Ante las recientes declaraciones del ex senador Guido Manini Ríos, resulta imprescindible cuestionar posturas como estas que pretenden reducir la justicia a una forma de venganza, buscando justificar la impunidad o minimizar el sufrimiento de las víctimas.

Justicia sin “caricatura” de Venganza

Uruguay necesita, más que nunca, abrirse a la verdad, aceptar la justicia y construir un futuro basado en la memoria y en el respeto por los derechos humanos.

Montevideo, Uruguay. 1 de Ferbero de 2018. Acto de asunción del nuevo comandante de la Armada, Gral del Ejercito Guido Manini Rios Foto: Gastón Britos / FocoUy

En medio del debate público sobre la memoria, la justicia y los crímenes del pasado, es fundamental mantener un diálogo que promueva la reflexión y el respeto por los derechos humanos. La historia reciente de nuestro país nos enfrenta a desafíos que requieren madurez y compromiso, dejando atrás discursos simplistas y confrontaciones que solo intentan perpetuar el silencio impune. 

Ante las recientes declaraciones del ex senador Guido Manini Ríos, resulta imprescindible cuestionar posturas como estas que pretenden reducir la justicia a una forma de venganza, buscando justificar la impunidad o minimizar el sufrimiento de las víctimas. Señor Manini, es necesario elevar el nivel del debate. Su indignación estacional ya empieza a sonar a disco rayado en la fonola de la impunidad. Usted habla de «caricatura de justicia» con una ligereza que asombra, como si el Derecho fuera una plastilina que uno moldea según el uniforme que tenga colgado en el ropero. 

Es curioso, Manini, usted se escandaliza por una resolución en plena feria judicial, pero parece no haberle causado el más mínimo escozor el hecho de que, en la «colonia rusa» de San Javier, se torturara a adolescentes y se asesinara a un médico, como Vladimir Roslik, bajo el amparo de la noche y del Estado. Ahí, la «justicia» no era una caricatura; directamente no existía, porque los militares que usted defiende, durante la dictadura la habían amordazado. 

Dice usted que esto es «venganza». No, General, no confunda los términos. La justicia no es una venganza, sino un pilar indispensable para garantizar los derechos humanos, la memoria y la dignidad de las víctimas. La justicia no es un acto de revancha, sino un mecanismo que busca responder a crímenes atroces del pasado, que trascienden las épocas y los intereses políticos momentáneos. La jurisprudencia internacional y las leyes vigentes sostienen que las violaciones a los derechos humanos no prescriben, dado su carácter grave y la necesidad de reparación moral y social. 

Negar la naturaleza de estos crímenes y argumentar que “vencen” con el tiempo evidencia un desconocimiento o, peor aún, una negación de la historia. La verdadera caricatura, General Manini, es pretender que aún hoy el Uruguay siga siendo rehén de su nostalgia por un orden basado en el silencio. La justicia no es una caricatura; la caricatura es quien intenta presentar los procesos judiciales por crímenes del pasado como expresiones de “revanchismo” o “persecución”. La justicia no es venganza, sino un mecanismo imprescindible para fortalecer la paz social y consolidar una convivencia democrática.

 

Usted invoca la prescripción y la irretroactividad como si fueran escudos para caballeros andantes, cuando en realidad los usa como trincheras para evitar que la luz entre en los archivos que ustedes se han encargado de proteger con un celo casi religioso. La manipulación de la historia y la minimización del dolor de las víctimas son una caricatura que socava la ética judicial y el compromiso con la memoria colectiva. La dignidad de las víctimas y la veracidad de sus relatos deben ser respetadas y consideradas con toda seriedad. Las normativas internacionales establecen claramente que los delitos de lesa humanidad no prescriben, por su impacto trascienden generaciones y merecen reconocimiento y reparación. 

Uruguay necesita, más que nunca, abrirse a la verdad, aceptar la justicia y construir un futuro basado en la memoria y en el respeto por los derechos humanos. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más inclusiva y democrática. La justicia sin venganza no solo es un imperativo moral, sino una condición esencial para honrar la dignidad de quienes sufrieron en el pasado y fortalecer nuestra democracia. 

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