Mundial 2026: Colombia no pudo alcanzar los cuartos y se despide invicta del certamen

Los Cafeteros sólo recibieron un gol y quedaron afuera en los penales ante Suiza.

Colombia mostró gran solidez defensiva en el Mundial 2026.

La eliminación de la Selección Colombia en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, tras una agónica tanda de penales ante Suiza en Vancouver, ha dejado al continente sudamericano con una mezcla de orgullo y desconsuelo.

El equipo dirigido por Néstor Lorenzo armó las valijas y abordó el avión de regreso a Bogotá sin haber perdido un solo partido en el terreno de juego durante los 120 minutos reglamentarios. Se fue invicto, con la valla casi invicta, pero con las manos vacías.

Lo de Colombia en Norteamérica no parece ser un fracaso, pero sí una oportunidad de oro que se diluyó por la falta de pegada en los momentos de máxima tensión. Los cafeteros no pudieron igualar o superar su mejor participación mundialista registrada en Brasil 2014. El equipo logró un hito histórico al alcanzar los cuartos de final y finalizar en el quinto puesto del torneo.

En esta ocasión, la travesía en la fase de grupos alimentó la ilusión de un país que venía respaldado por un gran proceso clasificatorio. Ubicada en el Grupo K, Colombia debutó con un sólido 3-1 ante Uzbekistán, un partido donde la jerarquía individual destrabó un trámite que amenazaba con complicarse. Aquel gol encajado ante los asiáticos sería, el único que recibiría el arquero Camilo Vargas en todo el certamen.

Posteriormente, el triunfo 1-0 sobre la República Democrática del Congo y el estratégico empate 0-0 frente a la siempre peligrosa Portugal de Cristiano Ronaldo ratificaron la madurez táctica de un plantel que sabía sufrir y, sobre todo, abrochar los resultados. Colombia clasificó como líder invicta, mostrando un despliegue físico impecable en la mitad de la cancha con Richard Ríos y Jefferson Lerma como aduanas infranqueables.

En la ronda de dieciseisavos de final, el libreto se repitió. Ghana opuso una resistencia durísima, fiel al estilo físico y vertical de las selecciones africanas, pero la zaga cafetera, comandada por un imperial Dávinson Sánchez y la juventud de Jhon Lucumí, desactivó cualquier peligro. El 1-0 final bastó para sellar el boleto a octavos y confirmar que el equipo de Lorenzo era uno de los bloques más difíciles de quebrar en todo el planeta.

El Estadio BC Place de Vancouver fue el escenario del último acto. Suiza, un rival europeo caracterizado por su rigidez táctica y su disciplina defensiva, planteó un espejo en el que Colombia se vio reflejada. El partido fue un ajedrez tenso, de dientes apretados, donde los espacios valían oro.

James Rodríguez, el eterno conductor y portador de la ilusión colombiana, intentó mover los hilos, pero la presión helvética redujo su margen de maniobra. Luis Díaz, por su parte, buscó romper en el mano a mano por la banda izquierda, chocando una y otra vez con un sistema de coberturas dobles muy bien ejecutado.

Los 90 minutos se extinguieron y la prórroga trajo consigo más dramatismo que fútbol. El desgaste físico hizo mella en ambos conjuntos. Con el final del tiempo extra y el 0-0 inamovible, el destino se mudó a los doce pasos.

Allí, donde la táctica se diluye y la fortaleza mental lo es todo, la moneda cayó del lado europeo. A pesar de las intervenciones de Vargas, los fallos en la ejecución de Dávinson Sánchez y de Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández terminaron por decretar el 4-3 definitivo a favor de Suiza.

Se despidieron invictos y solo recibiendo un gol en cinco partidos.

El balance del ciclo de Néstor Lorenzo

El ciclo de Néstor Lorenzo ha devuelto a Colombia a la élite del fútbol internacional. Tras el subcampeonato en la Copa América 2024 y un tercer puesto brillante en las Eliminatorias Sudamericanas, el Mundial de 2026 debía ser el escenario de la consagración.

La solidez defensiva demostrada en el torneo es un argumento indiscutible para defender el proceso. Cuatro vallas invictas consecutivas en una cita mundialista no son producto del azar; hablan de un equipo trabajado, solidario y tácticamente inteligente.

No obstante, la deuda quedó en la producción ofensiva. La desconexión en los últimos metros ante Portugal y Suiza encendió las alarmas: Colombia extrañó el recambio goleador en momentos donde el plan principal era neutralizado.

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