Milei en Hungría: encuentros con Orbán, críticas al wokismo y promesas de «exterminar» la inflación

El presidente argentino aterrizó en Budapest para participar en una nueva edición de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

Javier Milei junto al Presidente de Hungría, Tamás Sulyok.

El viaje del presidente argentino a Hungría, el cuarto destino internacional en menos de un mes, se centró en reforzar lazos ideológicos con líderes conservadores y ultraderechistas europeos. Milei arribó con una comitiva reducida que incluyó a su hermana Karina y al canciller, y fue recibido con honores por las autoridades locales.

Ayer la agenda oficial arrancó temprano. Primero, una reunión bilateral con el presidente húngaro Tamás Sulyok en el Palacio Sándor, donde recibió una distinción y un regalo simbólico, un león de cerámica que representa fuerza y soberanía. Poco después, en el Monasterio Carmelita de Buda, se encontró con Viktor Orbán, a quien Milei considera un aliado clave. Durante el encuentro, el mandatario argentino elogió la política migratoria húngara y lanzó una frase que resonó en los medios: “Cuando la inmigración no se adapta culturalmente al lugar donde va, deja de ser inmigración para convertirse en invasión”. Orbán, por su parte, abrió la CPAC destacando a Milei como “una estrella mundial de los valores occidentales” y alabó su plan económico por reducir la pobreza y la inflación en Argentina.

Como orador principal de la cumbre conservadora, Milei ofreció un discurso cargado de referencias ideológicas. Criticó duramente el “wokismo”, al que describió como una amenaza cultural para Occidente, y defendió el capitalismo como único sistema capaz de generar prosperidad. En un tramo emotivo, prometió que “para fines de 2027 exterminaremos la inflación de una vez por todas” y aseguró que Argentina ya sacó de la pobreza a más de 15 millones de personas gracias a sus reformas. También lanzó una chicana al expresidente español Pedro Sánchez y afirmó que el país puede “garantizar la seguridad energética de Europa” en medio de la crisis por la guerra en Medio Oriente. En un gesto geopolítico, vaticinó que “Cuba será libre” a mitad de año, en referencia a posibles cambios en la isla.

El evento reunió a referentes de la nueva derecha global, con Orbán como anfitrión indiscutido tras 16 años en el poder. La sintonía entre ambos líderes es evidente desde encuentros previos, como el de febrero en Estados Unidos durante la Junta de la Paz. Milei aprovechó la tribuna para proyectar su “marca personal” internacional, aunque el viaje generó críticas en Argentina por los costos estimados de alrededor de 350.000 dólares y por ocurrir en medio de escándalos locales como el caso $LIBRA y las investigaciones sobre vuelos de funcionarios.

Con 35 viajes internacionales y más de 111 días fuera del país en poco más de un año de gestión, esta visita refuerza la estrategia de Milei de priorizar la diplomacia ideológica sobre la agenda doméstica urgente. Mientras en Buenos Aires sube la nafta por tensiones en Medio Oriente y el desempleo preocupa, el presidente apuesta a consolidar su rol como líder de la resistencia liberal-conservadora en el mundo. Budapest, por ahora, aplaude; en casa, el debate sigue abierto.

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