De nuevo teníamos un fin de semana con carrera corta y larga. Canadá como siempre marca un show de primera con un circuito único que es uno de los preferidos tanto por pilotos como aficionados. Y estas jornadas de F1 nos dejarían al borde del asiento. Primero quisiera recalcar que desde el cambio de motorista en Alpine vemos un avance implacable. Colapinto, el piloto argentino, terminó sexto. Su mejor posición hasta ahora. ¿Qué dirán ahora los eternos críticos?
Pero empecemos por el principio. Tuvimos una carrera breve el sábado en la que Russell y Kimi salían en las primeras posiciones y detrás largaría un Lando encendido al máximo. McLaren sigue siendo el único equipo capaz de pelearle a Mercedes.
En el comienzo tuvimos un error de Kimi y Lando aprovechó para tomar una segunda posición que retuvo con uñas y dientes. Russell fue imparable en la delantera, Antonelli, ahora en tercera posición, no estaba nada feliz y tuvimos muchas comunicaciones de radio donde se quejaba una y otra vez.
No hubo mayores sobresaltos y George se llevó una victoria cómoda siendo escoltado por los dos ya citados. Lo que preocupaba y mucho era el clima para el día domingo. ¿Llovería como estaba anunciado o todo sería un amague? ¿Con qué gomas saldría cada escudería?
La calificación fue más de lo mismo, los dos Mercedes adelante siendo escoltados por los McLaren. El clima podría ser el juez y el verdugo. Minutos antes de comenzar el Gran Premio casi recibo un pequeño infarto. Varios equipos con neumáticos intermedios cuando caían cuatro gotas y ahí estaban los dos McLaren. ¿Andrea Stella y el equipo de meteorología tenían un delirio colectivo? Rompían una regla no escrita de que un equipo en las primeras plazas no puede hacer eso. Entendible para los que van atrás. Olí a tragedia… Y sucedió.
La carrera de Piastri se deshizo al instante, la pista se secó, entró a boxes, cambió las gomas y luego chocó al pobre Alex Albon. Oscar terminaría sentenciado a penar por pista. Lo de Norris fue más triste, a pesar de sus gomas de lluvia adelantó brillantemente a los dos Mercedes. Podría haber quedado primero y hasta ganar con otro compuesto a no ser que fallara el motor. Y esta vez los motores dados por Mercedes fallaron. Lando entró a boxes y cambió sus gomas, batalló muchísimo para ganar puestos, algo pasó en el motor, entró de nuevo a boxes y varias vueltas después se detuvo el coche. Eliminado. Desastre para la papaya. Los Mercedes iban vuelta a vuelta arrancándose los ojos. Kimi y Russell luchando rueda a rueda, se salía de pista uno y luego otro. Rebases, conducción al límite. Adrenalina al máximo. Fue algo épico, se creía que iban a chocar, el final fue mucho más mundano. La unidad de potencia de Russell murió como la de Lando. George salió del coche con una ira y frustración pocas veces vistas. El joven italiano, que encabeza el mundial, le sacaría más puntos de ventaja y lograría un récord. Ganar por primera vez y hacerlo luego tres veces seguidas. Lo del descubierto por Toto es un milagro. El fervor del chico no tiene límites.
Una carrera donde Hamilton logró su mejor posición desde que llegó a Ferrari, un segundo puesto. Es bello verlo feliz. Verstappen cerró el podio, al parecer mejora ese motor Ford. Todo queda servido para una carrera en Mónaco que nos provoque torrentes de pasión a pesar de que el reglamento y las baterías sigan siendo un disgusto.

