Llega al gobierno argentino el uruguayo Ernesto Talvi, nuevo asesor “experto en inflación”

El economista participó del programa de baja de inflación en Uruguay que demoró varios años en lograr su meta.

Talvi vuelve a la región como asesor de Milei.

El INDEC confirmó este 12 de marzo de 2026 que la inflación mensual de febrero se mantuvo en 2,9%, idéntica a la de enero. El acumulado bimestral alcanzó 5,9%, y la interanual trepó a 33,1%. Este estancamiento en torno al 3% mensual marca una “meseta incómoda” para el Gobierno de Javier Milei, que aspira a una inflación que arranque con “cero” en los próximos meses, en medio de shocks externos como el petróleo por encima de US$ 100 debido a la guerra en Medio Oriente.

Justo en este contexto, el ministro Luis Caputo incorporó como asesor al economista uruguayo Ernesto Talvi, excanciller, exsenador, excandidato presidencial por el Partido Colorado y fundador/director por décadas del Ceres (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social). Caputo lo presentó como “economista de extensa trayectoria y reputación”, destacando su expertise en estabilización inflacionaria. Talvi, doctor en Economía por la Universidad de Chicago, aceptó el rol “estrictamente técnico” para colaborar en las próximas fases del plan de estabilización y en herramientas de monitoreo.

La experiencia uruguaya como espejo

Talvi ha comparado repetidamente el proceso argentino actual con el plan de estabilización uruguayo de los 90, que él ayudó a diseñar como economista jefe del Banco Central. En Uruguay, la inflación cayó de 140% anual a 40% en los primeros dos años (1991-1992), un ritmo “parecidísimo” al de Argentina en 2024-2025 de hiperinflación heredada a niveles más bajos. Sin embargo, bajar de 40% a un dígito tomó cinco años y medio adicionales, totalizando siete años y medio para llegar a estabilidad de un dígito.

En entrevistas de fines de 2025 y principios de 2026, Talvi ha enfatizado la gradualidad como clave. “Querer apurar el tranco con la inflación muchas veces genera riesgos” dijo. Advierte que acelerar demasiado puede dañar la economía real, generar recesión profunda o un círculo vicioso. Su visión desafía directamente la meta oficial de “inflación cero en julio/agosto 2026”, recordando que la estabilidad verdadera requiere paciencia estratégica, reformas estructurales sostenidas y tiempo para madurar a veces una década.

Relevancia para el 2,9% de febrero

El dato de febrero refuerza el mensaje de Talvi. La desinflación inicial fue exitosa de 25,5% mensual en dic-2023 a 1,5% en mayo-2025, pero la convergencia a niveles bajos es más ardua. La inflación núcleo en 3,1%, los ajustes tarifarios como +6,8% en vivienda y la presión de alimentos de +3,3% muestran rigideces persistentes. Talvi ha señalado que es “más difícil bajar de 20-25% mensual a 3-4% que de 3-4% a cero”, porque en niveles bajos se requiere anclaje creíble, acumulación de reservas y disciplina fiscal sin shocks.

Su incorporación genera debate: para algunos, aporta realismo técnico y experiencia regional frente a la “mística” de metas ambiciosas; para críticos, podría moderar el optimismo oficial o incluso chocar con la retórica de Milei-Caputo. Talvi no ha emitido opinión pública específica sobre el dato de febrero pero su hoja de ruta sugiere énfasis en comprar reservas (como en Uruguay) para fortalecer el ancla cambiaria, evitar sobreajustes que destruyan actividad y un monitoreo riguroso de fases siguientes del plan.

 

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