En el marco de una nueva edición de la Semana de la Fertilidad en Uruguay, la salud reproductiva vuelve a instalarse en la agenda pública no sólo como un asunto médico, sino como un complejo entramado social y económico. Organizada por la Sociedad Uruguaya de Reproducción Humana (SURH) desde hace aproximadamente 8 años, la iniciativa busca en esta edición consolidarse como una herramienta clave para el sistema sanitario, promoviendo el acceso a información confiable y la consulta a tiempo con un despliegue en territorio de alcance nacional.
A pesar de que el país cuenta con un marco normativo pionero, la realidad clínica y las barreras económicas siguen condicionando los proyectos familiares de miles de uruguayos. En una entrevista para Diario La R, la Dra. Lucía Abulafia, ginecóloga especialista en reproducción y tesorera de la SURH, analiza el panorama actual, los avances de la ley, las asignaturas pendientes y el impacto determinante del factor tiempo.

La doctora afirma que Uruguay no escapa a las tendencias globales en materia de reproducción. Según explica Abulafia, entre el 10% y el 15% de la población local requiere algún tipo de asistencia médica para lograr un embarazo. Dentro de las múltiples variables que inciden en esta problemática, la edad de la mujer se erige como el factor de mayor peso biológico.
«A medida que pasa el tiempo, las mujeres vamos perdiendo la capacidad reproductiva porque nacemos con los óvulos que vamos a tener para toda la vida, pero esos óvulos cada vez serán menos y sus capacidad de reproducción disminuye», señala la especialista. Del mismo modo, la experta derriba el mito de la infalibilidad reproductiva de la especie humana, describiéndola como «mala reproductora por definición».
«Nos embarazamos mal los humanos por ciclo; una pareja que busca embarazo se embaraza el 18 o 24%. Y de los que se embarazan, 20% más o menos no evolucionan.» Este escenario se ha visto acentuado en la última década por transformaciones socioculturales que han postergado la decisión de la maternidad. «El momento ideal para lograr el embarazo desde el punto de vista biológico es entre los 20 y los 30 años», puntualiza Abulafia.
No obstante, las dinámicas actuales retrasan este hito, lo que deriva en mayores dificultades diagnósticas a partir de los 35 años, y de forma mucho más aguda luego de los 40. Para la especialista, es fundamental que la salud sexual y reproductiva se aborde desde una doble vía: la prevención del embarazo no deseado, pero también la educación sobre los factores que pueden vulnerar la fertilidad futura.
Ley de Reproducción Asistida
Desde hace más de una década, Uruguay dispone de la Ley de Reproducción Asistida, una normativa que marcó un hito en la región al democratizar el acceso a tratamientos que antes estaban reservados exclusivamente a sectores con altos recursos económicos. A través de este sistema, los usuarios de las distintas mutualistas pueden acceder a tratamientos de baja complejidad (como inseminaciones o relaciones programadas).
Para los procedimientos de alta complejidad, como la fertilización in vitro (FIV), interviene el Fondo Nacional de Recursos (FNR) mediante un sistema de cofinanciamiento basado en los ingresos de los solicitantes. Sin embargo, el sistema de copagos sigue representando una barrera significativa para muchas familias.
«Si bien se establecen esas franjas de acuerdo con los ingresos, sigue siendo muy difícil costear estos tratamientos porque aparte lo que tiene la medicina reproductiva es mucha incertidumbre», advierte Abulafia. En tratamientos de alta complejidad, la tasa general de éxito se sitúa en torno al 33% de nacimientos por transferencia embrionaria. Es oportuno agregar que la ginecóloga aclara que, aunque parezca un porcentaje bajo, es un número importante.
Sin embargo, aunque la cifra supera ampliamente la eficacia de la fertilidad natural por ciclo, implica que un alto porcentaje de los intentos fracasa, obligando a los pacientes a reiniciar un proceso con un alto costo financiero y emocional. «Nosotros no podemos garantizar que lo vamos a lograr y por ahí pagar un tratamiento es costoso, pero imaginate que terminaste el tratamiento y que no te embarazaste y tenés que empezar de vuelta y eso se hace muy cuesta arriba.»

Frente a esta realidad, las recientes declaraciones del subsecretario del Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre avanzar progresivamente hacia un horizonte de «copago cero» fueron recibidas con optimismo por la SURH. La especialista subraya la urgencia de estas medidas, dado que la capacidad económica de los pacientes compite directamente contra el tiempo: «Muchas veces, capaz las mujeres de 37 años, dicen: ‘espero dos años para juntar la plata que necesito y lo vuelvo a intentar’, porque le cambia todo el pronóstico. Entonces, es una carrera contra el tiempo también».
Semana de la Fertilidad 2026
La Semana de la Fertilidad articula este año dos líneas de acción definidas. Por un lado, una agenda académica orientada a los ateneos de las tres clínicas ginecológicas universitarias (Hospital Pereira Rossell y Hospital de Clínicas), con el fin de formar tempranamente a los médicos residentes en la detección de variables de riesgo como la edad o la endometriosis.
Por otro lado, una serie de encuentros abiertos y multidisciplinarios vía Zoom destinados a la comunidad para abordar temáticas específicas: familias monoparentales, factor masculino, endometriosis y los tabúes que aún rodean a la fertilidad. Más allá de la difusión informativa, la sociedad científica aprovecha esta instancia para poner sobre la mesa de las autoridades sanitarias una «agenda de mejoras» prioritarias.
Entre esas recomendaciones están, la extensión de la edad límite para ovodonación: Actualmente, el punto de corte general para acceder a los tratamientos financiados por el FNR se sitúa en los 40 años. La SURH argumenta que, si bien este límite es clínico para el uso de óvulos propios, en los casos que requieren ovocitos donados la legislación debería flexibilizarse y extenderse hasta los 42 o 43 años.
Así mismo, la equidad territorial para los pacientes del interior, la doctora explica que el traslado frecuente hacia los centros especializados de Montevideo (entre tres y cuatro viajes por ciclo) impone una severa carga logística y económica sobre los pacientes del interior, afectando sus jornadas laborales y su estabilidad económica. La sociedad médica reclama la implementación de subsidios o ayudas logísticas específicas para mitigar este desarraigo temporal.
Balance y ampliación de derechos
El balance general de la normativa vigente es definido por Abulafia como «buenísimo», posicionando a Uruguay como un país de referencia regional según los registros de la Red Latinoamericana de Reproducción Humana. Asimismo, destaca las actualizaciones positivas que la ley ha incorporado con los años, tales como la cobertura total por parte del FNR para la preservación de gametos en pacientes oncológicos, tanto hombres como mujeres, antes de iniciar tratamientos de quimioterapia, y la reciente inclusión de la cobertura para el estudio genético de embriones bajo indicación médica específica.
No obstante, el diagnóstico de la sociedad científica es claro: el éxito clínico y legal debe acompañarse de una mayor conciencia social. La recomendación final de los expertos apunta a la prevención y a la planificación activa del proyecto familiar, especialmente en mujeres jóvenes menores de 35 años. El calendario completo de actividades de la Semana de la Fertilidad están en la web: surh.org.uy.


EN URUGUAY TODOS ESTAN CENTRADOS EN SUS CARRERAS PARA SOBREVIVIR, NO TIENEN TIEMPO PARA FORMAR FAMILIAS PORQUE NO TIENEN CON QUÉ. LOS SUELDOS NO ALCANZAN PARA FORMAR UNA. LAS MUJERES PREFIEREN CONVIVIR CON SU MEJOR AMIGA DE PELO VIOLETA Y TENER UN PERRO POR HIJO. SE ACUERDAN DE FORMR UNA ENTRADAS YA EN LOS 45 AÑOS. URUGUAY SI NO CAMBIA PARA EL 2045 VA A PERDER UNAS 100 MIL PERSONAS Y PARA EL 2070 VA A BAJAR A 3 MILLONES LA POBLACIÓN (INE). SE SIGUEN YENDO POR LO ECONÓMICO, MIENTRAS LOS CAMBIOS SE DAN A PASO DE TORTUGA. UNOS POCOS MALLAS DE ORO QUIEREN CONTROLAR AL PAÍS MIENTRAS LA MAYORÍA QUE TIENE QUE SOBREVIVIR CON SUELDITOS DE MISERIA SE MANDA A MUDAR.