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Riesgos del uso excesivo de analgésicos

El paracetamol es uno de los medicamentos más consumidos en el mundo. Está presente en la mayoría de los hogares y se usa sin receta para dolores y fiebre. Su fácil acceso no debe ocultar su principal riesgo y es que una sobredosis, incluso pequeña, puede causar daño hepático grave.

El paracetamol es uno de los medicamentos más consumidos en el mundo

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es un fármaco de venta libre que se utiliza para aliviar dolores leves a moderados y para reducir la fiebre. Se presenta en comprimidos, sobres, gotas, jarabes y supositorios. Por su disponibilidad y eficacia, es la primera opción para muchas personas ante un dolor de cabeza, una molestia muscular o un estado febril. Sin embargo, su facilidad de acceso puede generar una falsa sensación de seguridad. 

Tomar más de la dosis indicada, aunque sea por un margen pequeño, puede causar daño hepático irreversible y, en los casos más graves, llevar a la muerte. El consumo de este analgésico, debe administrarse según el peso y la edad de la persona. En este caso lo que se recomienda es consultar directamente a su médico de cabecera o un especialista.  

Uno de los riesgos más frecuentes es la sobredosis accidental. El paracetamol está presente en muchos medicamentos combinados, como jarabes para la tos, fórmulas para la gripe o analgésicos con codeína. Una persona puede tomar paracetamol sin saber que ya lo está consumiendo a través de otro producto. Sumar varias fuentes sin control puede llevar rápidamente a superar el límite seguro.

El daño hepático por paracetamol no es inmediato. Los síntomas de intoxicación pueden tardar entre 24 y 48 horas en manifestarse. En las primeras horas, la persona puede sentirse bien o presentar náuseas y vómitos leves. Sin embargo, el hígado ya está procesando el fármaco y generando un metabolito tóxico. 

El paracetamol, también conocido como acetaminofén

En dosis altas, este metabolito agota las defensas naturales del órgano y destruye sus células. Si no se actúa a tiempo, la insuficiencia hepática puede ser mortal. El riesgo es mayor en personas que consumen alcohol de forma habitual, que tienen desnutrición, que toman medicamentos que inducen las enzimas hepáticas o que permanecen en ayuno prolongado. Trastornos como la anorexia nerviosa también aumentan la vulnerabilidad.

La intoxicación por paracetamol tiene un tratamiento específico: la N-acetilcisteína, que actúa como antídoto. Su eficacia es máxima si se administra dentro de las primeras ocho horas después de la ingesta. Pasado ese tiempo, el daño hepático puede ser irreversible. 

Por eso, ante la sospecha de una sobredosis, la consulta médica debe ser inmediata. El acceso libre al paracetamol no debería significar un uso sin control. Los profesionales de la salud, especialmente los farmacéuticos, tienen un rol fundamental en la prevención: deben informar sobre las dosis correctas, advertir sobre los riesgos de combinarlo con alcohol y recordar que otros medicamentos también pueden contener paracetamol.

Para un uso seguro, se recomienda no superar los límites diarios aconsejados por el especialista tanto en adultos, niños, y menos aún en personas con factores de riesgo. Es importante no combinar paracetamol con alcohol; leer siempre las etiquetas de todos los medicamentos para evitar duplicar dosis; en niños, calcular la dosis según el peso y no según la edad; y consultar al farmacéutico o al médico ante cualquier duda. 

El paracetamol es eficaz y seguro cuando se usa correctamente. Pero su seguridad depende de la dosis y del contexto de cada persona. Una sobredosis no es un problema de casos extremos ni de conductas de riesgo evidentes: puede ocurrirle a cualquiera que tome dos comprimidos de más o que combine varios productos sin leer las etiquetas.  La prevención está al alcance de todos. Informarse, respetar los límites y consultar a un profesional son pasos simples que pueden evitar consecuencias graves. El hígado no avisa antes de fallar, pero sí se puede evitar que llegue a ese punto.

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