En el caso de las mascotas, el microchip funciona como una cédula de identidad subcutánea. Se inyecta bajo la piel del animal y almacena una secuencia numérica única. Cuando un veterinario o un refugio escanea al animal, el chip transmite ese número. Si el dueño registró previamente sus datos de contacto en la base de datos asociada, puede ser contactado para recuperar a su mascota. A diferencia de las placas de collar, este chip no se pierde. Sin embargo, no tiene función de rastreo ni GPS; no permite seguir la ubicación en tiempo real. Solo actúa como un identificador pasivo.
Con el avance tecnológico, han surgido accesorios compatibles. Algunas puertas para perros se programan para abrirse únicamente cuando detectan el chip de la mascota autorizada, manteniendo alejados a animales extraños. También hay comederos automáticos que liberan comida solo para el animal cuyo chip está registrado, evitando que otras mascotas roben la ración.

En el ámbito aeroportuario, el extravío de maletas es una pesadilla recurrente. Air Europa implementó en el aeropuerto Madrid-Barajas un sistema pionero llamado Bag-On. Consiste en un chip de radiofrecuencia integrado en la etiqueta de facturación tradicional. A diferencia de las pegatinas de código de barras, este dispositivo permite hacer un seguimiento en tiempo real del equipaje desde el mostrador de facturación hasta la bodega del avión. A lo largo de los 22 kilómetros de cintas del aeropuerto se colocaron 50 sensores de lectura.
La maleta se controla en cuatro puntos clave, dentro de ellos facturación, muelle de carga, clasificación en contenedores y entrada al avión. Si el bulto se desvía de su ruta, el sistema detecta el error y alerta a un operario para reconducirlo. También se activa un control al entrar en la bodega: si la maleta no coincide con el vuelo, la cinta se detiene automáticamente. Con este método, el tiempo de localización de un equipaje extraviado se reduce entre un 60 y un 70 por ciento. Madrid fue el primer aeropuerto del mundo en aplicar este sistema, seguido por Barcelona y Palma. La compañía redujo al cien por cien la pérdida de bultos en vuelos europeos desde la Terminal 2 y un 85 por ciento en rutas internacionales.
Para los vehículos y otros objetos, la tecnología es diferente. Los chips de rastreo GPS micro son dispositivos activos que se conectan a una red de satélites. Funcionan calculando su posición mediante señales de al menos cuatro satélites, que envían su ubicación y la hora de transmisión. El chip determina entonces sus coordenadas de latitud y longitud y las transmite a un teléfono, ordenador o aplicación de seguimiento. Estos rastreadores son mucho más pequeños que los sistemas GPS convencionales, lo que permite instalarlos en automóviles, camiones, motocicletas o incluso en collares, relojes inteligentes y llaveros.
En el seguimiento de vehículos, el chip se coloca de forma oculta en el automóvil. Proporciona actualizaciones en tiempo real sobre la posición y las rutas recorridas. Es útil para prevenir robos, también se emplea en flotas de empresas de reparto o logística para gestionar los trayectos y controlar los tiempos de entrega.
Los microchips GPS se utilizan asimismo para rastrear a personas mayores o niños, colocados en pulseras, ropa o mochilas. En el caso de activos como equipaje de valor, joyas o herramientas, el chip ofrece la ubicación exacta en caso de pérdida o hurto. Entre sus ventajas destacan su tamaño reducido, la facilidad de instalación, la compatibilidad con múltiples dispositivos y la ausencia de necesidad de software adicional. Algunos modelos no usan baterías desechables, lo que reduce el impacto ambiental.

