El expresidente José Mujica celebró el pasado viernes 87 años y lo celebró en El Quincho de Varela, junto a un grupo de amigos. perteneciente al amigo y vecino de Mujica llamado Sergio Varela, publicaron fotos del cumpleaños del exmandatario.
«Después de 2 años nos volvimos a juntar. Feliz cumple viejo querido. Por muchos años más», señalaron en la la cuenta de Facebook de El Quincho de Varela. En la fotos se puede ver a Mujica junto a Lucía Topolansky, Ruben Rada, Yamandú Orsi, el exdiputado del MPP Daniel Placeres, entre otros. Antes de esta reunión, Mujica participó de la 27ª Marcha del Silencio.
Horas antes había concedido una entrevista a radio AM 990 de Argentina. Ahí afirmó que los argentinos «llevan las diferencias a un grado de rispidez que se lastiman», ante lo cual remarcó que en la Argentina se «precisa un poco de paz».
«Tienen todo y se pegan cada mamporro que Dios me libre. Se matan entre ustedes», dijio Mujica. Señaló que las y los argentinos «llevan las diferencias a un grado de rispidez, de antagonismo que se lastiman y crean cuotas de subjetivismo muy fuerte».
«Precisan un poco de paz y no se la pueden dar. Los quiero mucho a los argentinos, porque me siento un pedazo de esa realidad. Pero como nosotros somos distintos, más aldeanos, tratamos de que la sangre no llegue al río. A los argentinos les falta quererse un poco más», acotó.
Paar el expresidente «la condena de la Argentina son el exceso de recursos naturales». «Los recursos naturales tan abundantes conspiran. ¿Qué tiene Japón? Un montón de piedras en el medio del océano y con eso han formado una cultura formidable y todo lo demás. Los latinoamericanos son países grandiosos», indicó.
El exmandatario se definió como «un paisano con algunas lecturas, hijo de una generación que quería cambiar el mundo; tuvo algunos porrazos, pero ha tratado en lo posible de impulsar a unos cuantos gurises para que sigan luchando atrás del sueño de una humanidad un poco mejor». «En el fondo la civilización es la solidaridad de generaciones, desde los que descubrieron el fuego y la rueda, hasta los que hoy investigan la vida de las moléculas. A todo eso que parece que le damos valor, no cayó del cielo», expresó. Y concluyó: «Tratamos de intentar que quede algo para los que vienen después de nosotros».

