer turno, Selva Siri, ordenó la formalización de Morales por múltiples delitos y señala al represor como “presunto autor penalmente responsable de reiterados delitos de privación de libertad, en reiteración real, con reiterados delitos de abuso de autoridad contra los detenidos, y los anteriores en concurrencia fuera de la reiteración con reiterados delitos de privación de libertad, en calidad de coautor”.

Inicialmente, la jueza Siri había rechazado la formalización al considerar que había un juicio pendiente contra Morales por los mismos hechos, refiriéndose a una denuncia hecha en 2011 que involucra torturas a Susana Zanoniani, Miguel Schevzov, Ricardo Bozinsky y Víctor Eduardo Macarov Slajus durante su detención en 1980 en el mismo batallón, invocando el principio de ne bis in idem y archivando la causa. El fallo fue apelado por la fiscalía y, tras una revisión, el Tribunal de Apelaciones en lo penal de segundo turno revocó la decisión inicial, permitiendo a Siri proceder con la formalización del proceso iniciado en 2021 y referente a las denuncias de torturas en 1980 a Aníbal Lapunov Velichcov, Hugo Ademar González Sierra, Ricardo Bozinski Schevzov, y en 1984 a Pires da Silva, Esteban Balachir Podchibiakin, Carlos Alberto Jacina Leiba (ya fallecido), Pedro Marseñuk Romañuk, Juan Chimailov Robkin, Roman Klivsov Luchilin y Basilio Jacina Oljovsky.

Aunque la fiscalía especializada en Crímenes de Lesa Humanidad había solicitado la prisión preventiva, la jueza Siri optó por medidas alternativas como el cierre de fronteras, la colocación de una tobillera electrónica y la obligación de reportarse semanalmente a la policía. El caso de la muerte de Vladimir Roslik en el Batallón de Infantería 9 quedó fuera de esta causa, luego de que la Justicia determinara que los hechos ya habían sido juzgados previamente, cerrándose definitivamente en 2021 cuando la Suprema Corte de Justicia rechazó la reapertura de la causa que había sido archivada en 2014 por el Tribunal de Apelaciones en lo penal de segundo turno como cosa juzgada, tras un juicio militar en 1984 que concluyó con la condena del militar Sergio Caubarrère a cuatro meses y 18 días de prisión por homicidio culpable y abuso de autoridad.

Roslik

Vladimir Roslik era de San Javier (Departamento de Rio Negro), integraba esa comunidad de origen ruso, era médico, estaba casado y tenía un hijo de pocos meses. Su secuestro fue parte de un asedio represivo que sufrió San Javier a raíz de su origen ruso y por los prejuicios de los militares de la época contra esa colectividad en el marco de la guerra fría.

Después de ser secuestrado, Roslik fue llevado al Batallón de Infantería nº 9 en Fray Bentos, donde falleció al día siguiente debido a las torturas sufridas. El médico militar Eduardo Saiz, quien realizó la autopsia, declaró que la causa de la muerte fue «natural». Esta afirmación resultó en su posterior expulsión de la Federación Médica del Interior (FEMI) y del Sindicato Médico del Uruguay (SMU). El revuelo causado por este crimen obligó a la Justicia Militar a actuar, resultando en la condena de Caubarrere, el mayor a cargo del operativo, por abuso de autoridad y homicidio culpable. Caubarrere cumplió una pena de cuatro meses y 18 días de prisión por este delito.

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