Neuroestimulación: La innovación médica que ayuda a los pacientes con epilepsia

El enfoque terapéutico utiliza dispositivos de implantes para modular la actividad cerebral.

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que impacta a 50 millones de individuos a nivel mundial, transformándola en una de las afecciones de estas características más frecuentes. Pese a los progresos en medicina, aproximadamente un tercio de los pacientes no consigue manejar sus crisis solo con fármacos, lo que supone un desafío clínico significativo.

Frente a esta realidad, técnicas como la neuroestimulación cerebral emergen como una alternativa eficaz para quienes viven con epilepsia resistente. Esta tecnología, ya utilizada para tratar otras enfermedades similares como el Parkinson, ya que permite reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, mejorar funciones cognitivas a largo plazo y disminuir el riesgo de muerte súbita por epilepsia, una de las complicaciones más severas del padecimiento.

Recordemos que hasta el momento, los tratamientos farmacológicos son la primera línea de defensa para la epilepsia y pueden controlar las convulsiones entre un 60 y 65% de los pacientes a largo plazo. Pero el resto del porcentaje que queda marginado de los medicamentos ahora parecen tener otras opciones y una de ellas es la neuroestimulación.

Los especialistas aseguran que la epilepsia se comprende como una enfermedad de redes neuronales. Estas redes están formadas por nodos que desempeñan distintos papeles en la propagación de las crisis. En pacientes donde no es posible identificar el punto de inicio de las crisis o no se observan lesiones cerebrales claras, la neuroestimulación permite modular la actividad eléctrica anormal del cerebro y reducir significativamente los síntomas. Existen dos tipos principales de estimulación: extracraneal e intracraneal. La extracraneal consiste en un dispositivo que se conecta al nervio vago, ubicado en el cuello, para enviar impulsos eléctricos al cerebro. En la intracraneal, el procedimiento más innovador, el dispositivo se implanta en estructuras profundas del cerebro para evitar la propagación de la actividad epiléptica. Este tratamiento, ya se ha comenzado a usar en algunos países mostrando resultados positivos en la mayoría de los casos.

Es importante señalar que antes de llevar adelante estas terapias se debe considerar realizar una evaluación integral. Un paciente puede ser candidato si no ha respondido favorablemente al menos a dos esquemas de medicamentos, si no hay lesiones susceptibles de cirugía o si las secuelas de una posible intervención resultarían más perjudiciales que beneficiosas.

Destacar que para la neuroestimulación como tratamiento de la epilepsia, no se requieren permisos especiales más allá de los procedimientos médicos y quirúrgicos usuales. El principal requisito es la aprobación del paciente para someterse al tratamiento y la confirmación médica para llevar adelante el proceso.

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