La UNED y el aporte al Fondo de Solidaridad de sus futuros egresados

Actualmente los egresados de la Formación Docente terciaria no aportan al Fondo y las Becas de sus estudiantes no provienen del Fondo de Solidaridad.

La discusión sobre la creación de la Universidad de la Educación plantea tangencialmente el debate sobre los aportes al Fondo de Solidaridad de los egresados de formación docente en el país. El Fondo de Solidaridad es una institución pública no estatal de Uruguay creada en 1994 (a través de la Ley Nº 16.524) con el objetivo de financiar un sistema de becas para estudiantes de bajos recursos que cursan estudios terciarios en la educación pública. Funciona bajo un principio de solidaridad intergeneracional: los profesionales ya egresados de la educación pública aportan un tributo anual que se utiliza directamente para costear las becas de los futuros profesionales. El Fondo otorga apoyo económico mensual a estudiantes de todo el país que provienen de hogares con situaciones socioeconómicas vulnerables. Las becas están dirigidas a quienes estudian en la Universidad de la República (UDELAR), la Universidad Tecnológica (UTEC) y los cursos terciarios de la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU). Actualmente los egresados de la Formación Docente terciaria no aportan al Fondo y las Becas de sus estudiantes no provienen del Fondo de Solidaridad. Actualmente el CFE tiene aproximadamente 1400 becas, consistente en 8 pagos anuales, cada uno equivalente a 2 bases de Prestaciones y Contribuciones. Igualmente hay becas de residencia, alimentación y transporte para estudiantes de 1 año de los CERP. Ello representa 13.728 pesos y son iguales las becas entre ambos, pero mientras en un caso se financia y controla por el aporte y el Fondo de Solidaridad, en el otro el financiamiento es del erario público y alcanza a 3,8 millones de dólares anuales.

Este tributo actualmente es obligatorio para los egresados de las instituciones públicas mencionadas (UDELAR, UTEC y nivel terciario de UTU) una vez que se cumplen un período de gracias de 5 años desde su graduación. Se aporta durante un máximo de 25 años o hasta el momento de la jubilación. Las carreras largas (4 años o más) pagan el 100% de la tasa correspondiente a su antigüedad. Adicionalmente los egresados de carreras de la UDELAR que duran 5 años o más deben pagar un «Adicional» el cual se destina específicamente a proyectos de infraestructura y equipamiento de la propia universidad.

Actualmente los egresados del CFE, están exonerados del pago. Sin embargo, en el texto del proyecto de Ley de creación de la Universidad Nacional de Educación (UNED) enviado al Parlamento por el Poder Ejecutivo, no existe ningún artículo ni referencia explícita que dicte una «exoneración» del Fondo de Solidaridad para sus futuros egresados. El Fondo de Solidaridad es una de las herramientas de descentralización y equidad más importantes del sistema educativo uruguayo, ya que permite la continuidad educativa de miles de jóvenes que, de otra forma, no podrían costear una carrera universitaria. Sin embargo, al tratarse de un impuesto directo sobre el título, genera debates recurrentes sobre la carga impositiva que reciben los profesionales al insertarse en el mercado laboral. Si bien para que un ciudadano esté obligado a pagar un tributo o una contribución especial en Uruguay, la ley debe crearlo y nombrarlo explícitamente como sujeto pasivo, sin embargo queda en duda en el marco de un Fondo de Solidaridad como puede ser que no se incorpore en forma taxativa en la Ley N° 16.524 (y sus modificaciones) la agregación de los aportes de los futuros egresados universitarios de la UNED; cuando así es el caso de los egresados de la UDELAR, de la UTEC e incluso de   los cursos terciarios de la UTU.

Aunque el proyecto de ley no toque el tema tributario, el asunto flota de forma intensa en el debate del Palacio Legislativo y en los gremios de la educación, en tanto que la universitarización plena de la formación docente viene atada a las cargas de los profesionales tradicionales (la tasa del Fondo de Solidaridad o la obligatoriedad de aportar a la Caja de Jubilaciones y Pensiones Universitarias). Si bien el argumento político es que el salario docente ya está topado por el presupuesto público y que añadirle este descuento neto erosionaría los ingresos de los maestros y profesores, lo cierto es que los egresados de formación docente tienen salarios superiores a los profesores egresados de la UDELAR. Desde diversos sectores políticos y técnicos se señala que, si el Parlamento aprueba una ley que concede a los egresados de la UNED el estatus pleno de «licenciados universitarios» con idénticos derechos académicos que un egresado de la UDELAR, mantener la asimetría tributaria se volvería injustificable. Si tienen los mismos resultados y reconocimiento, deberían sostener el mismo sistema de becas intergeneracional que financia a los estudiantes de menores recursos.

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Eco. Claudio Rama

Dr. en Educación, Dr. en Derecho
Ex Director del Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superior (IPES-CFE-ANEP)

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