La bancada 1001 de legisladores del Frente Amplio emitió una declaración expresando su firme rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, que se ha mantenido durante más de seis décadas. La declaración lleva la firma de los diputados Ana Olivera, Bruno Giometti, Tatiana Antúnez, Daniel Diverio, Magela Rinaldi y los Senadores Oscar Andrade y Constanza Moreira, destacó el impacto de este bloqueo en el desarrollo económico y social de Cuba.
Según la declaración, el bloqueo se ha intensificado desde 2019, especialmente durante la pandemia, con la implementación de 243 medidas coercitivas unilaterales adicionales. Estas medidas incluyen restricciones a transacciones financieras, la interrupción de transferencias bancarias de ciudadanos, sanciones a empresas cubanas y la persecución de compañías petroleras, aseguradoras, navieras y tripulaciones que transportan gas licuado o petróleo a la isla.
Los legisladores señalaron que solo en 2024, el bloqueo representó para Cuba un costo de 7.556 millones de dólares. Subrayaron que el impacto económico de dos meses de bloqueo equivale al combustible necesario para satisfacer la demanda de electricidad del país, mientras que el costo de cinco días de bloqueo podría financiar la reparación de una de las centrales termoeléctricas dañadas, que actualmente generan grandes dificultades en el acceso a la energía para la población.
La declaración también criticó la inclusión de Cuba por parte de Estados Unidos en la lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que agrava aún más las posibilidades de la isla para acceder al sistema financiero internacional, así como a alimentos básicos y bienes de consumo esenciales. Los legisladores calificaron el conjunto de medidas como un acto de guerra unilateral que debilita gravemente las posibilidades de desarrollo y bienestar de la República de Cuba, «afectando no solo a la isla y su pueblo, sino también a terceros países, en violación del derecho internacional».


Lo que existe entre Estados Unidos y Cuba es un **embargo económico, comercial y financiero** impuesto por EE. UU. en 1962.
Embargo significa que son sanciones unilaterales aplicadas por un país (en este caso EE. UU.) que restringen el comercio, las transacciones financieras y la inversión con Cuba.
El término bloqueo es el que suele usar el gobierno cubano, porque lo presenta como un cerco total y extraterritorial; sin embargo, en la práctica no se trata de un bloqueo militar (como impedir el ingreso y salida de barcos), sino de un embargo que limita las relaciones económicas principalmente con EE. UU. y, en algunos casos, con empresas de terceros países debido a sanciones secundarias.
Sobre la posibilidad de eliminarlo:
El embargo es una **ley interna de EE. UU.** (codificada en normas como la Ley Helms-Burton de 1996). Esa ley establece que solo puede levantarse si Cuba cumple ciertos **requisitos mínimos democráticos**, entre ellos:
* Legalización de partidos políticos de oposición.
* Libertad de prensa y de asociación.
* Liberación de presos políticos.
* Compromiso hacia elecciones libres y plurales supervisadas internacionalmente.
Cuestión que de debe ser defendidas por los ciudadanos del mundo, y sostener una postura de rechazo a una dictadura totatlitaria que se impuso por las fuerzas y se ha mantenido a los largo de los años por medios de la manipulación ideológica en un sistema económico político social que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de sus habitantes.
Felicito tu aclaracion, pero estos inutiles comunistas, no saben leer. Hace años que se les dice que no es un bloqueo. Pero como son idiotas, ellos siguen mintiendose y mintiendole a sus cautivos y descerebrados electores. No importa el tiempo que se ha tomado en aclarar los tantos. Los comunistas son asi. Mienten.
Cuba es hoy una dictadura de partido único, con represión política, economía fracasada y violaciones de derechos humanos, por lo que debería ser rechazada como modelo político y social.
¡FINALMENTE! ¡POR FIN! LUEGO DE CENTENARES VECES EN QUE SE HA REPETIDO HASTA EL CANSANCIO, LA «OTRA CANTINELA», LA DEL POBRE PUEBLO CUBANO PISOTEADO POR EL «IMPERIO» APARECE UN TEXTO -COMO EL QUE ME PRECEDE QUE NOS DESCRIBE LA VERDADERA Y NO LA FALSA SITUACION, EN LA ISLA.
EE.UU ES EL PRIMER PROVEEDOR DE ALIMENTOS Y MEDICAMENTOS VETERINARIOS A CUBA….. SE LES EXPORTAN MILES DE TONELADAS DE PATITAS DE POLLO, VACUNAS PARA VACAS QUE ESTAN EN EL VALLE DE PICADURA. esE LUGAR FUE EL ANTIGUO SUEÑO DE RAMON CASTRO TRATANDO DE PRODUCIR LECHE PARA TODOS LOS CUBANOS. NO LO LOGRO. PERO EN VIDA SE AFERRO AL INTENTO..CUBA NO PUEDE VENDER ABSOLUTAMENTE NADA EN U.S.A.
LA «CLASE DIRIGENTE» CORRUPTA Y ACOMODADA, VIVE DE LAS REGALIAS QUE ESOS DIRIGENTES GANAN Y OBTIENEN, SIMPLE EJEMPLO, EL HIJO DE DIAZ CANEL. VIAJA EN YATE POR EL MEDITERRANEO, ORGANIZANDO FIESTAS Y DISFRUTANDO DE UNA VIDA Y LIBERTADES QUE NO PUEDEN LOS CUBANOS Y SOLO MUY POCOS CIUDADANOS DEL MUNDO. LO MISMO SUCEDE CON EL HIJO DE «FIDEL» Y ASI SE PODRÍA SEGUIR ESCRIBIENDO KMTS DE FRASES Y TEXTOS.
CONTRA ESA DICTADURA SE HAN LEVANTADO INFINIDAD DE DISIDENTES QUE COMO SIEMPRE OCURRE ESTAN PRESOS….¡POBRE CUBA! SIEMPRE HAN SIDO UN PUEBLO OPRIMIDO Y APLASTADO,. QUIENES EN URUGUAY DEFIENDEN «CUBA» ES COMO UN SLOGAN CIEGO, SORDO Y CON OREJERAS…… ¡NO HAN ESTUDIADO, NO HAN LEDIDO. NO ESTAN INFORMADOS, Y LES AGRADA SEGUIR HACIENDOLO……… EN EL MUNDO ESTE ES UNO DE LOS EJEMPLOS MÁS TERRIBLES DE DICTADURA QUE OPRIME Y HA FALLADO EN TODO LO INTENTADO. NI AZUCAR PRODUCEN…
Pregunto, ¿Quién le otorga credenciales a EEUU para condenar el gobierno de un país, simplwmente porque no le cae simpático? Si es por lo de dictadura, EEUU ha participado en golpes de estado en República Dominicana, Guatemala, Chile, Bolivia, Paraauay, Brasil, Argentina y acá también. Ha surtido de armas, «asesores en inteligencia» (léase adiestradores en torturas, como aquel muchacho Dan Mitrione) y apoyo económico a cuanto gobierno genuflexo le dé productos a precio de remate. Quién puede defender una ley (Helms Burton) que condena los países que comercien con Cuba, sólo porque al mandamás de EEUU no le gusta? Dicho en criollo, quién sos vos para elegirme los clientes? Y…siempre hay gente más realista que el rey…
TENGO AMANTE AFROAMERICANO Y YO LO DEFIENDO, SE LA MAMO ENVUELTA CON LA BANDERAS DE LAS BARRAS, DETRÁS DE LAS REJAS. A VECES SON VARIOS QUE ME ENFIESTAN COMO EN EL CLUB PARTY DEL PN-ROSADO.
Baltazar, no sea tonto. Cuando tenga mas edad, la cultura le llegara. Dese tiempo y no hable mal de EE.UU., porque seguro que jamas lo visito. No sea nabo mijo!!!!!. Es el unico pais en el mundo que la gente hace cola parfa entrar. Al reves de lo que ocurre en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Uruguay, etc., donde la gengte hace cola para salir. De paso…tienes idea de la cantidad de cubanos que huyeron del paraiso comunista?. No hable mal de Estados Unidos, donde viven y progresan mas de 100 mil de uruguayos. Y no hay mas, porque EE.UU solicita visa. Te quedo claro?. Se que este idioma no lo entiendes, porque se habla con la verdad. Cosa que para cualquier comunista, eso es algo pasado y de museo. Cuidese mijo!!!!
Cuba no es hoy una dictadura de partido único como en USA , con represión política del estado profundo, economía fracasada y violaciones de derechos humanos, por lo que debería ser rechazada como modelo político y social.
Los multimillonarios norteamericanos son los dueños de las grandes multimedias a través de las cuales forman y moldean los estados de opinión de la gente. De igual forma, a través de los Partidos Demócrata y Republicano, los ricos dominan las multimillonarias campañas electorales para la elección de sus gobernantes, tanto a nivel distrital como estadual y federal, garantizando que no acceda al gobierno nadie que represente intereses ajenos a los suyos, y que en el proceso de gobernar sean sus intereses los que avancen aunque se contrapongan a los de la mayoría. Este hecho determina que en la actualidad no pueda hablarse de un sistema democrático en Estados Unidos, pues no son los intereses del pueblo los que el sistema toma en cuenta, sino el de los ricos y millonarios, por lo que el sistema en realidad es una plutocracia. A este problema de carácter estructural se une ahora otro de carácter coyuntural como la extrema polarización política que tiene prácticamente paralizado el proceso de gobernar y dividido al país. Finalmente se analizan los peligros que acechan actualmente al sistema.
Maritza…escribistes drogada, borracha o no tomaste la pastilla. Fuiste a EE.UU alguna vez?. Sabes que es el unico pais. donde la gente se matya por entrar?. No seas injusta con la verdad. Es el unico pais en el mundo donde podes darte el lujo de comer todos los dias e incluso, soñar. Trabajando, todo se logra. Pensaba, en mis a’os de idiota util, lo mismo que vos. Hasta que hice, lo que hacen todos los comunistas. Me fui del Uruguay y no para Cuba ni para ningun paraiso comunista, sino para el imperio. Bendito Pais Maritza, que ayuda a los paises comunistas y a todos los que lo tratan mal. Los que hablan mal de Estados Unidos, por una cuestion de honradez, deberian pedirle a sus gobiernos que rompan relaciones con Estados Unidos. Te meten presa!!!!. Es tan facil no mentir, es tan facil leer, es tan facil pensar!!!!
este comentario no lo hice yo,
Este comentario no lo realicé yo, es una mentira absurda
¡FINALMENTE! ¡POR FIN! LUEGO DE CENTENARES VECES EN QUE SE HA REPETIDO HASTA EL CANSANCIO, LA «OTRA CANTINELA», LA DEL POBRE PUEBLO CUBANO PISOTEADO POR EL «IMPERIO» APARECE UN TEXTO -COMO EL QUE ME PRECEDE QUE NOS DESCRIBE LA VERDADERA Y NO LA FALSA SITUACION, EN LA ISLA.
EE.UU ES EL PRIMER PROVEEDOR DE ALIMENTOS Y MEDICAMENTOS VETERINARIOS A CUBA, SÓLO LES VENDE PARA QUEDAR BIEN CON LA POBLACIÓN PERO NO COMPRA….. NO SE LES EXPORTAN MILES DE TONELADAS DE PATITAS DE POLLO, VACUNAS PARA VACAS QUE ESTAN EN EL VALLE DE PICADURA ES MENTIRA. esE LUGAR FUE EL ANTIGUO SUEÑO DE LUIS CASTRO POU TRATANDO DE PRODUCIR LECHE PARA TODOS LOS CUBANOS. NO LO LOGRO. PERO EN VIDA SE AFERRO AL INTENTO..CUBA NO PUEDE VENDER ABSOLUTAMENTE NADA EN U.S.A.
LA «CLASE DIRIGENTE YANKEE» CORRUPTA Y ACOMODADA, VIVE DE LOS SAQUÉOS QUE ESOS DIRIGENTES GANAN Y OBTIENEN EN EL CONTINENTE, SIMPLE EJEMPLO, EL HIJO DE MARCO RUBIO UN CUBANO NARCO DELINCUENTE. VIAJA EN YATE POR EL MEDITERRANEO, ORGANIZANDO FIESTAS Y DISFRUTANDO DE UNA VIDA Y LIBERTADES QUE NO PUEDEN LOS CUBANOS Y SOLO MUY POCOS CIUDADANOS DEL MUNDO. LO MISMO SUCEDE CON EL HIJO DE «TRUMP» Y ASI SE PODRÍA SEGUIR ESCRIBIENDO KMTS DE FRASES Y TEXTOS PORQUE NO TOMÉ LA PASTILLITA.
CONTRA ESA DICTADURA YANKEE SE HAN LEVANTADO INFINIDAD DE DISIDENTES QUE COMO SIEMPRE OCURRE ESTAN PRESOS….¡POBRE EE.UU.! SIEMPRE HAN SIDO UN PUEBLO OPRESOR Y AGRANDADO,. QUIENES EN URUGUAY DEFIENDEN «USA» ES COMO UN SLOGAN CIEGO, SORDO Y CON OREJERAS…… ¡NO HAN ESTUDIADO, NO HAN LEDIDO YO LELO MUCHO AL LIBERTARIO MILEI. NO ESTAN INFORMADOS, Y LES AGRADA SEGUIR HACIENDOLO……… EN EL MUNDO ESTE ES UNO DE LOS EJEMPLOS MÁS TERRIBLES DE DICTADURA YANKEE QUE OPRIME Y HA FALLADO EN TODO LO INTENTADO. NI AZUCAR PRODUCEN… SE LA TOMAN TODA …
Estuve en Cuba y hay que reconocer sus pro y contra El nivel cultural de la gente es muy superior al resto del Caribe donde hay una mayoría analfabeta
El tema de la libertad de expresión se siente y un uruguayo no podría vivir de esa manera La economía está mal organizada Faltaba leche y al ver tanta tierra ociosa pregunté porqué no tiraban ganado para que se reproduzca y me dijeron que no tenían forraje En Uruguay el ganado come pasto Hay cosas que no se entienden
Estados Unidos no es una democracia y nunca lo ha sido
El título que encabeza este artículo pudiera sorprender a algunos: ¿El país que tanto se vanagloria de ser el bastión de la democracia, la libertad y los derechos humanos y que dicta lecciones a otros países sobre mecanismos electorales, no tiene una verdadera democracia?
Es cierto que en Estados Unidos se han realizado puntualmente elecciones presidenciales cada cuatro años durante dos siglos, desde los días en que los propios “padres fundadores” de la nación expresaban reservas sobre el rol de la democracia y el estorbo que significaba en el país que entonces se diseñaba. Pero, la mera celebración de elecciones ¿es sinónimo de democracia sin importar el alto grado en que estas se ven desnaturalizadas y manipuladas?
Las extendidas confusiones sobre el concepto de democracia y la vaguedad de algunas de sus acepciones no deben confundir a los pueblos. En el caso de Estados Unidos vale la pena reflexionar sobre las bases conceptuales y políticas en que se asienta la retórica acerca de la democracia.
Como se concibió el sistema político de Estados Unidos
La Constitución Estados Unidos fue aprobada en 1787 y esa Carta Magna está todavía vigente. La casi totalidad de los 55 integrantes de la asamblea constituyente eran terratenientes, propietarios de esclavos o de manufacturas, y especuladores de tierras. En un país que entonces era bastante inestable, la principal preocupación fue establecer un gobierno fuerte para preservar los bienes públicos y servir a las crecientes necesidades de los propietarios y las clases pudientes y, a su vez, mantenerse firme ante las demandas igualitaristas de las que consideraban “clases bajas”.
En palabras de James Madison – cuarto Presidente de la Unión (1809-1817), y uno de los principales arquitectos en el diseño de la nueva república -, “la democracia es la forma más vil de gobierno. Las democracias siempre han sido espectáculos de turbulencias y disputas incompatibles con la seguridad personal y los derechos de propiedad”. A las mayorías desposeídas, decía, no se les debe permitir concertarse o hacer causa común contra el orden social establecido. Por otra parte agregaba que se requería “al mismo tiempo preservar el espíritu y la formas de un gobierno popular”.
Mucho después, hacia el final de su larga vida, Thomas Jefferson, quien precediera durante ocho años a Madison en la Presidencia, concluía: “La democracia no es nada más que el dominio por el populacho y la turba, donde el 51% de las personas pueden arrebatar los derechos del otro 49%”.
Otro prestigioso fundador de la nación, Alexander Hamilton decía: “Todas las comunidades se dividen entre los pocos y las mayorías. Los primeros son los ricos y bien nacidos; los otros la masa del pueblo. El común de la gente es turbulenta y cambiante; ellos pocas veces dan muestra de juicio o de determinaciones correctas”.
Lo cierto es que quienes fundaron la unión de los trece estados originales no veían la democracia como objeto de veneración, sino como un peligro que se debería evitar.
No obstante la adopción y existencia misma de la Constitución representaba entonces un avance respecto a otras formas más autocráticas de gobierno en esa época. Explícitamente repudiaba la monarquía y la autocracia. También fue positivo el hecho de que se establecieran límites de tiempo al ejercicio de la Presidencia y de otros cargos.
La respetada historiadora estadounidense Ellen Meiksins Wood, profesora de ciencias políticas de la Universidad de York (Toronto, CANADA) aseguraba que para los Federalistas - quienes diseñaron el sistema político estadounidense -, “la representación no era un modo de establecer, sino de evitar, o al menos evitar parcialmente, la democracia”. Por su parte Robert Dahl, uno de los más destacados politólogos estadounidenses contemporáneos, descarnadamente destacó que la elección indirecta mediante el ‘Colegio Electoral’ es una manera de evitar que el presidente sea elegido por una mayoría popular.
Es importante no perder de vista que los fundadores de Estados Unidos insertaron en las prácticas políticas que desarrollaron “precauciones auxiliares” diseñadas para fragmentar el poder sin democratizarlo. De ahí la separación entre las funciones ejecutiva, legislativa y judicial, las elecciones escalonadas, los vetos del ejecutivo y la legislatura bilateral con lo cual esperaban diluir el impacto de los sentimientos e intereses populares. A la vez se estableció un proceso muy difícil para introducir enmiendas a la Constitución [requerimientos de mayorías de dos tercios para aprobarla en ambas cámaras, y ratificación por tres cuartas partes de los estados]
El principio de la mayoría fue fuertemente atenazado mediante un sistema de vetos de la minoría, y de un laberinto de comités del Congreso que echan a un lado o diluyen las iniciativas legislativas y hacen menos probable acciones populares de un mayor alcance.
¿Gobierno del pueblo o de la plutocracia capitalista?
Como cuestión esencial, no se debe considerar la democracia como limitada al ejercicio electoral, el cual, por otra parte, no atañe ni tiene capacidad de alterar esas precauciones constitucionales y sistémicas sustantivas, así como operacionales que insertaron los constituyentes y que acabamos de mencionar.
Cierto es que Abraham Lincoln definió la democracia como “gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”, pero en la práctica de ese país, en ningún ámbito del sistema político eso se concreta, a la vez que el valor de las elecciones resulta relativo y queda crecientemente en entredicho.
Con la leyenda sobre la excepcionalidad de la nación estadounidense, supuestamente predestinada por la Providencia para liderar al mundo, no transcurrió mucho tiempo para que también comenzaran a montar el mito según el cual su sistema político era expresión suprema de modelo de gobierno democrático y libre por excelencia.
¿En Estados Unidos hay un gobierno del pueblo y por verdaderos representantes del pueblo? ¿Se gobierna allá para el pueblo?
Según Noam Chomsky, muchos y muy serios estudios académicos acerca de la relación entre las actitudes de la gente y las políticas públicas demuestran que “para la formulación de éstas importa bien poco lo que la población piensa”. El 70% de las personas de más bajos ingresos en alto grado “están carentes de capacidad de ser tomados en cuenta. Sus actitudes no tienen influjo sobre las políticas y posiciones de sus propios representantes”. La influencia aumenta según la escala de ingresos. Por tanto, cuando usted llega a lo más alto, a “una fracción del 1%”, la política se conforma y se manifiesta de tal modo que realmente ha devenido en “un tipo de plutocracia con formas democráticas”.1
Un bien fundamentado estudio, por ejemplo, es el desarrollado por los reconocidos científicos Martin Gilens (Princeton University) y Benjamin Page (Northwestern University). De acuerdo con sus conclusiones “los ciudadanos ordinarios virtualmente carecen de ascendiente alguno sobre lo que hace el gobierno de Estados Unidos”. Luego de examinar datos relacionados con más de 1,800 iniciativas políticas de finales del siglo XX y principios del XXI, Gilens y Page llegaron a la conclusión de que las élites adineradas y bien conectadas «siempre salen mejor paradas respecto a la clase media en la toma de decisiones políticas» y consistentemente dirigen el rumbo del país al margen de, y en contra de los deseos de la mayoría, y sin importar cuál de los dos principales partidos (el Demócrata o el Republicano) tenga el control de la Casa Blanca o del Congreso.
En una entrevista para un medio local estadounidense ambos estudiosos afirman que «si la democracia significa la respuesta del gobierno a lo que quieren las mayorías de ciudadanos, presentamos pruebas contundentes según las cuales en los últimos años, Estados Unidos no ha sido muy democrático en absoluto».
Hay muchas razones para legítimamente preguntarnos hasta qué punto lo que hay en Estados Unidos es realmente una democracia, y no una oligarquía, o sea, un sistema fundado en el gobierno de los ricos, en el cual los grandes grupos económicos y financieros y el dinero hacen la gran diferencia respecto a la elección de los integrantes de los órganos legislativos y la conformación del ejecutivo y de las estructuras judiciales. Lo cierto es que son esos grupos los que tienen el control y los medios para predeterminar el espíritu y la letra de las leyes, así como el curso de las políticas de gobierno.
Hasta qué punto la ciudadanía y muchos analistas políticos al describir como democrática esa sociedad no están condicionados por décadas de propaganda y y de reiterada sobrevaloración por los propios voceros y gobernantes de Estados Unidos quienes, desde sus posiciones de preeminencia global, dan por sentado que ese país es el modelo de democracia por excelencia.
Tal consideración está crecientemente en entredicho, aunque aún es aceptada por muchos académicos, políticos y profesionales de la prensa, e incluso observadores extranjeros. Y ello pese a que se critiquen y se condenen los asesinatos y la brutalidad policíaca, el racismo, la parcialidad de su sistema judicial, los abusos en la frontera con México, el aparataje dirigido a limitar y destruir las organizaciones sindicales, el alto costo de las campañas electorales, etcétera.
Veamos, sin embargo, lo que señala el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Según él “la extrema concentración del ingreso existente es incompatible con una democracia real… ¿Puede alguien denegar que nuestro sistema político está siendo pervertido por la influencia de las grandes fortunas y que esa distorsión se hace más aguda cuando la riqueza de unos pocos aumenta cada vez más?”. Estamos amenazados de convertirnos en una democracia solo de nombre, agregó.
El impacto del quehacer gubernamental sobre la sociedad
El sistema capitalista y plutocrático genera condiciones en las cuales de manera natural se conforma un Estado subsidiario y son conducentes a conceder prerrogativas a la banca y las gerencias corporativas para la búsqueda y obtención de altas tasas de ganancias favorables, beneficios fiscales y otros. También se les propicia la reducción de los costos de la mano de obra y facilidades para colocar en el exterior sus inversiones y puestos de trabajo en busca del mejor postor, mientras que los ciudadanos y los trabajadores no tienen papel alguno ni capacidad para impedirlo.
En tales condiciones es muy común que los trabajadores que pretendan democráticamente levantar la voz por sus derechos, se vean casi imposibilitados para lograrlo por el chantaje de los patronos, respaldados por los medios de prensa predominantes y los tribunales parcializados y predispuestos contra los sindicatos. Todo en el marco de leyes anti obreras emitidas en legislaturas “democráticamente electas” bajo control del duopolio bipartidista oligárquico.
En fin es el gobierno de una sociedad capitalista desarrollada y con grandes recursos pero que ha generado una notable y creciente desigualdad social y bolsones de pobreza junto con el enriquecimiento mayúsculo del 1% de su población. Un gobierno de la élite; un gobierno de los ricos, por los ricos y para beneficiar a los ricos.
En su artículo “La verdad sobre los Estados Unidos” de 1894 en el periódico Patria, José Martí calificó a ese país como una “república autoritaria y codiciosa” donde, “en vez de robustecerse la democracia y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen amenazantes el odio y la miseria”.
Es como una premonición de lo que ocurre ahora, 127 años después.
Analizar el sistema político de Estados Unidos requiere abordarlo en su dualidad, en sus fachadas y en sus trasfondos.
Por una parte está el sistema político formal, en buena medida simbólico, el cual se describe en los libros y se enseña en las escuelas; lo relacionado con los tres poderes que supuestamente se equilibran, su carácter federal; la periodicidad de los procesos electorales; los conflictos y las promesas que se emiten en las campañas; la concurrencia a las urnas; las personalidades y las posturas políticas, el papel o desempeño de este o aquel hombre de Estado, del alcalde o de quienes actúan como representantes en la legislatura, etcétera.
Por otro lado está el sistema político en su parte sustantiva, donde se manifiesta el verdadero ejercicio del poder: los contratos y privilegios que otorga el gobierno a las corporaciones por decenas de millones de dólares, las exenciones de impuestos, las compensaciones, subsidios y dispensas de todo tipo, las prebendas en las entregas en arriendo y para la explotación privada de tierras, subsuelos y otras recursos públicos. También la corruptela en los pasillos del Congreso y en conjunto el vasto proceso para la conformación y asignación de fondos del presupuesto; al de redactar leyes y regulaciones o pasarlas por alto en favor de los poderosos, y mucho más. De estos intríngulis y lados oscuros del sistema y de su parte sustantiva, apenas se habla o se rinden cuentas.
Sin dudas las políticas que se aplican reflejan los intereses y reclamos de los grupos de intereses empresariales y del establishment de poder. Para ello, a la par con un “lógico” acomodo y rejuego de intereses, se desarrolla una continua cooperación entre las elites empresariales y gubernamentales, y un reciclaje de los políticos y funcionarios de gobierno hacia las juntas directivas de las grandes corporaciones y viceversa. En esos ámbitos el quehacer de gobierno se mantiene como una esfera que excluye la voluntad popular.
A influencia de los sectores corporativos más poderosos se manifiesta a lo largo de todo el sistema de instituciones de gobierno y predominan ampliamente durante las maniobras y decisiones gubernamentales, o bien se producen acuerdos mutuamente satisfactorios, muchas veces a expensas del interés público en la forma de precios o impuestos más altos, desregulaciones ambientales y otras, mientras que las demandas de los desposeídos, si acaso, son escuchadas ocasionalmente.
Incluso la gestión de política exterior y lo más grueso y sustantivo de la política económica, se desarrolla y debate de espaldas al pueblo, salvo la manipulación para agitar o promover temores acerca de supuestos enemigos de la nación o para justificar intervenciones militares en otros países y los gastos armamentistas que benefician a buena parte de la elite económica.
El claro predominio plutocrático bipartidista
Casi todas las instituciones del país, junto con sus inmensos recursos materiales, están bajo control plutocrático, dirigidas por grupos de personas que representan corporaciones acaudaladas, quienes se auto perpetúan y no rinden cuenta sino a sí mismas. Las mayores entidades del mundo empresarial están entrelazadas y a menudo cuentan con directorios intercambiables con las instancias de gobierno que diseñan y administran el quehacer político.
El aparato legislativo, tanto federal como en los 50 estados, es totalmente bipartidista, compuesto casi por completo por abogados de bufetes corporativos, no pocos ex ejecutivos de empresas y millonarios (tal como ocurre también con los principales decisores de política en la rama ejecutiva). Por consiguiente, las leyes dejan de ser «expresión de la voluntad general» de la que hablaba el filósofo de la Ilustración Jean Jacques Rousseau. En Washington las leyes son escritas principalmente para promover los intereses de los poseedores de la riqueza y, en general, es usual que a muchas se las haga cumplir de manera discriminatoria.
Existe un claro predominio de la banca, las grandes corporaciones y el establishment militar. La cooptación de quienes son electos por la ciudadanía es cada vez más férrea y evidente. Los políticos, en su mayor parte, sobrellevan y se acomodan a las injusticias obligados por sus vínculos y su dependencia respecto a los grupos económicos capitalistas y a posteriori, retórica aparte, mayormente dan la espalda a los pobres y a los trabajadores.
Por su parte, el poder judicial es anticuado, a menudo absurdo. Generalmente los tribunales han estado del lado de las minorías privilegiadas y de los propietarios de las corporaciones. En buena parte del sistema judicial a todos los niveles, ha imperado un claro predominio de juristas de derecha y de centroderecha, generalmente anglo-sajones procedentes de las clases altas y de importantes bufetes donde antes han servido a grandes empresas.
Infaliblemente a través de su historia la generalidad de los integrantes de la Corte Suprema ha desconocido y anulado el sentir de las mayorías y se han colocado de parte de los poderosos, los privilegiados y los acaudalados.
Sin embargo, el sistema no puede cumplir su rol de proteger a las clases ricas privilegiadas y legitimar las relaciones sociales de explotación existentes a menos que mantenga su propia legitimidad a los ojos de la población.
Mantener ciertas vestiduras y adornos democráticos tales como un sistema de partidos que ofrecen opciones limitadas, unas elecciones enfocadas en asuntos tangenciales y de poca importancia relativa, unos marcos de disentimiento tibios y circunscritos, impedidos de convertirse en una seria oposición organizada, un marco de actividad sindical mayormente domesticado, una diversidad de medios de difusión monopólicos con apariencia de diversidad pero que adhieren a las reglas de juego del sistema y que con profesionalismo lo defienden.
La clase dominante ha venido logrando muchos de sus fines detrás de una fachada democrática y haciendo pasar sus intereses como los “intereses de la nación”.
Estados Unidos no es una democracia y nunca lo ha sido
En la primera parte de este trabajo hemos dejado claro que no limitamos la calificación de democrático a un sistema por el mero hecho de efectuar elecciones cada cierto número de años. No obstante, revisemos ahora algunos rasgos del poco democrático sistema electoral estadounidense.
Al margen de cuál de los dos partidos del sistema [el Demócrata y el Republicano] se encuentre en el gobierno, la historia demuestra que el poder real se mantiene en manos de la oligarquía y los centros de poder económico-financieros que dominan todo el sistema de instituciones, y las claves para marcar el curso del país por sobre los intereses de las mayorías.
La soberanía real está en el poder político-financiero que controla al Estado, no en el pueblo. Ciertamente no se puede afirmar la existencia de soberanía y el empoderamiento popular. Se sustituye su sustancia democrática con instrumentos formales, y se pretende decir que el pueblo, por el hecho de participar en elecciones se constituye la máxima autoridad de la sociedad.
La realidad muestra, no solo en Estados Unidos, que la representación del supuesto “mandato” popular es falseado, escamoteado y denegado a la hora de ejercer gobierno y de conformar las leyes y la gestión administrativa. La retórica en ese país imperial según la cual la soberanía pertenece al pueblo es uno de los principales argumentos propagandísticos para legitimar lo que realmente es una democracia meramente formal, o una pseudodemocracia.
Ni en sus comienzos, ni ahora, el sistema electoral y de gobierno en Estados Unidos ha sido democrático. En los albores de la república solo tenían derecho al voto los hombres blancos con cierto nivel de propiedades y quedaban excluidos los desposeídos, las mujeres, los indios nativos y los esclavos.
Casi siglo y medio después, en 1920 las mujeres obtuvieron derecho al sufragio. Con el gran movimiento pro derechos civiles, en 1965 se aprobó la Ley de Derecho al Voto que otorgó de manera formal ese derecho para los negros, pero que permanece bajo constantes ataques para reducir su aplicación. A los indios nativos solo les concedieron la ciudadanía hace 90 años, pero aún no se les propician adecuadas condiciones para votar
Hoy el padrón electoral se ha ampliado, aunque ahora los colegios de votación son más escasos y alejados en las barriadas pobres y de la minorías discriminadas, donde también son mayores los obstáculos para inscribirse a votar y se descalifican por miles las listas de votantes.
Después de 200 años, muchas restricciones legales han sido removidas, pero otras, junto un sinnúmero de barreras administrativas y discriminatorias, permanecen en pie.
Luego tenemos la cuestión del alto costo de las campañas electorales, para trasladarse en ese gran país, contratar personal y lograr visibilidad resulta un gran obstáculo, pues requiere de grandes y crecientes recursos, que solo los pueden obtener quienes operan dentro de esos dos partidos oligárquicos. Un candidato a la Presidencia de Estados Unidos necesitará por lo menos 200 millones de dólares para iniciar su camino hacia la Casa Blanca. Un alto porcentaje de la financiación de tales partidos viene de un puñado de millonarios. El peso de las corporaciones capitalistas y de la plutocracia aumentó aún más cuando en 2010 la Corte Suprema eliminó los límites para que las mismas y sus fundaciones sin fines de lucro financien las campañas electorales.
La política estadounidense está a disposición del mejor postor. En 2015 un análisis del ‘New York Times’ puso de manifiesto que 158 familias habían donado $176 millones de dólares a los candidatos. Es decir: el 0,00014% de las familias de ese país habían puesto el 45,3% de todas las aportaciones recibidas por los candidatos a la Presidencia.
El 4 de agosto de 2015, durante un programa nacional de radio de amplia audiencia, el ex presidente Jimmy Carter fue interrogado acerca de las decisiones de la Corte Suprema que permiten financiamiento ilimitado de las campañas electorales. Carter respondió:
“Se viola la esencia de lo que ha hecho grande al país. “Ahora [EE.UU.] es solo una oligarquía con capacidad ilimitada de soborno, lo cual es la esencia para obtener las nominaciones para presidente o para ser electo. Y la misma cosa se aplica para las gobernaciones, los senadores y los miembros de la Cámara. De modo que nosotros estamos viendo una completa subversión de nuestro sistema político como una retribución a los grandes contribuyentes [de dineros para las campañas], quienes quieren y esperan y, algunas veces, obtienen favores después de las elecciones.”
Dada la extensión del país y el carácter federal de su ordenamiento, como Estado resulta natural la conformación de sus órganos legislativos y otros en base a la elección de políticos a los cuales la ciudadanía les delega su representación. Pero el sistema político de Estados Unidos incluye 50 gobiernos estatales y 90.000 gobiernos locales. Más de medio millón de personas en Estados Unidos ocupa un cargo de elección popular. Las prácticas pretendidamente democráticas son imperfectas y están manipuladas, pero son extensas y difíciles de deshacer. Ante tal realidad cobra importancia cuan equilibrada sea la capacidad de todos los ciudadanos para promover y escoger a quienes serían sus representantes, así como para participar en el escrutinio en igualdad de condiciones y, luego, para que los representantes electos les rindan cuenta. Pero no ocurre así.
EEUU ES EXPERTO EN LA HISTORIA EN APLASTAR PAÍSES PEQUEÑOS… CON CUALQUIER EXCUSA…! A CUBA Y SU PUEBLO POR MÁS QUE LA INTENTO REDUCIR A LA NADA DURANTE DECENAS AÑOS… NUNCA LO CONSIGUIÓ, Y LE FACILITA EL TRABAJO AL IMPERIO, QUE LATINOAMERICA JAMÁS SE UNIÓ NI CONFORMÓ UNA UNIÓN TOTAL, COMO SI, LO HIZO EUROPA. Y YA SABEMOS CUANDO LOS PUEBLOS HERMANOS NO ESTÁN UNIDOS, Y DEFIENDEN CADA SI, LO SUYO… Y NO COMO UN TODO, LOS LOBOS DE FEROCES DE AFUERA… SE LOS COME CRUDOS !!